<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306</id><updated>2011-12-31T04:26:48.590-06:00</updated><title type='text'>Crónicas al vuelo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>94</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-112469156125602146</id><published>2005-08-22T01:18:00.000-05:00</published><updated>2006-01-05T03:22:30.286-06:00</updated><title type='text'>Invisible sobre ruedas</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si usted quiere hacerse invisible, no necesita impetrar a Hades, cuyo casco otorgaba a sus favoritos para desaparecer a las miradas de sus prójimos. Tampoco tiene que rogarle a Agnus, el dios celta del amor, que dejaba a sus consentidos usar su manto de invisibilidad. Vamos, ni siquiera tiene que pedirle a Harry Potter que le preste la capa que le legó su padre.&lt;br /&gt;No, para desaparecer, únicamente tiene que montarse en una bicicleta.&lt;br /&gt;Me consta. &lt;br /&gt;Se sube usted a uno de estos vehículos de dos ruedas y, automáticamente los conductores de cualquier tipo de transporte, lo ignorarán.&lt;br /&gt;Trate de circular por cualquier avenida y lo comprobará.&lt;br /&gt;Le van a abrir las portezuelas al paso, seguro.&lt;br /&gt;El pasaje de microbuses y taxis descenderá exactamente sobre usted. &lt;br /&gt;Intente cruzar la calle con el siga de su parte. Si no lo hace cubierto por otro vehículo, se le vendrá encima cualquier cafre. En la lógica de los conductores, un ciclista cuenta menos que un peatón.&lt;br /&gt;¿No me cree? Súbase a una “bicla” y trate de sobrevivir.&lt;br /&gt;Pero no pedalee por las inútiles ciclopistas. Hasta ahora, a los lugares a donde debo desplazarme no coinciden con los peje-sheinbaun delirios.&lt;br /&gt;Láncese a las pruebas duras.&lt;br /&gt;Intente circular por Revolución, acérquese a Cuauhtémoc. Pruebe a sobrevivir en el Eje Central.&lt;br /&gt;Una vez, en la segunda sección de Chapultepec, donde parecía haber cierta seguridad, un tipo paró su auto y abrió la portezuela- Su perra, una hermosa golden retriever, salió corriendo cuando el amo terminó de abrir. &lt;br /&gt;Lo malo es que no me dio tiempo de frenar. La perra se puso a mi paso.&lt;br /&gt;El golpe que le di y el que yo obtuve en el asfalto nos paralizó.&lt;br /&gt;El dueño se atrevió a sugerirme que castigaría a la perra...&lt;br /&gt;Imbécil, la perrita sólo respondía a sus impulsos. Si alguien debió recibir una reprimenda era él, el estúpido conductor.&lt;br /&gt;Hay un antídoto para la invisibilidad del ciclista.&lt;br /&gt;Va así.&lt;br /&gt;Un día pedaleaba por San Angel. La subida de Insurgentes a CU es pesada. Me detuve frente al Sanborns. Un momento, para tomar aire. &lt;br /&gt;Llegó una tipa en un auto de lujo. Lo enfiló hacia el espacio que yo ocupaba. Todo el que puede abarcar una bicicleta.&lt;br /&gt;Me hizo señas de que me quitara. Ella debía estacionarse.&lt;br /&gt;No me moví.&lt;br /&gt;Ella insistió. Cuando le dije, señora, el lugar está ocupado, yo estoy aquí, me miró incredulísima. ¿Una simple bicicleta me priva del estacionamiento? Se lo reiteré. El lugar estaba ocupado. Me maldijo, y se fue.&lt;br /&gt;Pero yo cobré el triunfo. Dejé de ser invisible para los manejadores.&lt;br /&gt;Hubo mérito. N´est-ce pas?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-112469156125602146?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/112469156125602146/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=112469156125602146&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112469156125602146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112469156125602146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/08/invisible-sobre-ruedas.html' title='Invisible sobre ruedas'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-112346326615843537</id><published>2005-08-07T20:07:00.000-05:00</published><updated>2005-08-07T20:07:46.163-05:00</updated><title type='text'>Regalo</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se la presentas?¿Cómo le explicas esta ciudad a unos ojos azules que vienen de fuera?&lt;br /&gt;¿Empiezas por sus avenidas o por los vericuetos de sus callejones?&lt;br /&gt;¿Le cuentas de la cuadrícula que trazó Hernán Cortés con el alarife Alonso García Bravo?&lt;br /&gt;¿Le narras cómo se expandió para ser uno de las más grandes del mundo o la llevas a esos minúsculos rincones que avivan los placeres?&lt;br /&gt;¿Serías capaz de advertirle de los riesgos de viajar en taxi o la llevarías a ver tus sitios favoritos?&lt;br /&gt;¿Le dirías de los riesgos de los sismos o la paseas en una trajinera?&lt;br /&gt;¿Tendrías el valor de contarle cuántas mujeres están en prisión por salvar a su hombre, o le contarías las leyendas de sus calles?&lt;br /&gt;¿Preferirías llevarla a recorrer las veredas coloniales que le dieron fama?&lt;br /&gt;¿La llevas a mirar las hornacinas del viejo primer cuadro o le muestras los excesos de la arquitectura naïve que se extiende por la ciudad?&lt;br /&gt;¿Le presentas a los viajeros de la noche o le ofreces las delicias de un amanecer?&lt;br /&gt;¿Qué ciudad le vas a dar? ¿La que padecemos cada día o la que nos enamora?&lt;br /&gt;¿La que seduce o la que te cobra?&lt;br /&gt;¿La magnífica o la nefasta?&lt;br /&gt;¿La que podemos recorrer o la que nos rebasa?&lt;br /&gt;¿Se la damos así?&lt;br /&gt;Dejémosla que la viva, que la sienta y que luego la cuente a sus compatriotas.&lt;br /&gt;Se la regalo. Así es.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-112346326615843537?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/112346326615843537/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=112346326615843537&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112346326615843537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112346326615843537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/08/regalo.html' title='Regalo'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-112277430184861194</id><published>2005-07-30T20:44:00.000-05:00</published><updated>2005-07-30T20:45:01.856-05:00</updated><title type='text'>El Ingeniero</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Ingeniero” se paseaba por las noches. Recorría la parte baja dela casa, donde estaba el taller del negocio de mi padre. A veces, también hacía una ronda en la parte superior, en el área de oficinas. Eso sí, siempre tuvo el buen gusto de no deambular por las habitaciones que ocupaba mi familia en la parte trasera.&lt;br /&gt;El personaje era un fantasma ocupado en revisar la casa. Por lo menos eso decían los empleados a los que se les había aparecido cuando debían trabajar de noche.&lt;br /&gt;Eso era todo lo que hacía, dar un rondín por la vieja casona.&lt;br /&gt;¿Cómo sabían los trabajadores que era un ingeniero? Eso es parte del misterio, porque nunca supieron explicarlo. Pero el fantasma siempre conservó el grado académico. Anoche vi a “El ingeniero”, decían quienes se habían topado con él.&lt;br /&gt;La casona está en la esquina de José Martí y Carlos B. Zetina, en Tacubaya. Pasé ahí algunos años de mi infancia. Es una construcción vieja, y ya lo era cuando llegamos a vivir ahí.&lt;br /&gt;A mí nunca se me atravesó el fantasma, así que no puedo dar testimonio más que de los dichos de los empleados.&lt;br /&gt;Además del aparecido, la casa se veía invadida, de vez en cuando, por algunas ratas. A esas sí las vi, y para algunos, los bichos resultaban mas aterradores que el espíritu ambulante. Sobre todo cuando había que liquidarlas por el método de sumergirlas en una cubeta de agua.&lt;br /&gt;Nabora, la empleada doméstica lo hacía con la misma frialdad con la que le torcía el pescuezo a un guajolote destinado a una olla de mole.&lt;br /&gt;Con todo, la casa era divertida. Más los fines de semana cuando nadie trabajaba y mis padres salían. Las excursiones por las oficinas y talleres eran emocionantes aventuras clandestinas, aunque realmente nunca pasaba nada. “El Ingeniero” nos dejaba hacer y explorar. Hay que reconocerle que nunca nos denunció, era un fantasma con honor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-112277430184861194?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/112277430184861194/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=112277430184861194&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112277430184861194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112277430184861194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/07/el-ingeniero.html' title='El Ingeniero'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-112217661160585942</id><published>2005-07-23T22:40:00.000-05:00</published><updated>2005-07-23T22:51:09.063-05:00</updated><title type='text'>Estorbos urbanos</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por estorbosos, por eso los quitaron. Bueno, ese fue uno de los argumentos. Otro era su lentitud, y otro más las constantes averías que sufrían.&lt;br /&gt;Los tranvías se extinguieron como los dinosaurios, aunque la gente los prefería por económicos, sobre todo los ancianos. Así se les decía, nada de adultos en plenitud u otros eufemismos, y nadie se ofendía. A los ciegos los llamábamos así, y tampoco se molestaban. Ellos mismos usaban la denominación. Nadie en su sano juicio habría pedido “una limosna para este pobre débil visual”. &lt;br /&gt;Está bien, basta de desvíos, hablábamos de los tranvías. &lt;br /&gt;“Ocho cincuenta cada martes, y a viajar por todas partes”, rezaba el promocional radiofónico de los abonos de pasaje. El boleto individual en los años 60 costaba 35 centavos.&lt;br /&gt;Tuvieron una larga historia que abarca desde el siglo XIX, hasta la década de los ochenta del XX, con los últimos ejemplares transitando hacia Xochimilco.&lt;br /&gt;De los de tracción animal ya hicimos referencia en estas crónicas: &lt;A HREF="http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/no-arrojen-piedras.html"&gt; “No arrojen piedras”&lt;/A&gt; . De los eléctricos también se hizo mención en &lt;A HREF="http://alvuelo.blogspot.com/2005/04/nudo-urbano.html"&gt; “Nudo urbano”&lt;/A&gt; y, colateralmente en &lt;A HREF="http://alvuelo.blogspot.com/2004/12/rumbos-recurrentes-i.html"&gt; “Rumbos recurrentes”. &lt;/A&gt;&lt;br /&gt;Había dicho que si alguien que no los conoció quiere darse una idea de cómo eran estos armatostes, puede ver el frente de uno en el antro (mi antro) que está en Sonora con Insurgentes. Hay otro en Félix Parra con Río Mixcoac, y uno más en Patriotismo y Viaducto.&lt;br /&gt;Por insurgentes dejaron de circular en 1971, por estorbosos, dijeron las autoridades. En compensación se rehabilitó uno de los primeros tranvías eléctricos, que con el número cero hacía recorridos turísticos de Alvaro Obregón a la ahora desaparecida glorieta de Chilpancingo. En 1979 fue jubilado.&lt;br /&gt;El Metro tuvo su parte de culpa en la desaparición de los tranvías. Muy directamente con el que iba del Zócalo a Tlalpan y Xochimilco. Los carriles que usaba el tranvía fueron la base de la Línea Dos que concluye en Taxqueña. De ahí, las viejas vías se utilizaron para un híbrido entre Metro y tranvía: el Tren Ligero.&lt;br /&gt;Así pues, la modernidad acabó con ese medio de transporte que estorbaba, pero no contaminaba.&lt;br /&gt;Estorbaban, sí, sobre todo el que corría por los carriles centrales de Insurgentes, casualmente, por los mismos que ahora ocupa el Metrobús.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-112217661160585942?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/112217661160585942/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=112217661160585942&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112217661160585942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112217661160585942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/07/estorbos-urbanos.html' title='Estorbos urbanos'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-112157327694771525</id><published>2005-07-16T23:07:00.000-05:00</published><updated>2005-07-16T23:09:57.103-05:00</updated><title type='text'>Otras calles</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora camina por otras calles. Ya no recorre ni frenética ni tranquila las de esta ciudad.&lt;br /&gt;Ya no cruza bajo los arcos del Acueducto de Guadalupe ni se apura por Nápoles hacia la parada del transporte en Insurgentes. &lt;br /&gt;Don Valentín Gómez Farías, don Guillermo Prieto, don Serapio Rendón y don Antonio Caso dejaron de verla pasar.&lt;br /&gt;En Peña y Peña y Circunvalación no se escuchan ya sus pisadas rumbo al escenario. Ni por Benjamín Franklin, Progreso o Patriotismo puede seguirse su pista.&lt;br /&gt;Marina Nacional la olvidó; Texcoco no presencia ya sus incursiones semanales en busca del almuerzo.&lt;br /&gt;Las avenidas que rodean al viejo Palacio del Ayuntamiento se resisten a perderla de su memoria; Balderas y Juárez se afanan también por conservar su rastro; el World Trade Center añora sus caminares.&lt;br /&gt;Ahora transita por calles cuyos nombres nos son desconocidos. Por barrios y vericuetos que va recreando con su paso; por zonas de esa ciudad, tan colmada de historia, que empiezan a reconocer la cadencia de su andar.&lt;br /&gt;Discurre, ahora, lejana, por rumbos donde, con seguridad, dejará su huella.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-112157327694771525?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/112157327694771525/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=112157327694771525&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112157327694771525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112157327694771525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/07/otras-calles.html' title='Otras calles'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-112097037439151240</id><published>2005-07-09T23:39:00.000-05:00</published><updated>2005-07-09T23:57:19.560-05:00</updated><title type='text'>Se la llevó el Metrobús</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era su día más temido: el último en que la vería. &lt;br /&gt;Cuando se acercaba a la oficina, deseaba que ella no estuviera. Paradójicamente, si bien no se hacía a la idea de dejar de verla, tampoco quería tenerla enfrente. El dolor por la futura ausencia era intenso y lo paralizaba.&lt;br /&gt;No, no estaba, pero llegó más tarde. Habló con la directora, recogió algunas cosas e inició la despedida. &lt;br /&gt;No la dejó concluir. A cambio le ofreció acompañarla al transporte.&lt;br /&gt;En el camino, ella hablaba de cuestiones que le importaban mucho, pero que a él le parecían fuera de lugar. No quería saber de esa vida futura. &lt;br /&gt;El quería decirle otras cosas, quería, recordar con ella momentos compartidos, intereses momentáneamente comunes, las historias de la escuela. Los retos para escribir... Aquella novela que nunca terminaron de hacer a cuatro manos. Los días en que ella lo llevaba como acompañante al podólogo, o lo hacía presenciar bailables en casas de la cultura.&lt;br /&gt;En esas y otras cosas pensaba sin atinar a interrumpir la enumeración de los planes para su próxima vida en otra ciudad.&lt;br /&gt;Cruzaron hacia la estación. En el anden, él sólo logró musitar “buena suerte”. Llegó el vehículo y ella subió apresurada. Ni siquiera le pudo dar un abrazo. La despedida fue sólo un ademán mientras se alejaba.&lt;br /&gt;Se la llevó el Metrobús, el nuevo transporte la sacó de su vida&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-112097037439151240?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/112097037439151240/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=112097037439151240&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112097037439151240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/112097037439151240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/07/se-la-llev-el-metrobs.html' title='Se la llevó el Metrobús'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111915777003879331</id><published>2005-06-19T00:09:00.000-05:00</published><updated>2005-06-19T00:09:30.043-05:00</updated><title type='text'>Peculiar nomenclatura</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andaba por la calle de la Amargura. Pero esta vez no se trataba de ningún problema con alguna mujer. No, realmente transitaba por la calle de San Angel que lleva ese nombre. Debo confesar que sí había una tipa de por medio, pero nada que justificara el uso del dicho.&lt;br /&gt;Conocí esa calle por azar, en una de mis vagancias. Nunca me imaginé que efectivamente, alguien había designado así una vialidad. Me causó gran sorpresa, como se la causo a muchos cuando les aseguro que existe la tal calle. Es la continuación de avenida de La Paz, cruzando Revolución.&lt;br /&gt;Otro nombre que me sorprendió fue el del callejón del Sapo. Como muchos, lo atribuía a la mitología urbana, pero no. Está en el centro. Es más, hay otros dos callejones con la misma denominación. Uno en San Lucas Patoni y otro en San Pedro Xalpa.&lt;br /&gt;Una calle más que me ha llamado la atención, ésta no por rara sino porque no se me ocurriría que el villano mayor de la historia de México mereciera tener una, es Victoriano Huerta. Y además no tiene una, tiene cinco: una, más o menos explicable, en la colonia Presidentes de México, las otras están en Ampliación Lomas de Guadalupe, Francisco Villa, Lázaro Cárdenas (paradójicas, éstas dos) y Ejido de San Agustín Atlapulco.&lt;br /&gt;Y si Huerta alcanzó calle, por qué no Su Alteza Serenísima, don Antonio López de Santa Anna. Tiene dos, en Martín Carrera y en Lázaro Cárdenas, pero, cosa extraña, no figura en la colonia Presidentes de México. A Miguel Miramón también le corresponden dos, en San Angel y en Presidentes de México.&lt;br /&gt;Porfirio Díaz tiene 98 referencias en la Guía Roji, en cambio a Maximiliano de Habsurgo nadie le asignó calle. Nuestro otro emperador, Agustín de Iturbide, tiene 34, y el nombre de Hernán Cortés, lo llevan 6.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111915777003879331?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111915777003879331/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111915777003879331&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111915777003879331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111915777003879331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/06/peculiar-nomenclatura.html' title='Peculiar nomenclatura'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111854767131140850</id><published>2005-06-11T22:40:00.000-05:00</published><updated>2005-06-11T22:41:11.316-05:00</updated><title type='text'>Choque por una mujer</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la pubertad, profunda, escalofriante, salvaje.&lt;br /&gt;El reinado de la hormona no justificaba los hechos, pero explicaba todo. Esa especie de locura, esa cauda de impulsos, esos cambios de humor.&lt;br /&gt;Estaba sumido en un caos, al que trataba de disimular infructuosamente.&lt;br /&gt;No hacía mucho que esos seres, antes ajenos, comenzaron a parecerle simpáticos, aunque misteriosos... En realidad, las chicas le parecían francamente atractivas.&lt;br /&gt;Pero la maldita timidez lo inmovilizaba, y entonces se volvió todo ojos. Agotaba sus esfuerzos en mirarlas, pero nunca se decidía a actuar.&lt;br /&gt;Culpaba a sus padres por haberlo enviado a una escuela de puros hombres. Cuan feliz hubiera sido en un colegio mixto.&lt;br /&gt;No podía salir a la calle sin que se le alterara el ritmo cardíaco. Y más, si tenemos en cuenta que apenas Mary Quant había impuesto la minifalda entre las jóvenes y otras no tanto.&lt;br /&gt;¡Qué desfile de piernas, qué muslos maravillosos!&lt;br /&gt;Una tarde salió de su casa, rumbo a un lejano café. Caminó hasta el cruce de Viaducto con División del Norte para abordar un camión en Insurgentes.&lt;br /&gt;Se aproximaba ya el transporte. Calculó que se detendría a unos metros y caminó hacia el vehículo.&lt;br /&gt;De pronto, por la acera, advirtió a una chiquilla secundariana. Destacaba por su falda rosa, seguramente arremangada en la cintura para acortar la longitud (eso hacían todas las estudiantes, pues los reglamentos obligaban a llevar la falda hasta la rodilla).&lt;br /&gt;El la vio, la siguió con la mirada y... Se impactó con el frente del camión.&lt;br /&gt;No hubo consecuencias, pues, por suerte, el armatoste ya se había detenido. Pero las carcajadas del chofer aún resuenan en sus oídos. Y eso que han pasado más de 35 años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111854767131140850?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111854767131140850/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111854767131140850&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111854767131140850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111854767131140850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/06/choque-por-una-mujer.html' title='Choque por una mujer'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111811786393687456</id><published>2005-06-06T23:17:00.000-05:00</published><updated>2005-06-06T23:17:43.940-05:00</updated><title type='text'>Suceso en la nefasta tríada de Medellín</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Claaaaaudia!, gritaban los parroquianos, ¡Claaaaauudia!, insistían Es el clamor del Bull Pen, cuando algún grupo de asistentes quiere una canción en especial o la concurrencia en general exige la presencia de la cantante.&lt;br /&gt;Es ya una tradición, una insignia del lugar. Cómo el chiste que siempre hace ella, cuando le dedica una pieza a Rubén, “que está hasta atrás”, es decir, en el fondo del local, y también en otras profundidades.&lt;br /&gt;El grito de batalla de los asiduos al Bull se originó en otro antrucho, El Jacalito, de donde fue ella atractivo principal.&lt;br /&gt;Ambos forman parte de la tríada mortífera de la calle de Medellín, que se complementa con La Burbu, sitio que ya tuvo su lugar en estas crónicas (aunque ahora me desistiría de algunos elogios, pero ésa es otra historia)&lt;br /&gt;Claudia cantaba en el Jacal, y en el Bull, la música corría a cargo de “El Guarapo”.&lt;br /&gt;Por las veleidades de la autoridad perredista, las clausuras dejaron fuera de combate a los dos antrillos por un largo lapso, situación que aprovechó “El Guarapo” para abrir La Burbu.&lt;br /&gt;Cuando abrió el Bull, el espectáculo fue de Claudia. El Jacalito, recientemente de nuevo en funciones, hubo de conformarse con la ambientación de unos dijeis, pero promete pronta música en vivo.&lt;br /&gt;Todo este preámbulo es para contar una breve anécdota.&lt;br /&gt;Estaban “El Profe”, “El Tío Lalo” y “El Obi” en la Burbu, escuchando los sesenteros acordes de “El Guarapo”. El tipo estaba en una vena mamilísima, criticando a la clientela de los otros bares.&lt;br /&gt;Terminaba ya su número cuando, de manera espontánea, de la garganta poderosa de “El Obi” salió una consigna: ¡Claaaaudia!, ¡Claaaaaudia!.&lt;br /&gt;A “El Guarapo” se le congeló el gesto..., De inmediato, el grito de guerra de los trasnochadores inundó el recinto. Las otras mesas siguieron el coro de “El Obi”.&lt;br /&gt;Al cantante no le gustó nada, pero tuvo que aguantar.&lt;br /&gt;Y quizá ya se dio cuenta de que no es “su” clientela, lo es de la tríada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111811786393687456?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111811786393687456/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111811786393687456&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111811786393687456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111811786393687456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/06/suceso-en-la-nefasta-trada-de-medelln.html' title='Suceso en la nefasta tríada de Medellín'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111751890587365817</id><published>2005-05-31T00:54:00.000-05:00</published><updated>2005-05-31T00:55:05.876-05:00</updated><title type='text'>Inconscientes</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero voltear, me dijo ella. Con ese comentario consiguió que inmediatamente yo dirigiera la vista al lado opuesto a su mirada.&lt;br /&gt;Y, sí, era escalofriante. Un pequeño mozalbete de no más de tres años, sentado en el tablero del micro se sujetaba como podía para no resbalar de su “privilegiada” posición.&lt;br /&gt;La madre estaba sentada en el asiento trasero del chofer, a quien supongamos que era el padre del chico.&lt;br /&gt;El tipo manejaba con el sutil estilo que tienen los de su clase.&lt;br /&gt;En ningún momento se le ocurrió cerrar la puerta. Ni cuando debía de dar la vuelta.&lt;br /&gt;Una vuelta sin emoción no caza con el oficio, ya se sabe.&lt;br /&gt;El chico se agarraba fuerte. Parecía ya tener una larga experiencia en esos vaivenes.&lt;br /&gt;La madre no lo miraba, cosa que no me explico. Porque me consta que la vigilancia de las mujeres a sus críos en automática.&lt;br /&gt;Pero ésta era como minusválida del instinto maternal. De otra manera no se explica.&lt;br /&gt;Para cuando íbamos a descender, el niño decidió ir al asiento de su madre.&lt;br /&gt;En eso oímos un balbuceo.&lt;br /&gt;¡Había otro pequeño junto al asiento del conductor!&lt;br /&gt;Que inconmensurable inconsciencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111751890587365817?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111751890587365817/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111751890587365817&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111751890587365817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111751890587365817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/05/inconscientes.html' title='Inconscientes'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111691376299135504</id><published>2005-05-24T00:48:00.000-05:00</published><updated>2005-05-24T00:49:22.996-05:00</updated><title type='text'>Comida callejera</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por antisaludable que sea la práctica, comer en la calles es un vicio muy extendido. Sé que no es bueno exhortar a otros a incurrir en esa forma de alimentación. De hecho, habría que desalentarla.&lt;br /&gt;Sin embargo... Hoy les contaré de mis puestos antihigiénicos favoritos.&lt;br /&gt;En primerísimo lugar está un expendio de birria. Es de veras digna de los mejores paladares la que preparan en la cuchilla que forman Doctor Lavista y Doctor Bernard, a una cuadra de avenida Cuauhtémoc.&lt;br /&gt;La fama la comenzó a ganar con una promoción: si usted pide tacos, le regalan un consomé muy bien aderezado con la salsa característica de este platillo.&lt;br /&gt;En el rumbo de Mixcoac, en Andrea del Castagno y avenida Revolución, a pocos pasos de la estación del Metro San Antonio, temprano, pero muy temprano, porque hacia las 12:00 del día ya no queda nada, hay que acudir a probar los tacos de hígado encebollado. Los preparan casi por tonelada, porque la clientela es voraz. Cientos de cebollas y de cortes de la víscera llenan la plancha de la que se desprende un aroma irresistible y que corresponde muy bien al sabor del guiso.&lt;br /&gt;En Madrid y Paris, entre Reforma e Insurgentes está el puesto de “los memines”. La especialidad son los tacos de guisado, que caen muy bien a media mañana. La diversidad de los guisos revela una gran imaginación culinaria. Cada cierto tiempo aparecen nuevos platillos en el menú. Los he probado de chicharrón prensado, de bistec con papas y hasta de corazones de pollo. Cada nueva combinación de “los memines” es una agradable sorpresa para el paladar.&lt;br /&gt;De los tacos de cabeza callejeros, habría mucho que discutir, pero yo recomiendo los que están en la contraesquina del mercado de Mixcoac (Tiziano y Revolución).&lt;br /&gt;De gorditas y quesadillas ya resulta más complicado hablar, pues por todos lados hay ventas de estas delicias gastronómicas. Mi recomendación, las que preparan en el mercado sobre ruedas que se pone los domingos en Doctor Erazo, entre Doctor Lucio y Niños Héroes.&lt;br /&gt;¿Y usted qué sugerencias haría?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111691376299135504?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111691376299135504/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111691376299135504&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111691376299135504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111691376299135504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/05/comida-callejera.html' title='Comida callejera'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111569865699933629</id><published>2005-05-09T23:17:00.000-05:00</published><updated>2005-05-09T23:23:48.783-05:00</updated><title type='text'>De madres</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaron al bebé al parque (parque México). Lo pasearon, le mostraron las fuentes, los patos, las palomas y los perros.&lt;br /&gt;Se cansó y su madre lo tomó en brazos.&lt;br /&gt;Llegaron frente a la escultura que remata la explanada del teatro Lindbergh. Es esa de la fuente donde una mujer, con el pecho descubierto, vierte dos cántaros de agua.&lt;br /&gt;El nene abrió tamaños ojos. No miraba los cántaros precisamente. Se quedó azorado con la figura. Su semblante indicaba que en su cabecita algo rebullía.&lt;br /&gt;De pronto, extendió su manita y la metió por entre la blusa de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;****&lt;br /&gt;Fue su primer festejo del Día de las Madres. Había ensayado por semanas las Mañanitas y los bailes.&lt;br /&gt;Llegó de buen humor a la guardería. Hola, abuelo, dijo cuando me vio. Fue un saludo corto, porque las maestras inmediatamente lo tomaron de la mano y lo llevaron al salón.&lt;br /&gt;La madre y yo nos fuimos a las sillas preparadas para la ocasión.&lt;br /&gt;Se abrió el telón y ahí estaba Miguel, entre decenas de niños. Una miss les ponía el micrófono, pero no fue consciente de la vocación del niño, y nunca se lo ofreció.&lt;br /&gt;Eso ya no le gustó. Dejó que el rey David terminara con su enojo e hizo mutis.&lt;br /&gt;Vinieron otros bailes y cantos.&lt;br /&gt;En el número final, Miguel ya no aguantó la emoción ni el pánico escénico. Apenas se abrió el telón, avanzó al frente, primero con disimulo y luego en franca carrera hasta que alcanzó los brazos de su madre.&lt;br /&gt;Ya no volvió al escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;****&lt;br /&gt;(Con música de Joan Manuel Serrat)&lt;br /&gt;Sí, la quiere, pero no acaba de aceptar, no acierta a entender el porqué. La chiquilla se fue de casa. La pequeña que cuidó y llevó en sus brazos salió a seguir sus propios caminos.&lt;br /&gt;Conocía el pretexto inmediato –una discusión familiar-, pero eso no bastaba para justificar la salida.&lt;br /&gt;Era algo más, era que la pequeña había crecido. Más rápido de lo que esperaba. Sí, muy rápido. Y la seguía viendo como a una niña...&lt;br /&gt;No termina de asimilarlo. Sobre todo porque la chica había cambiado más cosas en su vida.&lt;br /&gt;Sin embargo, señora, tiene que estar orgullosa. Va bien, saldrá adelante... Para eso la educó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111569865699933629?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111569865699933629/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111569865699933629&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111569865699933629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111569865699933629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/05/de-madres.html' title='De madres'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111466144433483015</id><published>2005-04-27T23:10:00.000-05:00</published><updated>2005-04-27T23:10:44.336-05:00</updated><title type='text'>El mirón</title><content type='html'>El mirón&lt;br /&gt;Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay remedio, ya  somos así. Quiero decir, los hombres.&lt;br /&gt;Bueno, se dan las excepciones, pero creo que me daré la licencia de cometer una pequeña falacia de generalización .&lt;br /&gt;Les voy contar cuándo me di cuenta.&lt;br /&gt;Era entonces un adolescente cercado por tormentas hormonales.&lt;br /&gt;Tenía que ir a la biblioteca. No me da pena decirlo, yo era uno de esos bichos que frecuentaban las bibliotecas. Y me gustaba, lo digo sin rubor.&lt;br /&gt;Para llegar al sitio, debía abordar un camión (35 centavos el viaje) de la ruta Popo-Sur 73 colonia del Valle.&lt;br /&gt;Como siempre, llevaba un libro para sobrevivir al largo recorrido. Por la época, debe haber sido uno de Herman Hesse.&lt;br /&gt;Y, ahí iba yo, concentrado en la lectura, en un momento levanté la mirada de las páginas y vi al frente.&lt;br /&gt;¡Oh, sorpresa! Una chica de unos veinte años estaba sentada ahí con una minifalda –loor a Mary Quant-, para aperplejar a cualquiera.&lt;br /&gt;Iba ella con una amiga ataviada con pantalones sin menor gracia.&lt;br /&gt;Regresé a la lectura... Pero ya no entendía nada. Volví a mirar...&lt;br /&gt;Retorné a las páginas, aunque concentrarme era imposible.&lt;br /&gt;Volteé de nuevo.&lt;br /&gt;Repito, era yo un adolescente, y además de anteojos.&lt;br /&gt;Otra vez al libro, y otra vez a mirar.&lt;br /&gt;No pasé desapercibido.&lt;br /&gt;Las mujeres también son como son.&lt;br /&gt;La amiga le comentó a su compañera, con voz suficientemente alta para que todo el pasaje la oyera: “Un ojo al gato y otro al garabato”&lt;br /&gt;La chica sonrió y me miró a los ojos.&lt;br /&gt;Ignoro los registros que alcanzó el color de mi rostro entre el rojo y el púrpura.&lt;br /&gt;Me bajé en la siguiente esquina, ya no llegué a la biblioteca.&lt;br /&gt;Pero les juro que si el gato me parecía bueno, el garabato compensaba con creces la balconeada que me dieron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111466144433483015?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111466144433483015/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111466144433483015&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111466144433483015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111466144433483015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/04/el-mirn.html' title='El mirón'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111405940529276317</id><published>2005-04-20T23:56:00.000-05:00</published><updated>2005-04-21T23:51:35.143-05:00</updated><title type='text'>Un verdadero arte</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es un trago, es un arte, le dije.&lt;br /&gt;Ella me miró intrigada. Su expresión era amable, pero no atinaba a dilucidar si se trataba de un simple comentario, de un elogio o de una franca crítica.&lt;br /&gt;Tú díselo al barman, nada más. El va a entender, le respondí&lt;br /&gt;Estaba en uno de mis antros favoritos, en Insurgentes y Sonora. La chica, Diana, era nueva, y, desde luego, estaba acostumbrada a servir rones, algún brandy, cerveza, si acaso palomas, piñas coladas y esa aberrante combinación llamada París de Noche.&lt;br /&gt;Mi comentario me valió otra bebida de cortesía del cantinero, pues sí comprendió el sentido de mi aserto.&lt;br /&gt;El coctel es sencillo, pero es un clásico.&lt;br /&gt;Vermuth y ginebra, más una cereza o una aceituna.&lt;br /&gt;Ya habrán adivinado qué mezcla es.&lt;br /&gt;Las proporciones son muy importantes, y la textura lo es más.&lt;br /&gt;De las cantidades depende que sea más o menos seco.&lt;br /&gt;Pero en la textura es en donde está el verdadero quid. Los cánones lo demandan aterciopelado y traslúcido.&lt;br /&gt;Esta es mi fórmula:&lt;br /&gt;Primero se llena la copa con hielo frapé. Se le deja ahí mientras se hace la combinación.&lt;br /&gt;En la coctelera se ponen cubitos de hielo, se agita para que todo el recipiente se enfríe; luego se añade una parte de vermouth seco por dos de ginebra.&lt;br /&gt;Se bate por unos minutos. Ojo, dije se bate, no se agita.&lt;br /&gt;Cuando el líquido está frío, se retira el frapé de la copa, y se vierte la mezcla en ella. Después se añade la aceituna.&lt;br /&gt;Hay muchas variantes. Una vez solicité una en otro bar. Le dije, lo quiero estilo Bond. Claro, como no era mi letrado barman, no supo.&lt;br /&gt;El modo del agente 007 es con vodka y muy seco.&lt;br /&gt;Prepararlo requiere técnica, talento y estilo.&lt;br /&gt;Por eso sostengo que es un arte, el martini, más que un simple trago, es un verdadero arte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111405940529276317?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111405940529276317/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111405940529276317&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111405940529276317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111405940529276317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/04/un-verdadero-arte.html' title='Un verdadero arte'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111318783967009193</id><published>2005-04-10T21:43:00.000-05:00</published><updated>2005-04-10T21:50:39.673-05:00</updated><title type='text'>Nudo urbano</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el verdadero paradigma del caos urbano. La confluencia de Insurgentes, avenida Chapultepec, Oaxaca, Jalapa y Génova formaban un auténtico nudo gordiano.&lt;br /&gt;Cruzar por ahí y sobrevivir era una hazaña, Tanto para los peatones como para los automovilistas.&lt;br /&gt;Para complicar más las cosas, por el lugar también circulaban tranvías. Era tan peculiar el crucero que había un letrero colgado de un poste que decía “Precaución, dos carros no libran”. La advertencia era para los conductores de los tranvías, pues si dos de estos armatostes, de ida y venida, se encontraban en el punto no podían pasar.&lt;br /&gt;Así que debían detenerse y pasar por turnos, con el consiguiente bloqueo.&lt;br /&gt;Los embotellamientos en las horas pico eran antológicos.&lt;br /&gt;Por supuesto, también había autobuses y camiones refresqueros. Era como un cuento de Kafka.&lt;br /&gt;La cereza del pastel: había sujetos que se estacionaban en doble y hasta en triple fila.&lt;br /&gt;Algún día me tocó pasar horas mirando la marquesina del cine Insurgentes que anunciaba una serie de cortos de Flash Gordon.&lt;br /&gt;Pero, como a todo nudo gordiano que se respete, a este se le resolvió de tajo, Esta vez no de la espada de Alejandro Magno, sino de la picota de Alfonso Corona del Rosal.&lt;br /&gt;El regente terminó con el problema gracias a la construcción del Metro, que acabó con el laberinto para dar lugar a la glorieta que todos conocemos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111318783967009193?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111318783967009193/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111318783967009193&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111318783967009193'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111318783967009193'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/04/nudo-urbano.html' title='Nudo urbano'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111251046543385088</id><published>2005-04-03T00:40:00.000-06:00</published><updated>2005-04-04T23:38:34.046-05:00</updated><title type='text'>Bolita y pollo</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solía pasar las vacaciones de la secundaria en un taller de grabado. Era de un mi tío que me empleaba como chalán.&lt;br /&gt;Ahí aprendí los secretos para hacer que la luz del sol produjera “charolas” de periodistas y judiciales. Tintas, ácidos, esmaltes, lijas y otra serie de artefactos intervenían en la labor.&lt;br /&gt;Llegaba yo como a las ocho (ese “como” es una licencia poética para no hablar de cierto margen de impuntualidad).&lt;br /&gt;Durante el día, la radio reproducía noticias, radionovelas como Kalimán y El Ojo de Vidrio. Un locutor, a quien llamaban el “Pico de oro”, se dedicaba a dar nota roja y promovía al celebérrimo Instituto Patrulla. ¡Imagínese!, apostillaba, cada vez que terminaba de dar una noticia espeluznante.&lt;br /&gt;Como a las doce del día, aparecía don Pepe, el cerrajero, o su ayudante, Melquíades. La visita era interesada. Venían a proponer una “bolita” por los refrescos.&lt;br /&gt;El juego era simple. El organizador trazaba en un papel tantas líneas como participantes había. En el extremo de una ponía un pequeño círculo. Luego, doblaba la hoja para ocultar la marca y cada uno elegía una línea. El que atinaba a la señal, pagaba los refrescos.&lt;br /&gt;Todo iba bien, excepto cuando me tocaba pagar. Porque el trabajo era “voluntario”.&lt;br /&gt;Había que hacer algo.&lt;br /&gt;Así que con la asesoría de otro tío, se organizó la rifa del pollo.&lt;br /&gt;Compraba un pollo asado, papas, rajas, tortillas, refrescos y alguna golosina. Luego me lanzaba al negocio de mi padre, a unos pasos del taller de mi tío, para vender los boletos a los empelados.&lt;br /&gt;A la hora de la comida se realizaba el magno sorteo, y yo obtenía una pequeña utilidad que me permitía afrontar con dignidad el juego de la bolita.&lt;br /&gt;Las primeras rifas fueron un éxito, pero como los ganadores debían compartir el premio con sus compañeros, empezó a no resultarles tan atractivo el asunto.&lt;br /&gt;La solución era duplicar el premio, con el consecuente incremento en el precio para los participantes, lo que los alejaría aun más.&lt;br /&gt;Llegó el momento en el que me quedé con el pollo por la escasa venta de boletos. Apenas salí a mano.&lt;br /&gt;Languideció y se extinguió el negocio.&lt;br /&gt;Y mi honor de apostador, qué.&lt;br /&gt;Por suerte, se terminaron las vacaciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111251046543385088?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111251046543385088/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111251046543385088&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111251046543385088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111251046543385088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/04/bolita-y-pollo.html' title='Bolita y pollo'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111086678339088220</id><published>2005-03-15T00:05:00.000-06:00</published><updated>2005-03-15T00:07:44.830-06:00</updated><title type='text'>¡Cuidado, Gregorio Segundo!</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante toda su infancia Meli tuvo una seria inquietud por tener como mascota un pez. Alguna vez tuvo una tortuga, una muy grande. Que vivió en el patio de su casa y solía esconderse entre la tierra de la Duquesa, la perra pastor alemán que gustaba de perseguirla. Hasta que un día no se le vio más andar con ese particular ritmo sin presiones. Su caparazón estaba vacío.&lt;br /&gt;La esperanza de tener un lindo pececito, se fue perdiendo poco a poco, por la seria paranoia de su madre.&lt;br /&gt;“Los peces traen mala suerte porque son de agua salada” y cuando en algún momento a Meli se le ocurrió cuestionar tan ridículo argumento, descubrió que la mala información venía de varias generaciones atrás. Cuando la bisabuela se lo dijo a la abuela y ella a su vez a la madre de Melisa.&lt;br /&gt;La adolescencia ayudó para que se olvidara de los peces. Al parecer la extraña apatía por los peces, ya experimentada en tres generaciones, estaba llegando a la cuarta. Pero se hizo más evidente cuando, Augusto, el novio de Meli, gran aficionado a los peces, trajo de nuevo ese viejo gusto infantil a su vida.&lt;br /&gt;Él tenía una linda pecerita en su oficina, con varios especimenes y se propuso regalarle un pez. Ella se negó. Eso de tener peces en casa “trae mala suerte”, dijo tajante.&lt;br /&gt;En cierta ocasión, le advirtieron de un gran regalo que la esperaba en casa de sus padres. Tardó ciertos días en pasar por su presente. Con gran sorpresa recibió una plantita, que detrás de su raíz guardaba un chistoso pez delta color rojizo. Melisa lo vio extrañada. Con cierto disgusto pero no podía hacerle el desaire a su madre.&lt;br /&gt;Lo llevó a su departamento. El silencioso estado en el que vivía se le olvidó, porque como loca solía hablarle a quien había llamado “Gregorio”. Presumió al nuevo inquilino con todos sus amigos. Pero el gusto duró poco, sólo cuatro días. Cuando al grito de “ya llegue Gregorio”, su corazón se estremeció al verlo flotando aletas arriba. Y aquel color rojo cambió a azul. Sólo pudo tomar el teléfono y anunciar la muerte de Gregorio. Hubo quien la acusó de haberlo matado por haberle cambiado el agua sin las debidas precauciones, lo cierto es que la pérdida le dolió muchísimo.&lt;br /&gt;A los dos días, su madre le entregó al renovado Gregorio Segundo, quien llegó desde hace tres semanas y a aprendido a vivir en feliz convivencia con Meli, la asesina de peces.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111086678339088220?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111086678339088220/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111086678339088220&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111086678339088220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111086678339088220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/03/cuidado-gregorio-segundo.html' title='¡Cuidado, Gregorio Segundo!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111025862324344620</id><published>2005-03-07T23:09:00.000-06:00</published><updated>2005-03-07T23:10:23.246-06:00</updated><title type='text'>¡Ser mujer es…!</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inexplicable, es necesario ser mujer para experimentar este hermoso género. En algún momento de mi vida llegué a pensar, algo que pasa por la cabeza de muchas: ¿Y si hubiera sido hombre?… Esto orillada por las difíciles pruebas que nos pone la sociedad.&lt;br /&gt;Solemos ser juzgadas, no al igual que los hombres y las diferencias siempre son marcadas, sobre todo en una cultura con cortinas de un denso humo, llamado machismo.&lt;br /&gt;Y desde pequeñas muchas escuchamos: ¿por qué no fue hombrecito?&lt;br /&gt;Son pocos los padres que les dedican su tiempo, con la misma pasión que a sus hijos varones. Suelen hablar poco con ellas. Hacen una notable distinción entre ellos y ellas.&lt;br /&gt;En la escuela, la oficina, en la calle, muchas suelen ser objeto de humillaciones cuando se les discrimina y son víctimas de algún tipo de acoso, tras esa falsa idea de que las mujeres pueden ser todo, menos un ser humano que siente y piensa.&lt;br /&gt;Y aún así nos apasiona nuestra vida. La llenamos de ilusiones y alegrías. En las tardes frías, lloramos en soledad, sin una aparente explicación. Sólo porque un enorme sentimiento nos recorre.&lt;br /&gt;Cambiamos de humor como logramos alcanzar las estrellas, en cuestión de segundos.&lt;br /&gt;Somos capaces de sobreponernos de las peores derrotas y enmendar el camino para buscar la meta. Poco a poco hemos roto muchos tabúes y conquistado nuevos retos. El 2005 nunca será como hace un siglo.&lt;br /&gt;Ser mujer es ser inocente, capaz, decidida, inexplicable, afortunada, sensible, misteriosa, inteligente, apasionada, audaz, creativa, complicada, llorona, coqueta, orgullosa, analítica, estratega, competitiva, noble, con alma de mártir, dramática, dispuesta a perdonar, a dar amor sin condiciones y a engendrar vida.&lt;br /&gt;Hoy sé que si hubiera sido hombre, muchas cosas serían más fáciles, pero de verdad que habría deseado ser mujer…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111025862324344620?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111025862324344620/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111025862324344620&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111025862324344620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111025862324344620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/03/ser-mujer-es.html' title='¡Ser mujer es…!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-111025856916412155</id><published>2005-03-07T23:07:00.000-06:00</published><updated>2005-03-07T23:09:29.166-06:00</updated><title type='text'>Misceláneas</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora los nombres están en inglés o comienzan con el prefijo latino súper. Sin embargo, las tiendas de moda no han desplazado por completo a las clásicas misceláneas. Lo que sí se ha ido perdiendo es el ingenio para denominarlas.&lt;br /&gt;Por ahí queda una “Lupita” o la recurrente “Don Pepe”.&lt;br /&gt;Antaño, como que había más imaginación. Recuerdo una que se llamaba “Las quince letras”. Tiempo me llevó  descifrar el enigma de ese extraño nombre. Y era sencillo, sólo se debía contar los caracteres.&lt;br /&gt;Otra había que se llamaba “La Y griega”, porque estaba en una bifurcación de calles. Menos misteriosa era la que se llamaba “Las seis esquinas”.&lt;br /&gt;Una, obviamente influida por la propaganda de guerra, recibía el rimbombante apelativo de “La victoria de las democracias”.&lt;br /&gt;“La ventanita”, como es de preverse, era un tendajón instalado en una recámara con vista a la calle. &lt;br /&gt;Empero, la que más recuerdo no tenía nombre. La conocíamos como el puesto de Amadita. Sólo vendía golosinas: chicles de bola de a diez y veinte centavos, charamuscas, alegrías, trompadas y suertes, que eran un cilindro de cartoncillo forrado con papel de china y que contenía un pequeño juguete y dulces o minichicles.&lt;br /&gt;En realidad, cosas simples. Únicamente para satisfacer las necesidades de un conjunto de chamacos golosos y para permitirle sobrevivir a la anciana propietaria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-111025856916412155?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/111025856916412155/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=111025856916412155&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111025856916412155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/111025856916412155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/03/miscelneas.html' title='Misceláneas'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110965967759270424</id><published>2005-03-01T00:47:00.000-06:00</published><updated>2005-03-17T00:06:43.966-06:00</updated><title type='text'>Para llevar</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llamaba Marcela. Tenía una figura estilizada, a la Marlene Dietrich o a la Andrea Palma, para ponerlo en términos más locales.&lt;br /&gt;La recuerdo siempre bien arreglada. Era secretaria en el negocio de mi padre.&lt;br /&gt;El relato que sigue lo conozco de oídas, pues no estaba yo en edad de presenciarlo.&lt;br /&gt;Fue por un cumpleaños, un viernes social o por el puro ánimo de parrandear que un grupo de empleados decidió salir a tomar una copa. Así se dice, pero en realidad fueron bastantes más, como se verá.&lt;br /&gt;Acudieron a un centro nocturno, que es como se denominaba entonces a los que ahora llaman antros. En esa época, antro era un tugurio, un sitio de mala muerte. En los centros nocturnos se bailaba y se bebía, como en los actuales antros.&lt;br /&gt;Bien, menos explicaciones y más historia.&lt;br /&gt;Empezaron a correr las copas de marras. Corrieron, corrieron y corrieron.&lt;br /&gt;Se hizo tarde y se acabó el servicio. Los apresuraban a terminar sus últimos tragos y salir.&lt;br /&gt;Había que irse, pero Marcela tenía un high ball o un martini casi entero. A ella no le apetecía tomar la bebida de sopetón ni quería dejarla. Hubo nuevas presiones de los meseros para que ya abandonaran el local. Era la época de Ernesto P. Uruchurtu, el llamado Regente de Hierro, y cualquier violación a los horarios podía significar una clausura.&lt;br /&gt;-Pues me la llevo, dijo Marcela, y vertió el vaso o copa en su bolso. Con toda propiedad se levantó y dijo vámonos.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, lo peor no fue la cruda, sino la sorpresa que se llevó cuando buscaba el bilé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110965967759270424?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110965967759270424/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110965967759270424&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110965967759270424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110965967759270424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/03/para-llevar.html' title='Para llevar'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110905025009270670</id><published>2005-02-21T23:30:00.000-06:00</published><updated>2005-02-21T23:30:50.096-06:00</updated><title type='text'>¡El show debe continuar!</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca recordó si alguna vez tuvo pánico escénico. Sabía de aquellas personas que eran obligadas a salir en los festivales escolares. Vestidos con ridículos disfraces. Pero no era su caso. El primer evento masivo del que tenía memoria -y no gracias a su buena cabeza, sino a la magia de la fotografía-, se veía sonriente, feliz de la exhibición. Al contrario de las otras niñas apenadas a su alrededor. Las experiencias fueron llegando poco a poco. Por lo menos una por año, todos los 10 de mayo.&lt;br /&gt;Fue en 1988, cuando tuvo su primer antagónico en un curso de verano. Montaron en obra, la película “Bailando bajo la lluvia”. Ella era la villana. Y si hay papeles divertidos en el teatro, ¡no hay duda de que son los de los malos!&lt;br /&gt;Usó pelucas, vestidos largos -muchos-, se pintó la boca, los ojos, las pestañas y tuvo su propio micrófono. En fin para una niña de ocho años, eso si que era glamoroso.&lt;br /&gt;Luego tuvo otras experiencias. Le gustaba disfrutar del calor de las luces. De esas que se encienden para sólo iluminarla a ella. De la mirada de un público crítico, amable, distraído, ingenuo, impresionado, asustado, risueño. En fin de todos los que ese día asistieran y se dejarán conquistar.&lt;br /&gt;El primer autógrafo se lo dio a un par de niños, de no más de seis o siete años. Le regalaron una flor que cortaron del jardín y pidieron unas dedicatoria en una hoja de papel. Las lágrimas cayeron, no era algo que esperaba tras una función donde la autocrítica era más cruel que la del director.&lt;br /&gt;Los días en el viejo teatro Enrique Ramírez y Ramírez transcurrieron sin sentir. Las paredes del camerino guardaron las lágrimas, los días de trabajo incansable, los problemas personales entre el grupo, la felicidad tras una función gratificante, las historias de fantasmas y la leyenda de que el escenario decide cuanto tiempo estarás en el. Los mejores aplausos se quedaron ahí, haciendo eco entre las butacas vacías y el escenario que sigue desgastándose por culpa de una gotera. Su energía se quedó atrapada ahí el día que tuvo que abandonar ese rincón de la cultura en la colonia Morelos. Una extraña enfermedad la hizo bajarse del show... Fue duro ver que éste continúo sin ella...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110905025009270670?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110905025009270670/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110905025009270670&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110905025009270670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110905025009270670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/02/el-show-debe-continuar.html' title='¡El show debe continuar!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110844039633100231</id><published>2005-02-14T22:06:00.000-06:00</published><updated>2005-02-14T22:07:17.070-06:00</updated><title type='text'>El Abuelo</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una tarde de viernes. de visita en casa de los abuelos. mis hermanas y yo solíamos llevar toda clase de juguetes para divertirnos jugando en la casita de madera, propiedad de todos los nietos.&lt;br /&gt;La tarde transcurría y llegaba la hora de volver a casa. a mi abuelita le gustaba mucho que estuviéramos con ella, así que la tarea de convencimiento para que mi papá nos dejara a dormir comenzaba.&lt;br /&gt;-Andale, mi hijito, déjame a las niñas, vienes por ellas el domingo, decía mi abuelita Raquelito.&lt;br /&gt;Mi papá aceptaba tras nuestra promesa de portarnos bien y cómo no hacerlo, si don Epi , mi abuelo, sí que imponía respeto.&lt;br /&gt;Un hombre muy alto, fuerte, de carácter menos tierno que el de la abuela; siempre serio. a veces preocupado.&lt;br /&gt;Por las noches solíamos hacer muchas travesuras en la recamara. La tentación de ver dos camas individuales era irresistible. Brincábamos de un lado a otro, siempre en silencio. Alguna de nosotras se quedaba en la puerta para vigilar que don Epi no llegara.&lt;br /&gt;Hace poco estuve de regreso. Han pasado mas de 15 años desde aquellos días. Don Epi ya no me aterroriza, aunque sigue siendo el mismo tipo alto y fuerte que promete darme un par de nalgadas si me porto mal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110844039633100231?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110844039633100231/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110844039633100231&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110844039633100231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110844039633100231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/02/el-abuelo.html' title='El Abuelo'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110844031380785472</id><published>2005-02-14T22:04:00.000-06:00</published><updated>2005-02-14T22:05:13.810-06:00</updated><title type='text'>Todavía, y qué mejor</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los celulares son un problema. Tienen proclividad a perderse, pero, sobre todo, a ser robados. Yo he tenido varios. Unos se han ido en manos de asaltantes y otros se han caído, sin avisar, en taxis, calles y avenidas.&lt;br /&gt;Mi hija pequeña ha sido despojada de todos los teléfonos que le he regalado, como lo fue la mayor, en un secuestro exprés, del aparato que con muchos esfuerzos se compró. Mi pareja, mujer cuidadosa por naturaleza, tuvo que entregar el suyo con el persuasivo argumento de un cañón de pistola.&lt;br /&gt;Amigos tengo que los han olvidado en cantinas, otros los han cedido a mujeres efímeras, nada más por mantener la ilusión de reencontrarlas.&lt;br /&gt;Eso pasa con estos adminículos tecnológicos.&lt;br /&gt;Pero mi última experiencia con la pérdida de celulares tuvo un desenlace inverosímil.&lt;br /&gt;Apuesto a que no me lo van a creer, pero así sucedió.&lt;br /&gt;Tomé un taxi. No me gustó la forma en la que el taxímetro contabilizaba el servicio, y se lo dije al chofer.&lt;br /&gt;Me bajé de mal humor, por sentirme abusado. Subí los cinco pisos que separan mi alojamiento del nivel de la calle. Y, al empezar a despojarme de los objetos cotidianos me di cuenta de que no traía el teléfono.&lt;br /&gt;Se lo dije a mi pareja. Ella de inmediato marcó el número. No obtuvo respuesta, pero sí un dato. El celular no estaba apagado. Lo volvió a intentar, y le contestó el taxista. Sí, el teléfono era de su último cliente. Sí. Estaba dispuesto a devolverlo.&lt;br /&gt;Le pagué el costo de la dejada para traerlo. Le agradecí con profusión la entrega. Me arrepentí de mis reclamos por la tarifa. Y me quedé sorprendido.&lt;br /&gt;En esta ciudad... Todavía hay gente honrada.&lt;br /&gt;Y qué mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110844031380785472?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110844031380785472/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110844031380785472&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110844031380785472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110844031380785472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/02/todava-y-qu-mejor.html' title='Todavía, y qué mejor'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110746143936996683</id><published>2005-02-03T14:10:00.000-06:00</published><updated>2005-02-03T14:10:39.370-06:00</updated><title type='text'>El gran Melquíades</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Melquíades trabajaba en una cerrajería. Era buenísimo en su oficio, ninguna chapa se le resistía.&lt;br /&gt;Tal era su fama, que los bomberos acudían con frecuencia a él para abrir las puertas de viviendas que se incendiaban.&lt;br /&gt;Eso le valió el reconocimiento de propietarios que le agradecían haber evitado mayores daños por la rapidez con la que permitía el paso de los rescatadores y por salvar la puerta de recibir un buen hachazo.&lt;br /&gt;El dueño de la cerrajería, don Pepe, estaba muy orgulloso de su empleado. En ratos de ocio, competían por ver quién resolvía con más velocidad el acertijo de una cerradura.&lt;br /&gt;Incluso lo vi lidiar con una caja fuerte.&lt;br /&gt;Todo de maravilla, hasta que llegó el día de su gran vergüenza, el oprobio de un fracaso.&lt;br /&gt;Llegó un automovilista al local  para solicitar que se arreglara la chapa de la portezuela. Melquíades tomó su herramienta y ofreció tener resuelto el problema en  breve lapso. El conductor le respondió que no había prisa, pues debía realizar algunas diligencias.&lt;br /&gt;Volvió a las dos horas, solo para encontrar al cerrajero atribulado frente al auto.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó? ¿Todavía no está lista?&lt;br /&gt;-Híjole, respondió, no puedo abrir la chapa...&lt;br /&gt;El dueño del vehículo soltó una sonora carcajada.&lt;br /&gt;-¿Pues no que eras muy bueno en esta chamba? Resultaste bastante tarugo. Fíjate cómo la abro yo para que aprendas.&lt;br /&gt;El hombre estiró la mano y quitó un lazo que amarraba la portezuela por el poste de la ventanilla.&lt;br /&gt;-Anda, quítala y arréglala... Y para la próxima vez fíjate bien.&lt;br /&gt;Melquíades no sabía dónde esconderse durante las siguientes semanas. Todo el vecindario se enteró de su ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110746143936996683?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110746143936996683/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110746143936996683&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110746143936996683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110746143936996683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/02/el-gran-melquades.html' title='El gran Melquíades'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663463119440125</id><published>2005-01-25T01:30:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:30:31.193-06:00</updated><title type='text'>Una planta con abolengo</title><content type='html'> Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le decimos La Abuela, porque nadie nos pudo dar el nombre de la especie. La denominación proviene de su origen: Fue precisamente mi abuela que me dio el primer brote que tuve.&lt;br /&gt;Eso ocurrió hace casi un cuarto d siglo, y, ahora mismo, tengo una de esas plantas en mi escritorio. Es una noble representante del reino vegetal, pues sus descendientes han llegado a todos lo miembros de mi familia y hasta han retornado a mis manos.&lt;br /&gt;Su peculiar sistema de reproducción ha propiciado el ir venir de esta planta. Cuando la raíz topa con el fondo de la maceta, se curva y empieza a buscar la superficie; al alcanzarla, se convierte en un retoño, que, a su vez, empieza a alargar su raíz, con la consecuente proliferación de vástagos. Así he logrado conservar el legado de mi abuela por generaciones.&lt;br /&gt;En alguna época de descuido, perdí el último ejemplar que tenía. La solución fue sencilla. Le pedí a mi madre una de las suyas, por supuesto, heredera de la que yo le di.&lt;br /&gt;Mis hijas tienen ya sus propios cultivos de abuelas.&lt;br /&gt;Fuera de la familia también hay poseedores de ejemplares. Las he regalado a personas que saben que ser elegidos para adoptar la planta es una señal de lo importante que son para mí.&lt;br /&gt;La última la recibió una personita que acaba de estrenar casa.&lt;br /&gt;La próxima está por ocupar un espacio en una importante oficina de este diario.&lt;br /&gt;Así de lejos ha llegado La Abuela. Y sólo es una plantita como las que llenan los corredores de las vecindades de nuestra ciudad.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663463119440125?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663463119440125/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663463119440125&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663463119440125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663463119440125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/una-planta-con-abolengo.html' title='Una planta con abolengo'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663460025834664</id><published>2005-01-25T01:29:00.001-06:00</published><updated>2005-01-25T00:30:00.256-06:00</updated><title type='text'>María, es obvio</title><content type='html'> Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era guapa, sin duda. Fue la secretaria de uno de los lugares donde trabajé. Tenía unos muslos capaces de hacer olvidar a cualquiera las faltas de ortografía que llenaban sus escritos.&lt;br /&gt;Era bella y deliciosamente ignorante.&lt;br /&gt;Estaba enamorada de su maestro de Conalep. Esas cosas pasan, aunque luego se nieguen o generen demandas.&lt;br /&gt;Ella no tenía tantos problemas. Ahora, el hijo de mi mejor secretaria y de su prof debe ser un adolescente. En fin...&lt;br /&gt;María tenía una larga lista de admiradores, dispuestos a revisarle los memos, a darle un masaje en el tobillo cuando se lo falseaba, o si estaba tensa, en el cuello.&lt;br /&gt;La historia de siempre. Una chica guapa y un montón de tipos prestos a ayudarla, no sin otros intereses.&lt;br /&gt;Pero como yo soy ingenuo, según me han dicho, no sé qué buscaba ese clan de seguidores.&lt;br /&gt;María me dio una lección.&lt;br /&gt;Dura, fuerte.&lt;br /&gt;Me hizo ver algo que quienes ejercemos el oficio de la información no debemos olvidar.&lt;br /&gt;Nuestros lectores no piensan como nosotros. Los periodistas que queremos revelar  la verdadera verdad, tenemos que esforzarnos por entender los intereses y procesos de nuestros lectores.&lt;br /&gt;Todo esto quiere decir que nunca debemos de dar por supuesto que lo que nos parece obvio, lo es para todos.&lt;br /&gt;Un día, María no llegó a trabajar. Y hacía falta mandar un fax.&lt;br /&gt;Entonces eso era una novedad. Y nadie sabia usar ese aparato del demonio. Buscamos el manual en el archivo. Buscamos y buscamos... En fin, lo resolvimos.&lt;br /&gt;Al día siguiente le pregunte, Mari, ¿dónde está archivado el instructivo del fax? Nunca lo pude encontrar.&lt;br /&gt;M e respondió con un candor envidiable. Pues en la “R”. ¿En la “R”?, me pregunté.&lt;br /&gt;Claro, dijo la hermosa.. En la “R”&lt;br /&gt;¿El fax en la “R”?, volví a preguntar&lt;br /&gt;Es obvio, dijo, la fresca Mari. En la “R “ de Relacionado con el fax., dónde más, comentó.&lt;br /&gt;Pues sí, era obvio, ¿verdad?&lt;br /&gt;Cómo no me di cuenta, Mari.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663460025834664?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663460025834664/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663460025834664&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663460025834664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663460025834664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/mara-es-obvio.html' title='María, es obvio'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663457082275089</id><published>2005-01-25T01:29:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:29:30.823-06:00</updated><title type='text'>Que no te la quiten</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no te la quiten. Camínala, conócela a pie. Abandona el auto y mira tu ciudad, ésa de la que quieren despojarnos.&lt;br /&gt;No permitas que la delincuencia y los políticos te marginen de las calles. Gánaselas de nuevo, haz tuyo el pavimento, vive la riqueza de la arquitectura, recupera tus espacios.&lt;br /&gt;De casa en casa, por los parques, en las esquinas, avanza con el deleite de transitar por un rumbo que te pertenece. Rescata el antiguo placer de los paseos. Aprende de tu urbe para que sea de nuevo tuya.&lt;br /&gt;No dejes que el miedo te paralice. Defiende tu derecho a poseerla.&lt;br /&gt;Por eso debes salir y recorrerla. Nunca te será propia si no la conoces en sus detalles. Descubre sus rincones mágicos, paladea el estilo de sus construcciones, hazte transeúnte de sus barrios.&lt;br /&gt;Tampoco evadas tus responsabilidades. Tienes que cuidarla, como hacemos con nuestros seres queridos. Respeta sus paredes, mantenla limpia, conserva el agua.&lt;br /&gt;No desesperes si un día cualquiera se remece. Está en su condición femenina estremecerse. Son sus llamados a nuestra conciencia y deben despertar nuestros impulsos solidarios.&lt;br /&gt;Enarbola el privilegio de vivir aquí para acotar a los demagogos. Sólo si reivindicamos nuestra propiedad sobre ella, lograremos rechazar a quienes pretenden secuestrarla.&lt;br /&gt;Y, ante todo, ámala. Sólo así se lograrás que se te entregue.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663457082275089?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663457082275089/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663457082275089&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663457082275089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663457082275089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/que-no-te-la-quiten.html' title='Que no te la quiten'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663453371365642</id><published>2005-01-25T01:28:00.001-06:00</published><updated>2005-01-25T00:28:53.713-06:00</updated><title type='text'>No arrojen piedras</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho corrió hacia el tranvía para dar un salto y colgarse en la parte trasera del vehículo. Es lo que se conocía como viajar de mosca.&lt;br /&gt;Así se ahorraba los pocos centavos que costaba el viaje. La proeza de encaramarse en el armatoste, no era sencilla, pues siempre era probable la caída al arroyo con el consiguiente riesgo de ser atropellado por algún fotingo, de los que circulaban por las calles de la entonces muy ingenua ciudad de México.&lt;br /&gt;Quizá deba aclarar qué es un tranvía, pues no todos los conocieron en funciones. Eran transportes pesados, como los trolebuses, pero que tenían ruedas de fierro y avanzaban sobre rieles.&lt;br /&gt;Los hubo eléctricos. De ésos aún se puede observar el frente de un par, uno en la entrada de un bar que se llama Sixties, y otro en un antro que ocupa lo que fue la planta de electricidad de la esquina de Félix Parra y Río Mixcoac. No sé porqué este tipo de lugares gusta de los tranvías para su decoración. En fin, así algún espíritu curioso puede darse la idea de lo que eran estos carromatos.&lt;br /&gt;Pero antes, en las primeras décadas del siglo xx, los tranvías eran de mulitas, y es en este tipo de transporte es en que se trepó nuestro personaje.&lt;br /&gt;A las pocas cuadras del trayecto, sintió algunos golpecillos en la nuca. Volteó a ver quién le lanzaba piedras, pero nada. Siguió su viaje gratuito, pero de nuevo lo importunaron los golpes. ¡No avienten piedras!, gritó y volvió a acomodarse. Otra vez los golpecillos. Ahora sí, ya enojado, cambió de posición para descubrir al impertinente agresor. Nada ni nadie a la vista. Ya estaba por decidirse a bajar, cuando Zas, ahora el impacto fue en el rostro. Dolió, pero así pudo descubrir que no era ningún petimetre quien lo agredía.&lt;br /&gt;Se trataba la punta del látigo del conductor, quien en su afán de imprimir velocidad a las mulas extendía con vigor y en toda su longitud el instrumento. Era un riesgo más del viaje de mosca en tranvía.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663453371365642?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663453371365642/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663453371365642&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663453371365642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663453371365642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/no-arrojen-piedras.html' title='No arrojen piedras'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663450103298918</id><published>2005-01-25T01:28:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:28:21.033-06:00</updated><title type='text'>Mis cafecitos</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vago y aficionado al café, como soy, a lo largo de los años he coleccionado una serie de cafecitos donde ejerzo la lectura o la buena charla. Les contaré de tres de ellos.&lt;br /&gt;El primero es, sin duda, Café y Enanos de Tapanco, en la colonia Roma. Además de servir un muy buen exprés, el lugar se ufana de su café Tapanco, un capuchino aderezado con cocoa. Los bebedores de otros líquidos pueden encontrar una buena taza de chocolate preparado en batidor.&lt;br /&gt;La carta incluye vinos chilenos y, lamentablemente, de California Los primeros cazan muy bien con la focaccia de jamón serrano. Los Enanos, como lo conocemos los amigos, también es galería. Los viernes hay grupos musicales. En fin de semana presentan obras de teatro, el domingo hay noche de tango. Y todos los martes a las 9 de la noche, desde hace 10 años, hay sesiones de cuenta cuentos. Vale la pena darse una vuelta por ahí. Está en la esquina de Orizaba y Querétaro.&lt;br /&gt;Si caminamos por Orizaba hacia el norte, frente a la Plaza Luis Cabrera, está Non solo panini. La especialidad son los emparedados italianos. Yo recomiendo el de jamón serrano y el de salmón. Aquí también hay vinos chilenos aceptables y un italiano espumoso, el Lambrusco. Se pasa uno muy buenos ratos en las mesas exteriores con vista a la fuente.&lt;br /&gt;Salgamos de la Roma, ahora vamos a la colonia Juárez. En Nápoles y Liverpool está el Gabys, un café de tradición. Aquí, además de tomar café, vale la pena observar la colección de cafeteras antiguas que adornan el lugar. También hay que mirar las caricaturas que moneros asiduos han dejado en las paredes.&lt;br /&gt;Se me quedan muchos en el tintero, como un par más de la Roma, alguno en la Condesa y otro en Coyoacán. Ya les contaré.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663450103298918?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663450103298918/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663450103298918&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663450103298918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663450103298918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/mis-cafecitos.html' title='Mis cafecitos'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663446182344069</id><published>2005-01-25T01:27:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:27:41.823-06:00</updated><title type='text'>Brotó una alberca</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la parte de atrás de la casa. Bueno no exactamente, pues hay que tomar en cuenta una manzana de casas y una avenida de por medio. Ahí brotó una alberca.&lt;br /&gt;El terreno era un gran campo donde había canchas de futbol, básquetbol, voleibol y una para un deporte que sólo ahí he visto practicar.&lt;br /&gt;Era un juego llamado pelota mixteca, que deriva del juego de pelota prehispánico. Cuatro jugadores, ya no recuerdo bien, provistos con coderas, rodilleras y espinilleras de cuero golpeaban una bola de hule o de cuero, un poco mayor que una pelota de softbol. La idea era enviarla al lado de la cancha enemiga, como en el tenis. No, no había el aro de piedra que relatan las crónicas ni culminaba el encuentro con un sacrificio humano. Si acaso una mentada y luego a buscar un lugar para una buena ronda de cervezas.&lt;br /&gt;Yo acudía a esos terrenos a volar papalotes.&lt;br /&gt;Un día amaneció cerrado el deportivo. Solo se veía el ingreso de camiones, maquinaria y obreros. Desde una ventana de mi casa alcanzaba a ver como excavaban y excavaban. Ni idea tenía yo, entonces púber, de lo que ahí se construía.&lt;br /&gt;La obra llegó a la fase del techo, se podía observar una serie de tambos que colgaban de las varillas de lo que sería el techo. Años después supe que esos botes estaban llenos de concreto y que era una innovación de la ingeniería mexicana para lograr la curvatura que el diseño del techo requería.&lt;br /&gt;Luego, gran inauguración con asistencia del Presidente y toda la parafernalia.&lt;br /&gt;Era la Alberca Olímpica Francisco Márquez. Ahí, México consiguió tres medallas olímpicas, dos en natación y luego en clavados.&lt;br /&gt;También yo gané una medalla en esa alberca. Fue mucho después de la olimpiada de 1968. Pero eso ya es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663446182344069?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663446182344069/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663446182344069&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663446182344069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663446182344069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/brot-una-alberca.html' title='Brotó una alberca'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663443199310547</id><published>2005-01-25T01:26:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:27:11.993-06:00</updated><title type='text'>Ovalo Infinito</title><content type='html'> Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminar. Eso es lo que hacíamos muchas tardes, cuando las tareas no abundaban, los amigos preferían ver la tele y no juntábamos lo suficiente para el café.&lt;br /&gt;Además, Roger tenía -y mantiene- una manía ambulatoria inagotable.&lt;br /&gt;Así que enfilábamos sin un destino preciso. Sólo recorriendo calles, charlando y conociendo la ciudad a pie.&lt;br /&gt;Un día, nuestra marcha nos llevó a los rumbos de la Condesa. Ese fue  mi primer contacto con el Art Decó. Aun ignorando las cualidades de ese estilo, la fuerza de la geometría  arquitectónica me maravilló.&lt;br /&gt;Comentábamos las formas de éste o aquél edificio, cuando derivamos a una calle con camellón. Infatigable, como digo que es el Roger, mi hizo seguirlo por esa ruta.  &lt;br /&gt;Entre la plática, algunos altos para ver detalles de las construcciones y, por supuesto, las miradas a las chicas que paseaban por la avenida, pasamos un largo rato.&lt;br /&gt;De pronto, nos dimos cuenta de que las casas se nos hacían familiares. Una chica de pelo rizado dividido en coletas, asomada a la ventana, que ya había provocado nuestros comentarios, confirmó que caminábamos en círculo, como los exploradores perdidos en los bosques. Sin embargo, ¡estábamos en plena ciudad de México!&lt;br /&gt;Años después supe que la avenida seguía el trazo de lo que fue la pista del Hipódromo que ahí hubo. &lt;br /&gt;Para Roger, fue un hallazgo apoteótico que colmaba con creces sus afanes de andarín.&lt;br /&gt;Era inevitable. La siguiente ocasión que nos encontramos sin deberes urgentes, ni siquiera hubo que preguntarnos a dónde iríamos.&lt;br /&gt;Nos aguardaba el óvalo infinito de la calle de Amsterdam.  &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663443199310547?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663443199310547/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663443199310547&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663443199310547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663443199310547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/ovalo-infinito_25.html' title='Ovalo Infinito'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663437433627183</id><published>2005-01-25T01:25:00.001-06:00</published><updated>2005-01-25T00:26:14.336-06:00</updated><title type='text'>La Burbu</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la media noche. Antes, como que no, como que es otro sitio, otro ambiente.&lt;br /&gt;Por eso acomoda a los noctámbulos extremos.&lt;br /&gt;Es La Burbu, antro –en el sentido antiguo y genuino del término- en el que las bebidas, pero especialmente la cubetas de cerveza, llegan acompañadas de la música de la banda que lidera El Guarapo.&lt;br /&gt;La Burbu es heredera de otro par de tugurios, el Bull Pen y el Jacalito, que devinieron en lugares de moda hará unos tres años y que sucumbieron a los rigores y escrúpulos del perredismo gobernante.&lt;br /&gt;No todos los parroquianos de aquellas cantinuchas lograron aclientarse a La Burbu, pero quedaron suficientes periodistas, fotógrafos, intelectuales de esos de mezclillas y rones, y una parvada de muchachitos y muchachitas despistados, pero bebedores.&lt;br /&gt;El repertorio musical del grupo de El Guarapo, se sostiene, sobre todo, con añoranzas de Deep Purple, Sangre, sudor y lágrimas y Chicago, aunque a ratos se deja oír alguna salsita o rolitas de la ola del rock en español.&lt;br /&gt;El lugar cierra formalmente a las tres de la mañana o un poquito después. No mucho, debo aclarar, no sea que las autoridades quieran verificar qué tanto es tantito.&lt;br /&gt;Abren de miércoles a sábado, pero, de veras, si algún vago de la noche desea asistir, lo mejor será que lo haga en viernes, después de la media noche, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663437433627183?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663437433627183/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663437433627183&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663437433627183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663437433627183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/la-burbu.html' title='La Burbu'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663433491164022</id><published>2005-01-25T01:25:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:25:34.910-06:00</updated><title type='text'>La primera vez</title><content type='html'>Crónicas al vuelo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un gran acontecimiento. Para todos, esa primera vez era una especie de ritual. Claro, eran otros tiempos. La emoción con la que los capitalinos concurríamos a conocer el Metro era muy especial.&lt;br /&gt;Durante dos años habíamos observado las excavaciones y en las pláticas todo mundo se preguntaba cómo sería eso de viajar en un tren eléctrico subterráneo. Algunos auguraban descarrilamientos, choques y hasta centenares de asfixiados en los túneles cuando los convoyes quedaran detenidos a la mitad de su trayecto por falta de energía.&lt;br /&gt;Esos eran los pesimistas, pero los demás estábamos emocionados y hasta un poco orgullosos de que nuestra ciudad tuviera un Metro.&lt;br /&gt;Esa primera vez compré mi planilla de boletos en una tienda cercana a la estación Salto del Agua. Entonces los boletos se vendían en los comercios para evitar las colas en las taquillas. Mi previsión resultó innecesaria. Era poca la gente que a las 10:00 de la mañana usaba el servicio, y eso que ya había pasado una semana de la inauguración.&lt;br /&gt;Dudé hacía dónde ir. Tampoco había mucho para escoger. O a Zaragoza o a Chapultepec. Ese era el único recorrido.&lt;br /&gt;Ver entrar a la estación un tren, limpio, silencioso, nuevecito, fue una gran experiencia. Y luego la precisión con la que se abrían las puertas y el sonido que alerta del cierre me dejaron sorprendido.&lt;br /&gt;Casi todos los que íbamos en el vagón lo hacíamos como un paseo. Era la novedad la que nos llevaba a abordar el transporte. Además, las conductas también eran nuevas. Había un dejo de solemnidad generalizada. De alguna manera sentíamos que no podíamos comportarnos igual que en un simple camión. Teníamos que ser corteses y parecer civilizados.&lt;br /&gt;La experiencia fue corta, así que había que repetirla. Pasé por el torniquete (todavía no sabía que podía cambiar de sentido sin salir de la estación) y busque la entrada para ir a Zaragoza.&lt;br /&gt;Diez vueltas después, ya me sentía yo un experto. Y estaba dispuestísimo a viajar toda la semana de un extremo a otro de la línea.&lt;br /&gt;Ahora, siempre que puedo, evito el Metro.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663433491164022?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663433491164022/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663433491164022&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663433491164022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663433491164022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/la-primera-vez.html' title='La primera vez'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663361790679858</id><published>2005-01-25T01:13:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:13:37.906-06:00</updated><title type='text'>¿Golpe de suerte?</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaban de las dos de la tarde. Iba de regreso al trabajo. Entre a la estación del metro Zócalo. Por la línea dos. Me sentía mal. El frío había hecho que el virus de la gripa me invadiera. Era indiferente a los cientos de usuarios del metro. Casi podría decir que caminaba en “automático”. Porque tenía que hacerlo.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando un hombre, como de 50 años, llamó mi atención. Me percaté que recogió algo del suelo. Me enseñó un fajo de billetes de cincuenta pesos. No me importó. El hombre caminó cerca de mí. Comentaba de la suerte que había tenido de encontrarse ese dinero. La gripa ni me dejó pensar en que sí había tenido suerte. Él siguió hablando de la necesidad económica que tenía y me dijo “pensé que le diría a la señora de rojo que se le cayó”. Pues no, ni me fijé.&lt;br /&gt;Entonces me detuvo antes de acercarme al vagón del metro. Me dijo que nos podíamos repartir el dinero. No entendí por qué si tenía tanta necesidad, quería dividirlo. En eso, una señora vestida de rojo se acercó. Nos preguntó sí habíamos visto su dinero. Él se aproximó a mí. Me abrazó. Eso hizo que despertarán mis sentidos. Fui acorralada por la señora y él.&lt;br /&gt;Me quité del lado del señor, quedando de espaldas a las vías del metro. Lo que me causó más temor.&lt;br /&gt;La mujer pedía que le mostráramos nuestros billetes. El hombre sacó unos. Ella los olió y descubrió que no eran de ella –vaya forma de reconocer sus ahorros-. Tocó mi turno de mostrar mis billetes. Le enseñé el dinero que traía en la bolsa de mi pantalón. Sólo unas monedas. Exigió ver los billetes. Le dije que no traía. Sin más, el hombre le regresó el fajo de cincuenta pesos y se perdieron entre la gente. No lo entendí.&lt;br /&gt;Pensé que todo podía ser una broma. Pero no. Estuve a punto de ser asaltada por un golpe de “suerte”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663361790679858?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663361790679858/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663361790679858&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663361790679858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663361790679858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/golpe-de-suerte.html' title='¿Golpe de suerte?'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663352141576671</id><published>2005-01-25T01:11:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:12:01.416-06:00</updated><title type='text'>Cosas de hombres</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un día solitario. Silencio. De esos que se antojan para ser independiente. Por lo menos de los hombres. De esos que suelen ser machos. Muy, pero muy machos. Había que demostrar que no se les necesita. De vez en cuando ¿no?&lt;br /&gt;Serían las once de la mañana. El desayuno estuvo bien. Con musiquita de fondo. Y algunos chismes pendientes que contar. De pronto, el nuevo mueble, de ármelo usted solo –si puede-, fue el blanco perfecto.&lt;br /&gt;Por lo menos tres hombres se habían rehusado a unir sus piezas. Por flojera. Conflictos de entendimiento entre instructivo versus hombre. O la poca habilidad que sus manos poseen para clavar y atornillar.&lt;br /&gt;Dicen que eso es cosa de hombres. Eso dice Fabiola. En fin, el desayuno proporcionó los suficientes nutrientes para empezar el desafío de fuerza, destreza y habilidad.&lt;br /&gt;Sacamos pues las rectangulares tablas. Los tornillos de cinco tamaños diferentes. Clavos y unas cosas raras que evitarían que el mueble se raspara. El vecino “Inti” prestó sus herramientas.&lt;br /&gt;Comenzaron con mucho optimismo. El instructivo era fácil. Todo se comprendía. Lo difícil fue pelear con los tornillos para que embonaran y entraran muy bien. Al principio el intento de librero no podía mantenerse. Se ladeaba. Parecía muy frágil a pesar de ser de madera. Algo no estaba bien. La fuerza no era la suficiente como para apretar perfectamente entre tabla y tabla con los tornillos.&lt;br /&gt;No importó. Continuaron algo más estresadas. Lo más divertido fueron los clavitos. Como sólo había un martillo, se las ingeniaron con el tacón de un zapato. Quién dijo que los altísimos tacones cuadrados no servirían para algo más. En fin, al cabo de una hora y quince minutos el mueble estaba de pie. La gran misión había terminado. Sólo quedaba un pequeño inconveniente. Aún había otro mueble por armar y pocas ganas de volver a retomar la misión. así que al unísono se dejó escuchar: “Que lo armen ellos, los novios. Son cosas de hombres ¿no?”.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663352141576671?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663352141576671/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663352141576671&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663352141576671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663352141576671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/cosas-de-hombres.html' title='Cosas de hombres'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663342508675599</id><published>2005-01-25T01:10:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:10:25.086-06:00</updated><title type='text'>Cascarita</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la pasión deportiva en su expresión mayor. Aquí, en la cancha de asfalto, se evidencia el difundidísimo gusto por el futbol.&lt;br /&gt;Porque se necesita ser un verdadero fanático de este juego para practicarlo a media noche en las calles de la colonia Roma.&lt;br /&gt;La hora contribuye a que sena mínimas las interrupciones por el tráfico vehicular, pero no se está exento de riesgos. Sobre todo cuando los partidos se realizan en fin de semana. Las calles  del rumbo también incitan a los schumacher locales, así que los futbolistas tienen que correr con un ojo al balón, otro a los contrincantes y otro más (¡otro!, bueno, hace falta) a los automóviles.&lt;br /&gt;Nada detiene a los deportistas. Los he visto perseguir el gol incluso en noches de llovizna, he presenciado sus afanes por dominar la bola en noches gélidas y he sido testigo de encuentros en las más cálidas jornadas veraniegas.&lt;br /&gt;Eso sí, todo cuidando las formas debidas. No importa  que el juego se desarrolle en el pavimento de Guanajuato, entre Mérida y Córdoba. Ni que la hora y la iluminación dificulte la presencia de espectadores.&lt;br /&gt;Más de uno de los practicantes del ritual de la pelota se presentan ataviado como marca el canon. Shorts o, las más de las veces, bermudas,  tenis y la camiseta del equipo favorito, aunque eso provoque que en el mismo bando se encuentren  las insignias de los más acérrimos rivales.&lt;br /&gt;Gladiadores de la noche, épicos atletas callejeros, los futbolistas de mi colonia sí que saben degustar los placeres de una cascarita. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663342508675599?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663342508675599/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663342508675599&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663342508675599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663342508675599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/cascarita.html' title='Cascarita'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663334334817531</id><published>2005-01-25T01:08:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:09:03.350-06:00</updated><title type='text'>Otra de fantasmas</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo reconocerlo, siempre he sido muy miedosa. Pero eso de los fantasmas me divierte. Despierta mi curiosidad. A lo largo de más de veinte años ni una experiencia fantasmal. Así que sólo me emocionaba con las anécdotas de mis amistades. Y yo sin historia.&lt;br /&gt;En fin, al igual que los gatos que se erizan de la nada, mi más cercana vivencia estaba relacionada con los aullidos ensordecedores de la Rojita –mi perrita-, esa tipa si que era de lo más receptiva. Lo raro y hasta cierto punto mágico, es que siempre ocurría en la sala. Entre las doce y dos de la mañana. Y cerca del retrato de mi abuelita.&lt;br /&gt;La Rojita observaba insistentemente hacia la nada. Seguía algo, no sé qué. Y de pronto los ladridos.&lt;br /&gt;El ambiente, a pesar de la locura de la Rojita, se sentía cálido. Me gusta pensar que mi abuela solía visitarme en esas noches de insomnio. Como cuando solía contarme historias. Aún sigo esperando que se haga presente, pero un día que la Rojita no esté cerca para evitar el escándalo.&lt;br /&gt;¡Ah!, pero ese no fue el mejor acercamiento con el más allá. Hace tres meses me cambie de casa. Desde que llegamos, Fabys y yo sentimos cosas raras. Cómo que alguien está detrás de nosotras. Pero nunca hay nadie. Esa es una interesante sensación. O que nos suben y bajan el volumen de la grabadora.&lt;br /&gt;Una noche, arreglando un bellísimo arreglo de flores, se me fue el tiempo. Eran casi las doce de la noche. Terminaba de recoger las hojas que cayeron. Mientras barría, claramente vi pasar unos pies del baño a la recámara de Fabiola.&lt;br /&gt;Por un momento me dio miedo. Un ladrón, pensé. Poco a poco me acerqué para verificar que no podía haber nadie. El departamento es un huevito y ya lo había recorrido varias veces. Con fascinación, descubrí que no había nadie. Era el fantasma. Me había sorprendido. Eso fue divertido. Verlo por unos minutos. Sólo por unos minutos, porque se imaginan que hubiera hecho si al entrar a la recámara el espíritu estuviera ahí. ¡No! Mejor no lo imaginemos, eso si estaría de miedo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663334334817531?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663334334817531/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663334334817531&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663334334817531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663334334817531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/otra-de-fantasmas.html' title='Otra de fantasmas'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663328034127011</id><published>2005-01-25T01:07:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:08:00.340-06:00</updated><title type='text'>Líquido embriagador</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué  borrachera! ¡Que bárbaro, cómo bebimos! ¡Qué fiestecita de antología!&lt;br /&gt;Con estas exclamaciones comienza otra historia del Roger, el amigo con manías andarinas del que ya les había contado. Pero ahora nada tienen qué hacer aquí esos vericuetos ambulatorios. No. El relato se refiere a otra de sus habilidades.&lt;br /&gt;La reunión que provocó los efusivos comentarios que encabezan esta Crónica al vuelo discurría en un departamento de estudiantes. El motivo pudo ser cualquiera. En ese lugar y en esa época, no hacían falta muchos pretextos para emprender una reunión alcohólico-musical.&lt;br /&gt;El problema, como siempre en esa época y en ese lugar, eran las provisiones. Sobre todo las graduadas por Gay-Lussac. En fin, mediante una solidaria cooperacha, con un ratillo de taloneo, el buen uso de la retórica con  algún padre despistado... Se podía asegurar la francachela.&lt;br /&gt;Se había llegado al punto donde aparecen guitarras, maracas, calves y otra parafernalia. Se entonaban ya baladas, boleros y otros cánticos, cuando desde la cocina, Roger, que fungía como barman, me llamó.&lt;br /&gt;Hay un problema, me dijo. La última botella que quedaba era esta de vodka. Y cómo ves, con este último chorrito me acabo de preparar un trago.&lt;br /&gt;Esto ya valió, dije. Creo que ya no juntamos para la otra. Chin.., apenas se estaba poniendo bueno.&lt;br /&gt;Mmm..., murmuró. Creo que todavía puede hacerse algo.&lt;br /&gt;Regresé a la sala un poco desilusionado, cuando vi que uno de los asistentes se dirigía a la cocina. Regresó con un vaso bien servido en la mano.  Luego, pasó otro y otro... El desfile de rondas dio para llegar a la madrugada.&lt;br /&gt;Intrigado, fui a indagar de dónde había salido la veta de alcohol que prodigaba mi amigo.&lt;br /&gt;¿Oíste hablar de la trasmutación del agua en vino?, me preguntó. Pues más o menos, explicaba, mientras rellenaba la botella de vodka en la llave del fregadero, pera luego verterla en los vasos a los que añadía agua quinada.&lt;br /&gt;Fue una de las peores borracheras psicológicas que he presenciado. Sólo espero que ninguno de aquellos contertulios reconozca esta historia. Por el bien de Roger.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663328034127011?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663328034127011/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663328034127011&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663328034127011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663328034127011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/lquido-embriagador.html' title='Líquido embriagador'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663318029497422</id><published>2005-01-25T01:05:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:06:20.293-06:00</updated><title type='text'>De fantasmas</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se nos acerca el Día de Muertos. Ya se organizan los halloween . El ambiente es propicio para hablar de fantasmas. Yo, escéptico como soy, no creo. Pero como dicen por ahí de las brujas, no existen, pero de que las hay, las hay.&lt;br /&gt;Alguna vez, y ya les contaré la historia de una casa donde se aparecía “El Ingeniero”, me tocó estar cerca de esas experiencias, pero de constarme, nada.&lt;br /&gt;Ahora les adelantaré un relato. Y espero que los colaboradores de Crónicas al vuelo aporten lo suyo. Sobre todo esa reportera, asidua de este espacio, que padece ratones y fantasmas en su casa.&lt;br /&gt;El asunto es muy simple. Al gato del hogar, de vez en vez, se le eriza la pelambre. Así, nada más, sin que nadie sepa el porqué. Los amigos, de pensamiento mágico, como lo somos algunos, lo atribuyen a la percepción que los animales tienen sobre los espíritus errantes. Vale.&lt;br /&gt;Esto se nos atraviesa con la tecnología. El hecho es que mi servicio de Internet empezó a fallar. Las direcciones no respondían. Cualquier consulta terminaba con un corte de enlace. Llame al proveedor. Me quejé con amargura, y, un montón de comunicados después, me dijo que, quizá era la línea.&lt;br /&gt;La reporté, y ese mismo día llegó el técnico con un aparato sorprendente.&lt;br /&gt;Seguía el cableado por las puras señales magnéticas. Apenas lo prendió y me dijo que la instalación eléctrica era un desastre. Todo estaba lleno de interferencias. Y el gato, perceptivo como es, se inquietaba por las señales.&lt;br /&gt;Y luego, con toda la seguridad que le daba el conocimiento técnico, me dijo que en muchísimas casas, el cableado estaba tan mal, que la mayor parte de las cosas raras que ocurrían en los hogares, no son fantasmas, sino problemas de la instalación eléctrica, con los consecuentes campos magnéticos.&lt;br /&gt;Ahí se los dejo a los creyentes de lo paranormal.&lt;br /&gt;El hombre apagó su aparato. Me dijo que cambiando los cables, todo volvería a funcionar.&lt;br /&gt;Y así fue.Aunque el gato no ha dejado de erizarse.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663318029497422?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663318029497422/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663318029497422&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663318029497422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663318029497422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/de-fantasmas.html' title='De fantasmas'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663299831252062</id><published>2005-01-25T01:02:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:03:18.313-06:00</updated><title type='text'>Vivienda ideal</title><content type='html'> Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era la típica familia mexicana. Aquella que podía sentarse a la mesa a platicar de las tareas escolares, de los problemas en la empresa y mucho menos de las próximas vacaciones de diciembre.&lt;br /&gt;Su vida era errante. Un día fueron sorprendidos por la lluvia bajo el cobertizo de un local clausurado. El amplio techo de la entrada los protegió esa noche.&lt;br /&gt;Desde ese día descubrieron un buen sitio donde vivir. Poco a poco fueron acondicionando el lugar.&lt;br /&gt;El padre consiguió algunos costales. Entre las sobras de las cajas que generaba un centro de autoservicio recolectó grandes piezas de cartón que sirvieron para tener más intimidad en la nueva casa.&lt;br /&gt;La madre se encargó de mantener limpio y acogedor el pequeño espacio bajo el cobertizo del inmueble.&lt;br /&gt;Se volvieron personas muy trabajadoras en el semáforo de la esquina. La famosa casita de costal había tenido tal éxito que hasta visitas sociales recibía. Habían logrado nuevos amigos. De igual condición.&lt;br /&gt;Cierto día fue extraño ver que al parecer se habían mudado, pero con todo y casa. No había más costales, no estaba el húmedo cartón y el rastro de aquella familia no estaba a su alrededor.&lt;br /&gt;¿La familia había decidido irse? No. Alguien había ayudado a que su partida fuera apresurada. Nadie supo cómo fueron desalojados, a dónde fueron a dar sus pertenencias y finalmente nadie supo qué pasó con ellos.&lt;br /&gt;Hoy todos conocen la entrada de aquel antro que fuera clausurado en tiempos de la delegada Dolores Padierna. Es tan extraño ver la puerta negra que durante meses fue la vivienda ideal de aquellos que hoy nada han de poseer.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663299831252062?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663299831252062/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663299831252062&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663299831252062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663299831252062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/vivienda-ideal.html' title='Vivienda ideal'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663293455898595</id><published>2005-01-25T01:01:00.001-06:00</published><updated>2005-01-25T00:02:14.560-06:00</updated><title type='text'>Vecinas justicieras</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música comenzó cerca de las tres de la mañana del domingo. Venía del departamento 13. Un potente estéreo y bocinas con sonido extremo, amenizaban la reunión. Los vecinos intentaron dormir. Sólo los de sueño pesado lo lograron. Desde hacía dos meses que los del 13 organizaban tres o cuatro fiestas entre semana. Todas comenzando a altas horas de la madrugada.&lt;br /&gt;Ese día fue el colmo de los colmos. Eran cerca de las 10 de la mañana y la música electrónica seguía martirizando a las mentes de los inquilinos. Algunos gritaron desde sus ventanas: “Ya bájale”. Otros se aventuraron a tocar el timbre si respuesta de los alucinados jóvenes.&lt;br /&gt;La casera comenzó a recibir llamadas de quejas vecinales en contra del inconsciente y festivo vecino.&lt;br /&gt;Las mentes perturbadas y fastidiadas de los quejosos buscaron una solución. Fueron dos valientes mujeres quienes decidieron poner un alto a la “buena onda” de los “juniors” del 13. La misión era sencilla. Dejar de escuchar la música. Llegaron al centro de poder. La bodega de los medidores de luz. Detrás de una puerta con candado estaba su solución. Buscaron, pues, a la vecina que tenía la llave. Sin ningún remordimiento tomaron la palanca que cortaría la luz. La justiciera del 9 fue la heroína. Y a mitad de la canción, la energía del departamento 13 fue cancelada. Rápidamente cerraron la bodega. Subieron las escaleras, mientras el anfitrión de la reunión salía furioso. “Seguro fueron esas viejas” se escuchó entre la paz y tranquilidad del edificio de Nápoles 40. Las “viejas” disfrutaron arruinar la fiesta. La molestia de los del 13 se dejó escuchar, cuando en un intento desesperado, a grito pelón corearon “Así es la vida”, terminando con su diversión en espacio de 20 minutos.&lt;br /&gt;Las proveedoras de la paz vecinal se salieron con la suya, dejando sobre la mesa la promesa que no habrá luz para el próximo “rave” organizado a las 3 de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663293455898595?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663293455898595/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663293455898595&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663293455898595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663293455898595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/vecinas-justicieras.html' title='Vecinas justicieras'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663289014748769</id><published>2005-01-25T01:01:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:01:30.146-06:00</updated><title type='text'>Ilusión amarrada</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La tarea de conseguir el sustento se había convertido cada vez más difícil. Sobre todo en día festivo. Las calles estaban vacías. Fueron pocas las familias que salieron temprano de casa. Aún así comenzó su lento andar en busca de algunas monedas.&lt;br /&gt;Su triste aspecto era el único motivo de la dádiva de los demás. Hace unos meses, aún tocaba una pequeña armónica. Aquella que encontró entre los escombros de una bolsa de basura.&lt;br /&gt;Los días de música de viento habían terminado tras su último ingreso al hospital. Ese día cayó desmayado. De él se encargó la Cruz Roja. Pero a su armónica la olvidaron en la calle de Florencia.&lt;br /&gt;Su vida se volvió más solitaria. Un pobre viejecillo sin música no podía más que esperar el sonido de una moneda caer en una lata. Pero la ciudad estaba vacía. Los comercios cerrados. Pocos vehículos que persuadir con una mirada. Desanimado caminó por las calles rumbo al Zócalo.&lt;br /&gt;Su difícil andar lo hizo tropezar. Su visión apenas pudo reconocer aquel brillo tras las rejillas del respiradero del Metro en la avenida Chapultepec.&lt;br /&gt;Una vieja armónica le llamaba a tan sólo unos 60 centímetros de distancia. Buscó un pedazo de alambre con el cual maniobrar el rescate del instrumento.&lt;br /&gt;Se posó sobre la rejilla y paciente buscó la manera de sacar de ahí la que sería su única pertenencia. Tardó más de una hora. Su cansado pulso lo hacía perder el objeto. Estuvo a punto de rendirse, pero la ilusión de la música lo inspiró.&lt;br /&gt;El agua había oxidado su valioso bien. Pero no lo abandonó, aprendió a obtener de esa triste armónica un sonido especial que le acompaña en días, tardes y noches de soledad. Ahora la ha amarrado a su cuello, para no volver a dejar su vida en la calle.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663289014748769?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663289014748769/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663289014748769&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663289014748769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663289014748769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/ilusin-amarrada.html' title='Ilusión amarrada'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663283703085641</id><published>2005-01-24T23:59:00.000-06:00</published><updated>2005-01-25T00:00:37.030-06:00</updated><title type='text'>Sin horario para matar</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un viejo y ruidoso edificio de la colonia Juárez. Los más de 30 departamentos impedían la vida social entre los vecinos. Pocas personalidades eran reconocidas en los angostos pasillos. Las costumbres hacían que de alguna u otra manera se les identificara.&lt;br /&gt;A los vecinos del 15 seguido los veían cocinando. Pero las vecinas de abajo, las del 9, tenían una sería queja contra ellos, pues les resultaba muy molesto que a las dos de la mañana realizaran el cambio de sus muebles.&lt;br /&gt;Cierta noche, los gritos del 15 hicieron que el inquilino del 16 saliera en su auxilio. Un par de ratones de apenas unas semanas volvieron loco al edificio. Eran casi las tres de la mañana y la cacería apenas comenzaba.&lt;br /&gt;Al tercer día un nuevo arrendatario volvió a perturbar la tranquilidad del lugar.&lt;br /&gt;Eran las once de la noche y otra vez el arrastre de los muebles volvió a llamar la atención de las vecinas de abajo, quienes no entendían por qué sus vecinos tenían una sería obsesión con el movimiento del mobiliario del hogar.&lt;br /&gt;Esa madrugada, las muchachas del nueve emprendían la tarea de preparar una rica cena a las dos de la mañana. Fue entonces cuando el correr de un peludo y diminuto ratón rompió la paz del edificio.&lt;br /&gt;El grito aterrador de dos mujeres frente a la presencia de un roedor recorrió cada rincón del edificio.&lt;br /&gt;Las chicas subieron a la cama. Desde ahí enfrentaron a la fiera. El ratón intentó escapar, cuando el reflejo inconsciente de una escoba en mano tapó el camino aventurado del descarado huésped.&lt;br /&gt;Su frágil cuerpo quedó sin fuerza a unos pasos de la puerta. La valentía no era suficiente como para dar el golpe de gracia con la escoba. Fue entonces cuando un gentil caballero ayudó a matarlo sin remordimiento con un pisotón, con la esperanza de que eso le devolviera la calma para volver a dormir.&lt;br /&gt;Ese día descubrieron que no hay hora para matar, cuando un ratón amenaza con quedarse y hacer de ese su hogar.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663283703085641?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663283703085641/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663283703085641&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663283703085641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663283703085641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/sin-horario-para-matar.html' title='Sin horario para matar'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663272293079763</id><published>2005-01-24T23:58:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:58:42.930-06:00</updated><title type='text'>De tropiezos y cicatrices</title><content type='html'>JESSICA ZERMEÑO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde chiquita fue una niña que vivía atrapada por la fuerza de gravedad. Siempre caía. Pocas son las personas que pueden presumir de cicatrices aparatosas. Muchos por la gran inquietud de bebé por conocer el mundo. Así era Bere. Aunque algunos la creían atrabancada o distraída.&lt;br /&gt;Fue una bebita apiñonada. Con poco pelito y de buen cachete. Siempre chapeado por los clásicos pellizcos en las mejillas.&lt;br /&gt;Su primer gran tropiezo fue un día en casa de su abuela. Tenía como un año y medio. Regresaban de compras. La urgencia por llegar al baño la hizo tropezar y pegarse con el filo de la escalera. La abuela se espantó. Pensaron que se había sacado el ojo. Estuvo a punto de, pero no. Una gran cicatriz en forma de lágrima se alojó en su rostro. Quizá desde ahí llegó la mala racha de sus caídas.&lt;br /&gt;A los cuatro años cayó rodando desde las tribunas de un Lienzo Charro. La pobre Bere rodó y rodó sin que nadie pudiera detenerla. Ese día muchos moretones y raspones la acompañaron, afortunadamente su complexión llenita le ayudó un poco a soportar.&lt;br /&gt;A los siete años cayó de su vieja bicicleta, el tremendo golpe en la rodilla provocó la ira de su madre, quien ya le había advertido que tarde o temprano caería. Gran augurio, Bere siempre caía.&lt;br /&gt;Con el paso del tiempo, las marcas de esa vida distraída fueron creciendo. Se rompió una muñeca, se quemó con un cigarro en la cara, sus dedos siempre quedaban atrapados en cajones y puertas del coche. Y cuando todo el mundo preguntaba por ella, era más fácil encontrarla en el suelo llorando por un nuevo moretón. Hasta llegaron a pensar que estaba salada.&lt;br /&gt;Poco a poco ha ido dejando atrás esos días de cicatrices y dolores. Parece que finalmente es más cuidadosa de sí. Aún así tiene grandes historias que contar. Cada una de las huellas de esos tropiezos la ha ayudado a madurar.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663272293079763?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663272293079763/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663272293079763&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663272293079763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663272293079763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/de-tropiezos-y-cicatrices.html' title='De tropiezos y cicatrices'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663263723598041</id><published>2005-01-24T23:56:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:57:17.236-06:00</updated><title type='text'>Espíritu Olímpico</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El deporte nunca había sido su fuerte. En la secundaria siempre era golpeada por los balones de básquet o de voleibol. Su resistencia para las carreras no era buena. Intentó en alguna ocasión la natación. Siempre obtenía el último lugar. Aún así deseaba llegar temprano a casa. El espíritu olímpico siempre ha contagiado hasta a los menos diestros en el deporte.&lt;br /&gt;Eran las olimpiadas de Barcelona 92. Tenía tiempo de sobra para ver las trasmisiones por televisión. Poco entendía de reglas, pero tenía cierto gusto por las gimnastas. ¡Y es que quién no quiso ser una!&lt;br /&gt;El gusto no era tan compatible con sus habilidades. Eso sin destacar que a los 12 años poco podía hacer ya. Entonces culpó a su madre. Aún lo hace, “por qué nunca me metió a clases de gimnasia”.&lt;br /&gt;Pero a pesar de eso, tuvo acercamientos con tal disciplina. Durante esos juegos olímpicos, todo un gimnasio fue armado en la sala de la abuela. La vieja alfombra servía de área para los ejercicios libres. Ella, su hermana y una prima eran las competidoras. Otra hermana era obligada a ser el juez de la contienda.&lt;br /&gt;La viga la improvisaban con dos bancos de la barra de la cocina y una madera de más de 20 centímetros de ancho. Ahí las acrobacias no eran tan espectaculares, pero era tal el riesgo que hubo varias lesiones entre las gimnastas.&lt;br /&gt;Finalmente los ejercicios en las barras paralelas, eran adaptados a una sola del columpió del patio. &lt;br /&gt;Los puntos en las diferentes disciplinas eran sumados. Las competidoras se ponían nerviosas al desconocer el resultado de la calificación del forzado juez. Finalmente eran nombrado el primero, segundo y tercer lugar. Y orgullosamente tomaban su lugar en el podium organizado con los sillones de la abuela. Nunca ganaría una medalla olímpica pero el sueño ficticiamente se había cumplido en aquellos días de infancia.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663263723598041?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663263723598041/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663263723598041&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663263723598041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663263723598041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/espritu-olmpico.html' title='Espíritu Olímpico'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663250092630241</id><published>2005-01-24T23:54:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:55:00.926-06:00</updated><title type='text'>La reina de la calle</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertador sonó a las 7 de la noche. El tiempo apremiaba. Aunque las ganas de salir de casa tampoco la apuraban. El gas se había terminado desde hacía una semana. Temía al regaderazo con agua fría, pero había que hacerlo.&lt;br /&gt;El ruido de los vecinos del departamento 18 y los albañiles que taladraban el piso de uno de los comercios del viejo edificio, había perturbado su sueño. Sobre todo  por el eco que siempre hacía que las conversaciones se escucharan a diestra y siniestra. Era difícil no enterarse de lo que se decía de ella.&lt;br /&gt;No más de tres minutos duró el baño. El frío recorrió su cuerpo escuálido. Jamás pensó que llegaría a ser tan flaca. Las malas pasadas habían superado a los días de dietas cuando aún estudiaba la preparatoria.&lt;br /&gt;Se vistió de rojo. De tela ceñida al cuerpo. Dejó su cabello suelto. Abrochó los zapatos de tacón. Sacudió el abrigo, aún con gotas de la lluvia del día anterior.&lt;br /&gt;Buscó el paraguas. No estaba dispuesta a soportar el mal tiempo y encima las duchas de agua helada. Maquilló su rostro para verse mayor.&lt;br /&gt;Esperó un poco antes de salir del departamento. Escuchó detrás de la puerta, para evitar el contacto visual con los vecinos. La hora siempre le ayudaba mucho. A las diez de la noche, las familias ya estaban reunidas en casa. Algunas en la cena o el debate de las tareas domésticas.&lt;br /&gt;Sigilosamente intentaba callar el rechinito de la oxidada puerta. Entre los pasillos obscuros se perdía su imagen. Ya en la calle, era inevitablemente ser carcomida por las miradas de hombres y mujeres. Su pelo ocultaba su rostro apenado. Aunque con el paso de las cuadras, otra personalidad comenzaba apropiarse de ella. Su paso se volvía más pronunciado y si, el clima estaba a su favor, se despojaba del abrigo que intentaba cubrirla.&lt;br /&gt;Entonces, la frágil muchacha se convierte en la reina de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663250092630241?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663250092630241/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663250092630241&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663250092630241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663250092630241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/la-reina-de-la-calle.html' title='La reina de la calle'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663242907466573</id><published>2005-01-24T23:53:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:53:49.076-06:00</updated><title type='text'>Un sueño abandonado</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre pensé que sería una biologa marina. Una de las más apasionadas. Aunque nunca fue muy buena en biología, su amor por los delfines era realmente innegable. Seré biologa marina, decía sin saber que implicaba esa profesión.&lt;br /&gt;El primer contacto con estos simpáticos nadadores fue en el zoológico de Aragón. Ciertos sábados solíamos salir con patines en mano, para visitar a todos los animalitos. Pero a petición de ella, entrabamos al maravilloso mundo acuático. Del cual era imposible salir secos.&lt;br /&gt;Eran las buenas épocas del Zoológico de Aragón. El Acuario era una atracción que podía facinar a cualquiera. Los lobos marinos y sus ocurrencias robaban las risas de los espectadores.&lt;br /&gt;Nunca olvidaré aquel viejo lobo marino, de nombre Astro, que en alguna función me declarará su amor frente a cientos de espectadores. El animal, que superaba mi altura y peso por mucho, selló nuestro amor con un tremendo beso con olor a pescado. Tampoco olvidaré como una semana más tarde, en plena función, me cambio por otra. ¡Vaya humillación conocí a mi rival!&lt;br /&gt;Los delfines eran los consentidos. Los saltos. Las peropecias y espectáculo que daban hacía pensar a muchos en tener una alberca en casa para tener un animal de tal inteligencia. Ellos robaban todos los aplausos de la función.&lt;br /&gt;Desde ahí ella pensó en dedicarse a entrenar y cuidar de los delfines. La familia se burló de ella. Sí no lograba enseñarle ningún truco a nuestra mascota, cómo pretendía entrenar a un delfín.&lt;br /&gt;Todos contribuyeron a acabar con ese gran sueño de niña. Cada año se le llenan los ojos de ilusión cuando entra a nadar con ellos. Cerca de hora y media vive los minutos más emocionantes de su vida. Les da de comer. Los toca. Les da órdenes y guarda en imágenes de video la realidad que dejó pasar, sólo porque alguien le dijo que no lo podría lograr.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663242907466573?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663242907466573/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663242907466573&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663242907466573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663242907466573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/un-sueo-abandonado.html' title='Un sueño abandonado'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663234337877900</id><published>2005-01-24T23:51:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:52:23.376-06:00</updated><title type='text'>¡Una de limón!</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco he de saber yo de la historia de ese mágico lugar. Pero puedo hablarles de mis recuerdos.&lt;br /&gt;Era el premio por una buena calificación. Por dejarme sacar algún diente, tras una visita con la malvada dentista. Hasta para festejar cumpleaños o sacar de la depresión a algún miembro de la familia.&lt;br /&gt;No recuerdo la primera vez que mis papás me llevaron a la Nevería París. Era yo muy pequeña. Pero desde entonces tomábamos todo Insurgentes hacia el Sur y casi en la esquina con Antonio Caso, papá detenía el auto. Sí, en plena avenida Insurgentes.&lt;br /&gt;El lugar es tan pequeñito y está como escondido entre los grandes edificios que a veces el local pasa desapercibido.&lt;br /&gt;Es como viajar en el tiempo, pues no pasa por ahí desde hace varias décadas. Ahora hay muchos jóvenes que atienden el lugar, pero antes un señor de cabello canoso y arrugas marcadas nos contaba cómo mis abuelos llevaban a mis tíos y a mi papá al sitio.&lt;br /&gt;¡Ay, el travieso de tu padre!, recordaba el nevero, siempre era el primero en pedir: ¡Una de limón!&lt;br /&gt;Y es que no sólo se puede hablar del lugar y la atención que sus dueños dan. Sin duda lo que la hace especial es el sabor de sus nieves y helados, nada comparado con los productos comerciales donde las manos del nevero son sustituidas por maquinas.&lt;br /&gt;Poco conocedor era aquel que se atrevía a pedir un helado sencillo.&lt;br /&gt;Además nunca dejamos la oportunidad de llevar un poco de la fría delicia para casa. El caos era con la gran variedad de gustos familiares. Limón, mamey, chocolate, yogurt, vainilla, piña, fresa, queso y zarzamora. Era difícil tomar una decisión. Finalmente, el sabor que fuera, al llegar a casa no duraba ni dos horas.&lt;br /&gt;La receta mágica de hacer tentaciones heladas sigue pasando de padres a hijos. Esa misma ha hecho que mi familia lleve tres generaciones probando las famosas nieves de “La París”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663234337877900?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663234337877900/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663234337877900&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663234337877900'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663234337877900'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/una-de-limn.html' title='¡Una de limón!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663223683702149</id><published>2005-01-24T23:50:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:50:36.836-06:00</updated><title type='text'>¡A la mañanera!</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un reportero sabe, desde el principio, que este oficio no tiene horarios. Es común empezar temprano, salvo sus excepciones donde el temprano se convierte en “mucho antes que los demás compañeros”. Al menos, de los del mismo periódico. Porque habrá cerca de 40 que se debaten entre quedarse en la calientita cama y llegar a las “mañaneras” de Andrés Manuel López Obrador. Cariñosamente “El Peje”.&lt;br /&gt;El despertador, como máximo, puede sonar a las 5:30. Para los que viven cerca. Por el tráfico, pues ni preocuparse. A esa hora las calles, de verdad parecen las de la Ciudad de la Esperanza, porque que ilusión que uno pudiera llegar en cinco minutos a cualquier punto.&lt;br /&gt;El la plancha del Zócalo Capitalino ondea la Bandera de México con el frío del alba.&lt;br /&gt;A la entrada del Gobierno capitalino, siempre hay madrugadores que, como últimamente, apoyan al tabasqueño u otros que le reclaman injusticias en sus colonias.&lt;br /&gt;A las seis de la mañana el salón Francisco Zarco, ubicado en el Palacio del Viejo Ayuntamiento, comienza a recibir a los noctámbulos reporteros y camarógrafos.&lt;br /&gt;El fondo blanco, con letras de unicel, que dejan leer: “Gobierno del  Distrito Federal; México. La ciudad de la Esperanza”, son el eterno fondo de las fotos desde hace cuatro años. Veinte sillas, cuatro micrófonos, tres bocinas, una cabinita de audio, una salita donde preparar un rico cafecito para despertar y un librero al fondo son parte de las cuatro paredes que han visto debates, buenas acciones, preguntas incómodas, desplantes y el dedito que niega de López Obrador.&lt;br /&gt;Eso sí, “Nico” hace que de forma puntal el funcionario siempre entre cerca de las 6:25 a la sala de prensa. El singular acento del jefe de Gobierno hace que las cuadrillas de reporteros despierten, tomen sus lugares y alisten sus libretas, cámaras y grabadoras. “El Peje” da los buenos días y pasa a un cuarto continúo de la sala del café. A las 6:30 sale y comienza la famosa “mañanera”. La batalla por ganar la primer pregunta comienza. Él decidirá cuál es la que quiere escuchar y responder. Mientras el gremio de otras fuentes aún está en el quinto sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663223683702149?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663223683702149/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663223683702149&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663223683702149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663223683702149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/la-maanera.html' title='¡A la mañanera!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663216513521034</id><published>2005-01-24T23:48:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:49:25.136-06:00</updated><title type='text'>¿Mentiras piadosas?</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ocio es la madre de todos los vicios. Así estaba Héctor. Viernes por la noche. Los amigos lo habían abandonado. El trabajo lo tenía aún en la oficina, mientras los otros se divertían en alguna cantina. Pensó en alcanzar la diversión. Pero tenía flojera. Navegando por la red mató el aburrimiento. Había descubierto por qué sus hijos pasaban tanto tiempo en Internet.&lt;br /&gt;Encontró un chat. Al principio le costó trabajo entender como comunicarse. Eligió un nip. “El magnífico”. Ni él se la creía. Saludo a los cibernautas. La sala de relaciones amorosas parecía una buena opción para su “alma solitaria”.&lt;br /&gt;De pronto una ventanita con un saludo. Hola, ¿cómo estás? No cabía de emoción. Había una chica al otro lado de la red. Todo fue cordial. Las primeras preguntas fueron tímidas y al mismo tiempo básicas para tantear el terreno. La hora de la descripción llegó. ¿Cómo eres? Sí que le fue difícil describirse. Intentó por sobre todas las cosas decir la verdad. Finalmente su retrato bien hubiera dado la foto del galán de la telenovela de las 8 de la noche. Ella, se leía como una belleza.&lt;br /&gt;Pero la verdad es efímera cuando no la puedes comprobar, a menos qué... alguien  quiera una cita. El corazón de Héctor latió a mil por hora. Cómo bajaría en tres días los 15 kilos que omitió en su descripción un poco manipulada. Pensó en cancelar la reunión y justo cuando lo iba ha hacer, su amiga del chat había perdido la conexión.&lt;br /&gt;Dudó en asistir, pero la curiosidad era mayor. Llegó puntual a la Fuente de Cibeles. A unas cuadras de Insurgentes. Caminó como cualquiera y trató de reconocerla antes que ella a él. Claro que la chica jamás lo haría por la descripción física. Aún así la buscó. Una chica de 20 años vestida de blanco sería fácil de identificar. Y la encontró más rápido de lo que imaginó. Ya la conocía. Era su hija, esa con la que todas las noches pelea para que deje de navega por la red.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663216513521034?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663216513521034/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663216513521034&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663216513521034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663216513521034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/mentiras-piadosas.html' title='¿Mentiras piadosas?'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663208175852328</id><published>2005-01-24T23:47:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:48:01.756-06:00</updated><title type='text'>¡Baños públicos!</title><content type='html'>Baños&lt;br /&gt;Ciudad&lt;br /&gt;Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ya fuiste al baño! Decía mamá antes de salir. No recuerdo el día que deje de escucharla, para ir como por inercia. Esa es una regla básica para todo niño.&lt;br /&gt;Cuando por alguna extraña razón, el tiempo fuera de casa era excesivo siempre había otro recordatorio “No te sientes”. Ese ni falta hacía darlo. ¿Alguien puede traer a la mente un baño público decente?  Nunca habrá nada como el de casa. Sin embargo en alguna ocasión me tope con lo que llamaría la peor anécdota en un baño público.&lt;br /&gt;Primero descartaré las largas filas del tocador de damas en los cines. Tampoco importa el hecho de que todas quieran sus cinco minutos frente al espejo. Mucho menos, que una escuincla traviesa se salga por abajo y deje cerrado uno de los tres sanitarios.&lt;br /&gt;En cierta ocasión, caminando por Plaza Garibaldi, llegó el momento que mi cuerpo pedía con urgencia un baño. Sin prestar atención seguí caminando en compañía de mi hermana. Mi razón decía que debía esperar hasta llegar a casa, sin embargo aún no podía partir de regreso, debía distraer a la festejada para no arruinar la fiesta sorpresa. Así que seguí haciéndola caminar, pero el suplicio era para mí. Con el pretexto de buscar un baño, la traje un buen rato de aquí para allá. Llegamos, no sé como al maravilloso mercado de Granaditas. Un lugar no muy seguro por cierto. Para entrar al baño pagamos dos pesos. Recibimos nuestro pedacito de papel y todavía sufrimos el tormento de la espera.&lt;br /&gt;El olor no era nada agradable. Pero que más se podía pedir. Al llegar finalmente al lugar donde ya se podían ver los baños, ambas fuimos sorprendidas con semejante espectáculo. ¡No había puertas¡ Eso sí que no lo esperábamos. Algunas señoras de complexión robusta servían de puerta a alguna comadre. Otras quitadas de la pena hasta revistas leían. Pero para nosotras ya era lo suficientemente tormentoso estar en ese baño, como para que además no hubiera puertas. Súbitamente la necesidad fue controlada, mi vejiga no me lo perdonó, pero esperó hasta la comodidad de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663208175852328?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663208175852328/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663208175852328&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663208175852328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663208175852328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/baos-pblicos.html' title='¡Baños públicos!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663195813405210</id><published>2005-01-24T23:45:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:45:58.136-06:00</updated><title type='text'>¿Papito?</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días de escuela de Fer solían ser divertidos. Mamá la vestía y cargaba una pequeña maleta con ropa extra. Al llegar a la guardería cambiaba de brazos. Las maestras la recibían con mucho amor. Nunca sintió que algo le faltara. El salón de clases estaba decorado con algunos de sus dibujos.&lt;br /&gt;Los días de lluvia le molestaban. No podía salir al pequeño jardín a enlodarse. Era la segunda semana del mes de junio. Todos trabajaban en una bonita manualidad. Algunos eran más diestros que otros. La dedicación era muy subjetiva. A final de cuentas los papás nunca utilizarían esa “cosa”. Lo que fuera que los niños del salón tercero B intentaran hacer.&lt;br /&gt;Las maestras trataban de hacerlos ver lo mejor posible. Pocas veces lo lograban.&lt;br /&gt;Fer era una niña con ciertos talentos. La pintura no era lo suyo. Pero el ingenio podía más.&lt;br /&gt;Lo mejor de la semana llegaba al envolver el regalo. Ahí esperaría hasta el lunes. Si el día del padre era el domingo, pero lo celebrarían hasta el lunes.&lt;br /&gt;Fer vio como la maestra guardó en el viejo y ruidoso estante su trabajo. Era más que un trabajo. Había pasado parte de su vida, toda una semana, haciendo arreglos para ese obsequio.&lt;br /&gt;Por fin llegó el día. Una pequeña ceremonia. Muchos padres de familia. Era muy común ver mamás en la guardería. Pero ese era un gran día. Papá visitaba ese pequeño mundo de Fer. Participó en cierto bailable. Ese año se vistió de vaquera.  Todos disfrutaron del singular evento.&lt;br /&gt;Los padres pasaron entonces a los salones en busca de su regalo. Mientras los niños y niñas eran despojados de los tiernos disfraces, para regresar a la batita azul a cuadros.&lt;br /&gt;Fer corrió al salón de clases. Buscó a papá. Creyó verlo. ¿Papito? Lo confundió.&lt;br /&gt;Al fondo del salón mamá recogía el regalo, como cada año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663195813405210?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663195813405210/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663195813405210&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663195813405210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663195813405210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/papito.html' title='¿Papito?'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663189153130941</id><published>2005-01-24T23:43:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:44:51.533-06:00</updated><title type='text'>¿Un buen baño!</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresaba a casa. El trabajo la tenía agotada. El sólo hecho de pensar en el trayecto hasta la comodidad de su cama, era una pesadilla. Primero corrió por las calles húmedas. El paraguas para colmo hizo de las suyas. El viento lo volteó. Vaya oso en la vía pública.&lt;br /&gt;Siempre pensó que eso sólo le sucedía las niñeras malas de la película Mary Poppins, pero no. El aire ayudó a arruinar la sombrilla y que su ropa comenzara a mojarse.&lt;br /&gt;Subió al tercer camión. Fue el que finalmente le hizo la parada. Estaba lleno y todos se incomodaron con su presencia. Eso de mojar a los demás a nadie le gusta.&lt;br /&gt;Aguantó las malas caras y pensó en el consuelo de la esponjosa cama.&lt;br /&gt;Se sentó por espacio de cinco minutos, antes de llegar a su parada final. El camión se detuvo en la esquina indicada. Fue necesario valerse sus viejas habilidades atléticas. Tomó vuelo, Se apoyó en el tubo del transporte y dio un gran brinco hasta la banqueta. Lo había logrado. Evitó aquel gran charco de agua puerca.&lt;br /&gt;Caminó por la banqueta muy contenta de su gran hazaña. Cómo hubiera querido que todo el mundo viera ese gran salto. Hubo muchas dificultades, la distancia, el suelo mojado, y las cosas que venía cargando. En fin, seguro sería un gran tema de conversación en la cena.&lt;br /&gt;Tras vivir aquel pequeño triunfo interior, su mente dejó de estar al pendiente de lo que sucedía a su alrededor.&lt;br /&gt;Cuando decidió abandonar su fantasía, a lo lejos la rauda carrera de un auto se dejaba escuchar. Llegó al cruce dela calle, poco antes de atravesar, un Golf rojo con algunos chicos dentro dio la vuelta levantando con las llantas una gran ola de agua. sucia. Por un segundo intentó escapar de ésta. Sus habilidades esta vez fallaron .&lt;br /&gt;Esos malosos la habían empapado de pies a cabeza. Las esperanzas de llegar a la cama cambiaron por un ansiado buen baño.   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663189153130941?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663189153130941/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663189153130941&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663189153130941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663189153130941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/un-buen-bao.html' title='¿Un buen baño!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663170529784550</id><published>2005-01-24T23:41:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:41:45.296-06:00</updated><title type='text'>No me subo, no me subo!</title><content type='html'>El tráfico estaba insoportable. El calor infernal calentaba cada vez más el viejo “vocho”. La marcha de maestros los tenía a vuelta de rueda en Insurgentes. Él no podía ocultar su fastidio. Poco le faltó para pedirle a la novia que manejara el auto. Sólo que ella estaba indispuesta en los brazos de Morfeo. Su semblante reflejaba un placentero sueño.&lt;br /&gt;Él acostumbraba despertarla con cualquier motivo, quizá celoso de no poder descansar.&lt;br /&gt;Pero esta vez, un secuaz más molestoso y aterrador la hizo despertar. Sintió que algo cayó sobre su brazo derecho. Apenas pudo abrir los ojos. Muy borroso vislumbró una salvaje abeja postrada, quien sabe para que descabelladas intenciones, en su extremidad. &lt;br /&gt;El grito ensordecedor no se hizo esperar. Y es que las mujeres son especialistas en entrar en crisis nerviosa. El caballero se molestó ante la insignificancia del asunto. Ella, valiente tomó a la abeja y la alejó de su brazo. Subió los pies al asiento y aterrada pedía auxilio, al mismo tiempo que era callada por el seudo galán. “No puedo hacer nada, voy manejando, quieres que choque” intento persuadirla.&lt;br /&gt;La abeja acechaba por debajo del asiento de él. Eso la tranquilizó, hasta que la pequeña intrusa intentó invadir su espacio. Fue ahí cuando sin pensarlo decidió bajar del auto, en medio del tráfico. Él no lo podía creer. Ella prefirió caminar por la acera. ¡Total iban a vuelta de rueda! Desde el auto, el chico le pedía que subiera. Muchas negativas recibió. ¡No, no y no! Fue entonces cuando decidió buscar a la abeja. Se enfrentó a ella y acabó con su diminuto ser. Confirmado el deceso la cobarde, histérica y conflictiva mujer regresó al auto para ser la burla durante todo el trayecto de su amado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663170529784550?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663170529784550/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663170529784550&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663170529784550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663170529784550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/no-me-subo-no-me-subo.html' title='No me subo, no me subo!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663164169751916</id><published>2005-01-24T23:40:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:40:41.696-06:00</updated><title type='text'>Travesuras de antaño</title><content type='html'>Era un niño simpático. Muy regordete a sus cinco años. Era el penúltimo de cinco hermanos. Ser de los más peques tiene sus ventajas, si se sabe escapar del ojo vigilante de mamá.&lt;br /&gt;Paquito siempre sabía como divertirse. Aún cuando hace 40 años no había juegos de videos. Se divertía buscando lombrices de tierra en el jardín. Si había suerte un día encontraría, a la vieja viborita que se le escapó. También era muy hábil para trepar por los marcos de las puertas. Ese viejo hobby con el paso de los años lo perdió.&lt;br /&gt;Un día jugando a las escondidillas, olvidó a su hermano en el refrigerador. Pobre de Paquito, de milagro el “manito”  aún seguía vivo.&lt;br /&gt;Los días de castigo fueron difíciles. Todo le estaba prohibido. Triste desde su cuarto miró la lluvia caer. ¡Que ganas le dieron de salir a mojarse! Pero eso sería un nuevo castigo. No podía evitar la fantasía de verse brincotear entre los charcos que se hacían en la calle con rapidez.&lt;br /&gt;Y fue cuando los charcos comenzaron a volverse una especie de canal. La calle se había inundado. Pocos se atrevían a meter un pie en el agua que corría a buena velocidad rumbo a la coladera más cercana. Las ansias y la mente inventiva lo hizo arriesgarse. Decidido salió del cuarto. No hizo ruido, para no alertar a mamá de la nueva travesura que estaba por pasar.&lt;br /&gt;El hermano al que casi hizo paleta, lo siguió. Paquito, como siempre al frente. Ideando, maniatando la diversión. Tomó una tina. De esas grandes de aluminio donde mamá lavaba la ropa. Abrió la puerta del zaguán. Ante sus ojos, seguro vio el Río Amazonas y sin pensarlo puso la tina en la corriente de agua y trepó en ella.  El hermano paleta esta vez no lo acompañó en la aventura.&lt;br /&gt;Y así fue conquistando los choques de la corriente con las casas. Las pequeñas manitas daban dirección y ruta en aquel camino. Y cuando el fluido lo apartaba de la aventura, bajaba del “bote”, lo volvía a empujar “río arriba” y se volvía a tirar.&lt;br /&gt;Afortunadamente la aventura fluvial no tuvo castigo, pero si una fuerte gripa que bastó para tenerlo por un rato quieto en la cama.&lt;br /&gt;Hoy, cada que veo las inundaciones en Insurgentes me gustaría lanzarme a la aventura y igual que papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663164169751916?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663164169751916/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663164169751916&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663164169751916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663164169751916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/travesuras-de-antao.html' title='Travesuras de antaño'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663126500195323</id><published>2005-01-24T23:33:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:34:25.003-06:00</updated><title type='text'>Deporte extremo</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Otra crónica de edicón extemporánea)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pásele, súbale hay lugares!, grita una mujer mientras  espera a que el conductor le de una moneda por el anuncio.&lt;br /&gt;Un hombre apresura el paso para alcanzarlo. El chofer mueve unos centímetros su unidad, luego de hacer una base express en Insurgentes y San Cosme.&lt;br /&gt;Claro que esto no está permitido, pero que más da esperar dos semáforos para llenar la unidad.&lt;br /&gt;Todos listos, destino final Indios Verdes. De ahí en adelante sólo habrá seis paradas.&lt;br /&gt;Con tráfico o sin él va a más de 90 por hora. Esquivando de carril en carril. La avenida es toda suya, los demás automovilistas les tienen pavor. Pocos son los valientes que no los dejar pasar, es mejor no pelear.&lt;br /&gt;Quién puede contra ellos. Te avientan el camión. Se meten a la mala. Siempre de lenguaje florido y un vasto repertorio de señales obscenas, por si alguien les toca el claxon.&lt;br /&gt;Y es que también tienen su corazoncito, por eso se indignan, si el pasaje les hace una pequeña observación de su forma de manejar.&lt;br /&gt;Los que llevan prisa, hasta se alegran de que exista tanta impunidad. Los amantes de la adrenalina viven la intensidad del manejo extremo. Algunos jóvenes hasta juegan parados sin sujetarse de nada.&lt;br /&gt;Insurgentes, una avenida dotada de buenos altibajos, brinda la maravillosa experiencia de sentir como se sube y baja el estómago, por lo que es necesario aferrarse muy bien del asiento para evitar los rebotes. Y ahí va la unidad deshaciéndose de tanto traqueteo, el ruido que hace no permite que se escucha la estación de radio por las viejas bocinas, que truenan de manera infernal.&lt;br /&gt;Hasta el amor se deja ver en los asientos donde los enamorados decidieron hacer público su romance, y que más público que el camión donde miles de personas viajarán y leerán que se aman.&lt;br /&gt;A qué diversas sensaciones puede causar el viajar en el transporte público, donde por sólo tres pesos con cincuenta centavos te va como en la Feria.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663126500195323?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663126500195323/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663126500195323&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663126500195323'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663126500195323'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/deporte-extremo.html' title='Deporte extremo'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110663048229385448</id><published>2005-01-24T23:20:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T23:31:10.536-06:00</updated><title type='text'>Hembras ventajosas</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siete de la noche en la gran ciudad. Hora pico al fin y al cabo. Nadie se escapa. Mucho menos los que regresan a casa. Cansados, antipáticos y vulnerables ante el caos.&lt;br /&gt;Y ahí esperan las madres con sus hijos. Diablillos desquiciantes, mugrosos, cómo más luego de todo un día fuera de casa.&lt;br /&gt;Nadie se pasa de la raya. Aunque la fuerza humana a algunos llega a mover. Es la estación de algún metro, el que sea, todos se ponen igual. Nadie escapa a éste mal, aunque la emoción se viva por separado.&lt;br /&gt;Se pone interesante cuando, aunque sin discriminar, uno a uno son seleccionados. Al frente mujeres, hombres hacia atrás. ¡Vaya peligro que resulta viajar!&lt;br /&gt;Ellas, aunque parecen frágiles e indefensas, cansadas de un largo día, se transforman cuando a lo lejos los túneles dejan ver la luz del vagón que se acerca.&lt;br /&gt;Unos pasos hacia el frente. Poco a poco, de forma cuidadosa. El tren pasa ligeramente cerca de las mujeres, quienes sin medir el peligro se acercan. Sus cuerpos se pegan. Nadie queda exento del apretón.&lt;br /&gt;Por la inercia y gracias a la fuerza de la masa humana se entra al vagón.&lt;br /&gt;Ellas pelean con uñas y dientes. Se empujan y lanzan sus bolsas y niños por delante para apartar un asiento. Las caras y malas palabras se valen para intimidar a cualquier fémina que intenta acechar el mismo lugar.&lt;br /&gt;Se aplica la tolerancia cero. No importa la edad cuando se lucha por un lugar. Las viejitas van paradas, las almas buenas suelen ir dormidas para evitar el remordimiento. Las señoras con bultos prefieren quedar cerca de la puerta y hasta aquélla que aparentemente es soberbia, pierde el estilo para empujar y caminar entre las otras que están dispuestas a no dejarle lugar.&lt;br /&gt;Y así van los primeros vagones del metro, llenos de hembras ventajosas. Dispuestas a todo por un lugar. ¡Pobre de aquel hombre que llega a entra! ¡Creería ir en el paraíso¡ Pues se equivocó, muchas indignadas por su presencia, no resistirán volcar su enojo y pedir auxilio ante la presencia de un hombre. Y en el peor de los casos, dejaran ver que no son indefensas ni vulnerables cuando están juntas. Ellas mismas, a punta de bolsazos y jalones de greña le darán su lección: “de 6 a 10 sólo mujeres y niños en ese vagón...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110663048229385448?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110663048229385448/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110663048229385448&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663048229385448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110663048229385448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/hembras-ventajosas.html' title='Hembras ventajosas'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110662543844369493</id><published>2005-01-24T21:56:00.000-06:00</published><updated>2005-01-24T21:57:18.443-06:00</updated><title type='text'>El primer choque</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue mi primer auto y también el primero que choqué. Aclaro, el único que he chocado, porque en los demás accidentes en que me he visto involucrado, he sido la víctima.&lt;br /&gt;Pero aquella vez sí tuve toda la culpa y con agravantes, pues fue una verdadera estupidez.&lt;br /&gt;El vehículo en cuestión era un simpatiquísimo Datsun del año 72. ¡Ah, como dio la batalla ese coche! Originalmente perteneció a  mi hermana, quien me lo vendió mediante un trato mercantil-familiar que a ella le permitía seguir usando el carro, mientras yo abonaba módicas cantidades.&lt;br /&gt;Un día se asomó a mi cuarto, me lanzó las llaves, y me dijo: ya es más tuyo que mío, así que ahí lo tienes. Está estacionado abajo, frente al banco.&lt;br /&gt;¡Vaya! Al fin poseía un automóvil. Por alguna circunstancia que no viene al caso mencionar aquí, poseía yo una licencia de conducir. El problema es que nunca había manejado.&lt;br /&gt;Como no se puede tener un auto para dejarlo parado, confié en mis conocimientos teóricos y en las observaciones que había hecho de las técnicas de conducción de mis padres, y me lancé a las calles.&lt;br /&gt;La cosa no estuvo mal las primeras semanas. Pues sí, mi conocimiento teórico era lo suficientemente bueno.&lt;br /&gt;Hasta que un día, por un cambio de graduación en los lentes, algo de exceso de velocidad y el desconocimiento de las vueltas con semáforo en una avenida, me llevaron a impactarme en la parte trasera de un Renaulito, hasta entonces en perfectas condiciones.&lt;br /&gt;Por suerte mi hermana tenía cubierta la póliza del seguro. Y el afectado no se puso ninguna clase de moños para aceptar las condiciones del ajustador. Bueno, hay que decir que eso ocurrió cuando conoció a mi hermana... Pero ésa es otra historia.&lt;br /&gt;Salí bien librado, sin heridos y con sólo un decente pago de prima por los dos autos. Aprendí la lección y me volví más precavido.&lt;br /&gt;Creía que ya no me vería en problemas similares, hasta que una noche, cuando apenas había recuperado mi coche del taller, un tipo impactó su Vega en la parte posterior de mi Datsunsin. Lo peor fue que ese conductor no tenía seguro... ni hermana.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110662543844369493?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110662543844369493/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110662543844369493&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110662543844369493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110662543844369493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/el-primer-choque.html' title='El primer choque'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110611114413888620</id><published>2005-01-18T23:04:00.000-06:00</published><updated>2005-01-18T23:05:44.136-06:00</updated><title type='text'>Cosas de viejas</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un fin de semana casi ciento por ciento masculino. El lugar de visita: Nepantla. Un recóndito lugar antes de llegar a Cuernavaca, todavía perteneciente al Estado de México.&lt;br /&gt;La aventura se preparó en unos cuantos días. Carlos, Augusto, Marco, Diana y yo emprendimos el viaje; en el trayecto recogimos al “Primo”. Llegamos a la una de la madrugada. La puerta tenebrosa del jardín se abrió con dificultad; al pasto le hacía falta una podadita. Ellos buscaron la leña. Diana intentó coordinar la puesta de la tienda de campaña. Yo detenía, casi congelada, la linterna. Por fin encendieron la fogata. Los primeros minutos se salió de control. El pasto seco provocó que pronto se extendiera, pero pasado el susto sirvió para darnos calor.&lt;br /&gt;Esa noche la batería del auto de Marco se bajó. El fantasma del “campesino” nos aterrorizó a tal grado que no quisimos conocer su historia.&lt;br /&gt;Al día siguiente Diana y el “Primo” partieron de regreso a la ‘Ciudad de la Esperanza’; nosotros visitamos el museo de Sor Juana Inés de la Cruz. He de confesar que llegamos ahí en busca de un baño, pero también dimos un recorrido por el lugar.&lt;br /&gt;A las nueve de la noche llegaron dos viejos amigos, Manuelito y “Páramo”.&lt;br /&gt;La velada apenas comenzaba. Eran cinco hombres sedientos de cervezas. El pueblo más cercano estaba a quince minutos. Nos lanzamos por las “chelas”. Marco, bien apodado “el Santo”, en su versión 2005, se quedó a cuidar el fuego. Y desde esa noche es un fiel sobreviviente de la furia del famoso “campesino asesino”.&lt;br /&gt;Yo quemé bombones. Ellos prefirieron apresurarse a consumir sus bebidas. Fue entonces cuando -lo que para algunos “es cosa de viejas”- el chisme, se dio en su máxima expresión.&lt;br /&gt;Los cometarios surgieron siempre sobre un tema: las mujeres. Y heme aquí, una digna representante del género femenino, que presenció que ellos también chismean ¡y hablan de nosotras! Les duele que los ignoremos. Hablan de lo bien que vestimos. Nos hacen buena o mala fama.&lt;br /&gt;Algunos ríen con las metidas de pata. Otros extrañan la amistad con una chica que ya no los quiere cerca. Uno más sufría por la novia que estaba celosa a muchos kilómetros. Uno prefirió no participar en la plática, ese era mi novio. Y el último usó la filosofía de la discreción, aunque sus gestos revelaban sus aciertos y disgustos con la plática.&lt;br /&gt;Lo cierto es que esa noche, en medio de un cielo despejado, las estrellas tuvieron nombres y siempre fueron de mujer.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110611114413888620?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110611114413888620/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110611114413888620&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110611114413888620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110611114413888620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/cosas-de-viejas.html' title='Cosas de viejas'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110602716660358249</id><published>2005-01-17T23:45:00.000-06:00</published><updated>2005-01-17T23:46:06.603-06:00</updated><title type='text'>De vagos</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andábamos de vagos. Salimos por la mañana. Miguel quería ir al parque, así que nos dimos una vuelta por el México, en la Condesa.&lt;br /&gt;Luego fuimos por un helado y un café. Aproveché para que conociera uno de mis cafetines favoritos, el de los Enanos del Tapanco, en la Roma.&lt;br /&gt;Después caminamos a la plaza Luis Cabrera, donde estuvimos viendo la fuente y tomando el sol.&lt;br /&gt;De nuevo emprendimos la marcha. Andábamos de vagos, pues, y no era cuestión de quedarse mucho tiempo en un sólo sitio.&lt;br /&gt;Mironeamos por las calles. Le mostré algunos detalles de la arquitectura nouveau del rumbo, que, sin entender mucho, observó con atención.&lt;br /&gt;Llegamos a Insurgentes. Hacía calor y ya habíamos caminado bastante. Mmmh... Una cervecita... Miguel no dijo que sí ni que no, de manera que en cuanto pasamos frente a un conocido bar de la calle de Sonora, lo metí.&lt;br /&gt;Nunca lo hubiera hecho. Ni siquiera terminábamos de ocupar la mesa, cuando las chicas que atienden se fueron acercando.&lt;br /&gt;Tengo años de frecuentar el lugar, y nunca me habían recibido como recibieron a Miguel. Todas querían ser presentadas y a poco, buscaban que las abrazara.&lt;br /&gt;Tomé rápidamente mi cerveza, esperé a que él terminara su bebida, pagué y regresé a la casa de Miguel.&lt;br /&gt;La siguiente vez que fui a comer al antro, recibí una seria amenaza. Si no trae a Miguel, ya no lo vamos a atender, me dijo una de las niñas.&lt;br /&gt;Me quedé por un buen rato sin degustar las botanas de ese bar. Todavía no he podido conseguir que mi hija me vuelva a prestar a mi nieto para irnos de vagos...&lt;br /&gt;¡Caray!, con el pegue que tiene ese bebé con las chicas.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110602716660358249?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110602716660358249/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110602716660358249&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110602716660358249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110602716660358249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/de-vagos.html' title='De vagos'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110551239325301968</id><published>2005-01-12T01:45:00.000-06:00</published><updated>2005-01-12T22:20:44.560-06:00</updated><title type='text'>1980</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Déjame que te cuente.&lt;br /&gt;Hace 25 años, cuando tú llegaste, no había celulares, casi nadie tenía microondas y las computadoras eran cosa de las grandes empresas o de genios. Las videocaseteras apenas comenzaban a ponerse de moda, y tener un fax era expresión máxima de modernidad.&lt;br /&gt;La ciudad era un poco distinta. La Línea 3 del metro, apenas hacía algunos meses que llegaba a Indios Verdes, e Insurgentes Norte no era como la ves ahora, con pasos a desnivel y sin semáforos.&lt;br /&gt;Estábamos a punto de entrar en una fase de obras públicas que, como ahora con el Peje, arrasarían con miles de árboles, algunos de ellos centenarios, y que modificarían definitivamente el perfil urbano. El jefe del Departamento del Distrito Federal (ese era el nombre del puesto que ahora ocupa López O.), había anunciado la construcción de los Ejes Viales para mejorar la circulación vehicular.&lt;br /&gt;Calles y avenidas con nombres tradicionales y sugestivos como Niño Perdido o San Juan de Letrán perdieron su prosapia para adquirir frías denominaciones como Eje tal y cual.&lt;br /&gt;Deja, te sigo contando. En aquellos años, el transporte público, con excepción del entonces flamante Metro, era tan caótico como ahora. Los camiones (vitrinas, delfines y ballenas, pertenecían a un grupúsculo al que se denominaba Pulpo Camionero. Haz de cuenta que era como una mafia de microbuseros, pero a lo bestia.&lt;br /&gt;Por esos días empezaba sonar un grupo español con nombre de juguete. Su vocalista, Ana Torroja, era una jovencilla desgarbada. En la Televisión, las desventuras de Lucía Méndez en “Colorina” tenían con el alma en un hilo a miles de amas de casa. En los cines Robert de Niro se ganaba el Oscar como mejor actor.&lt;br /&gt;Te cuento más. Eran los años en que los mexicanos, gracias al petróleo, nos sentíamos ya parte del primer mundo. Es cierto que ese año, el poder adquisitivo era bueno, el país crecía y el desempleo bajaba. Pero era una ilusión, poco tiempo después despertaríamos en una amarga realidad.&lt;br /&gt;Un mal dato de ese año fue el asesinato de John Lennon a manos del psicópata Chapman.&lt;br /&gt;En 1980, amiguita, yo tenía tu edad. También acabada de hacerme de un minúsculo departamento y me esforzaba por sobresalir.&lt;br /&gt;Esas cosas pasaban hace 300 meses o mil 304 semanas y media. Hace 9 mil 132 días, algo así como 219 mil 168 horas, o poco más de 13 millones 150 mil minutos, es decir, casi 790 millones de segundos, el tiempo que, para bien, tienes ya entre nosotros. Todo un cuarto de siglo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110551239325301968?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110551239325301968/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110551239325301968&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110551239325301968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110551239325301968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/1980.html' title='1980'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110507577597017580</id><published>2005-01-06T23:28:00.000-06:00</published><updated>2005-01-06T23:29:35.970-06:00</updated><title type='text'>Rumbos recurrentes III: La Roma</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nací en la colonia Roma. Justo en un pequeño sanatorio de la calle de Guanajuato.&lt;br /&gt;En la serie sobre esas zonas urbanas que de manera inevitable nos obligan a retornar, toca el turno a esa colonia.&lt;br /&gt;En ese hospitalillo, decorado con el impresionante mural de un Centauro, dejé también las amígdalas, como las debieron perder mis hermanos. En esa época era práctica frecuente extirpar las anginas.&lt;br /&gt;Recordé el dato, no hace mucho cuando, por una infección en la garganta debí visitar a un médico, que me hizo abrir la boca, me colocó un abate-lenguas, y tras una rápida inspección, diagnosticó, segurísimo, que padecía una aguda amigdalitis.&lt;br /&gt;Sólo que sea de amígdalas fantasma, pensé, porque como ya dije, me las quitaron en mi tierna juventud.&lt;br /&gt;En fin, la historia de ese certero médico es una digresión que ya supero.&lt;br /&gt;A media cuadra de la pequeña clínica está el parque Luis Cabrera. Cómo jugué en ese jardín que me parecía inmenso. Cómo envidié a los niños que poseían barquitos a escala para surcar las aguas de la fuente.&lt;br /&gt;No vivía mi familia en esa zona, pero mi padre solía acudir al rumbo. Por ejemplo, para tomar helados en la tradicional Bella Italia.&lt;br /&gt;El tiempo nos alejó de ahí, pero en la búsqueda de uno de mis primeros departamentos, terminé por vivir en un minúsculo huevecillo de la cerrada de Colima.&lt;br /&gt;Gracias a un buen crédito, logré instalarme en Mixcoac, inconsciente de que la Roma me tendía sus lazos.&lt;br /&gt;Regresé, tras algunos vericuetos personales, a vivir a la calle de Frontera, a media cuadra de lo que fue la farmacia Princess, al que, allá, por los años 40 del siglo XX, fue de mi padre.&lt;br /&gt;Tomo café cotidianamente a la vuelta del sanatorio donde nací. Camino, incluso a altas horas de la noche por la calle de Gunajuato, paseo por Alvaro Obregón.&lt;br /&gt;Y, cuando su agenda se lo permite, llevo a mi nieto a jugar al parque Luis Cabrera, cuya fuente, ya sin barquitos, lo fascina.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110507577597017580?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110507577597017580/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110507577597017580&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110507577597017580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110507577597017580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/rumbos-recurrentes-iii-la-roma.html' title='Rumbos recurrentes III: La Roma'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110462630615646192</id><published>2005-01-01T18:37:00.000-06:00</published><updated>2005-01-01T18:38:26.156-06:00</updated><title type='text'>¡La familia Sharppei!</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¡Que honor! La última crónica al vuelo de este 2004. Y como pocas veces he utilizado este espacio para hablar de mis grandes amigos, y vaya que este año me ayudaron a salir de muchos problemas, se los presento:&lt;br /&gt;Algunos están de viaje, como mi querida amiga Faby, quien este año se aventuró a irse a vivir conmigo. Y sin contar con la mala racha de enfermedades que hemos vivido juntas, todo lo demás es digno de próximas Crónicas al vuelo.&lt;br /&gt;“Pikijuan”, seguro que anda conquistando chicas por las bellísimas calles de Mérida, es todo un Don Juan, mientras aquí muchos extrañamos su cualidad de poner orden, sobre todo en las madrugadas de turista, que son un caos total.¡Ya regresa!&lt;br /&gt;“La Nutria”, recientemente nos visitó en navidad, pero de nuevo regresó a las cálidas calles de Córdoba, Veracruz, “disque” a trabajar.&lt;br /&gt;Ellos son los que están lejos y aquí me quedan “Lilitable” y “Manuel”, dos amigos inseparables, es imposible pensar en uno sin traer a la mente al otro, pero sólo a la mente, porque Manuel es el amigo imaginario de Lili.&lt;br /&gt;“La Neno”, que es niña, es un poco enojona y cuidado para sus futuros alumnos, pues va a ser una maestra muy gritona y quien mejor para conocer de ese terrible humor que el buen “Peperila”. Él al contrario de “La Neno”, es todo amor, tranquilidad y el mejor ejemplo de amistad, porque siempre está al pendiente de lo que le sucede a todos los integrantes de este grupo apodado por él “La Familia Sharppei”. La verdad les mentiría si intentara explicar este apodo que nació en una tarde de ocio y llegó para quedarse.&lt;br /&gt;¡Ah! Este año tuvimos un nuevo integrante, el buen “Titito”, era callado y reservado, pero ya no más, y aunque se niega a aceptar que es parte de este grupo, lo hemos declarado oficialmente la mascota de la familia Sharppei ¿Noooo?.&lt;br /&gt;Y he guardado a uno muy especial para el final, el buen Moy. Mi ex cuñado y ex enemigo. El único miembro honorable de los teatreros que aún continúa haciendo realidad los sueños de los demás. A este condenado lo quiero mucho por ser mi cómplice y mentor, por saber ponerme lo pies en la tierra y por siempre tener un consejo en los peores y mejores momentos, gracias Moyi.&lt;br /&gt;Todos ellos son mis amigos de mi extinta afición por el teatro, claro que aún me quedan grandes amistaddes como Augusto, “Jimenitos”, Ariadna, Jannete, Rodolfo, Paco, Manolo, Blanquita, las nacas de Dulce y Marlene, Daniel, el gato “Gus”; Luis, el rabietas, y mi maestro Carlos Patiño, pero todos ellos son otra historia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110462630615646192?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110462630615646192/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110462630615646192&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110462630615646192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110462630615646192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2005/01/la-familia-sharppei.html' title='¡La familia Sharppei!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110419543799239201</id><published>2004-12-27T18:56:00.000-06:00</published><updated>2004-12-27T23:53:52.050-06:00</updated><title type='text'>Despropósitos de Año Nuevo</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dados, como somos los humanos, a la celebración de los ciclos, el que comience un año nos pone en situación festiva, eufórica y colmada de buenos deseos.&lt;br /&gt;Pero yo, en este cambio de calendario, no tengo buenos propósitos. Si acaso se me ocurren puros desatinos, como los que perpetró don Quijote en la Sierra Morena para atraer la benevolencia de la sin par Dulcinea del Toboso.&lt;br /&gt;También me da por augurarme un periodo dificultoso, como el que le espera al jefe de Gobierno, según él mismo ha dicho.&lt;br /&gt;Pero a diferencia del Peje, a mí no me han servido de entrenamiento los últimos meses. Es que, aún sin tener videoescándalos que me ronden, estoy seguro de que voy a meter la pata en los mismos agujeros. Nada hay que me haga pensar que no volveré a tropezar con la misma piedra.&lt;br /&gt;Esa piedra que lanzará, como siempre, una esbelta y pequeña mano, pecosilla y con un lunar en la palma, para más señas.&lt;br /&gt;Y ya en plan negativo, las perspectivas son de lo más negro... Como siempre, con esa piedrezuela que me llega a pesar como una roca&lt;br /&gt;Sin embargo, estoy cierto de que voy a dar con el mismo escollo en la misma vereda. Eso no tiene remedio.&lt;br /&gt;Debo reconocer que me encanta transitar por esa senda, y ni modo, que venga como venga.&lt;br /&gt;Acaso mis prospectivas están erradas, Quién quita y este año mejore el panorama...&lt;br /&gt;Ya ven, ya me estoy inclinando hacia el lado de los buenos deseos.&lt;br /&gt;Así que aprovecho para pedirle a los lectores de este espacio que no se dejen convencer por un cronista mal temperado y en vena pesimista.&lt;br /&gt;Que el próximo año sea mejor para todos.&lt;br /&gt;Vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110419543799239201?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110419543799239201/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110419543799239201&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110419543799239201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110419543799239201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/12/despropsitos-de-ao-nuevo.html' title='Despropósitos de Año Nuevo'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110386539189446624</id><published>2004-12-23T23:15:00.000-06:00</published><updated>2004-12-23T23:16:31.893-06:00</updated><title type='text'>Inolvidable Navidad</title><content type='html'>JESSICA ZERMEÑO&lt;br /&gt;Era diciembre de 1992. La familia poco a poco llegaba a la casa de mis abuelitos paternos. Cinco tíos, todos casados, y 11 nietos hacían que esas reuniones tuvieran mucho calor de hogar.&lt;br /&gt;Raquelito, mi abuelita, se esmeraba en preparar una rica cena, con ayuda de sus acomedidas nueras Mary, Miriam y Marce. Los hijos Zermeño, de vez en cuando visitaban la cocina para ver qué podían picar., mientras los nietos gritaban y corrían por toda la casa. Don Epi, mi abuelo, nos contaba historias a los nietos  mayores sobre las travesuras de nuestros padres.&lt;br /&gt;Esa Navidad sería especial. La cena estuvo, como siempre, muy rica, pues las manos delos hombres y mujeres de esa familia siempre han tenido un buen sazón, por lo menos en Navidad.&lt;br /&gt;Recuerdo que terminada la cena, todos los primos insistíamos en regresar a casa.  La espera del 24 era insoportable . La carta al Niño Dios o al, ya famoso en México, Santa Claus, la teníamos a veces antes de que el mismo árbol navideño fuera instalado en la sala.&lt;br /&gt;Pero esa noche nuestros padres estaban muy entrados en la plática. Nadie se quería ir. Los niños estábamos desesperados, aburridos, intentando dormir o con la esperanza de que los regalos  ya estuvieran esperándonos en el arbolito.&lt;br /&gt;Mi abuelita, quiso animarnos, pero ni la famosa “magia celestina” nos hizo salir del berrinche. Fue entonces cuando mi tío Rodolfo advirtió sobre un extraño ruido en la azotea. El tío Toño, se preparaba a para asustar a los ladrones, cundo Ricardo, el hermano menor planteó la hipótesis de que era el gordo vestido de rojo, que nos visitaba.&lt;br /&gt; Los tres tíos al frente de 11 sobrinos desesperados por regalos, emprendieron una silenciosa búsqueda del hombre de la barba blanca. Intentamos no hacer ruido y observamos a través de las ventanas de la recámara, pero llegamos tarde. Sólo se escuchó repicar unos cascabeles en el cielo y hubo quien juró haber visto a Santa y a su trineo.&lt;br /&gt;Bajamos tristes por las escaleras. Habíamos asustado a Santa, y no habría regalos hasta el siguiente año. Fue entonces cuando las carcajadas de mi tío Pinos y de Pancho rompieron con la tristeza. Nos señalaron los muchos obsequios que nos esperaban junto con una sorpresa mayor. En el jardín de la abuela había aterrizado una casita de madera con 11 botitas de dulces, cada una con nuestros nombres garbados.&lt;br /&gt;La verdad es que la magia de esa noche jamás se me olvidará.&lt;br /&gt;Feliz Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110386539189446624?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110386539189446624/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110386539189446624&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110386539189446624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110386539189446624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/12/inolvidable-navidad.html' title='Inolvidable Navidad'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110360892703856598</id><published>2004-12-21T01:01:00.000-06:00</published><updated>2004-12-21T00:02:07.036-06:00</updated><title type='text'>Derecho, sigue derecho</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por dónde?, preguntó Gerardo. Derecho, respondió Jorge. Tú, síguete derecho.&lt;br /&gt;Era la víspera de la Nochebuena.&lt;br /&gt;Gerardo, el conductor que preguntaba por el rumbo que seguiríamos acaba de recibir un vocho del año como regalo.&lt;br /&gt;Todavía ignoro por qué méritos se lo dieron, pues era imposible que fuera por sus calificaciones. El asunto es que en cuanto supo que recibiría las llaves del autito, llamó a mi hermano y a otros amigos para mostrarnos su obsequio.&lt;br /&gt;Y nos apersonamos en su casa. Ni modo de recibir un auto sólo para verlo, así que a dar una vuelta.&lt;br /&gt;-Ahorita regresamos, mamá, nada más vamos a probarlo.&lt;br /&gt;Enfilamos por Insurgentes, con la idea de ir a parar a un café un rato y volver.&lt;br /&gt;Pero nadie decidía dónde, así que seguíamos de frente. A la altura de San Angel, volvió a preguntar Gerardo. Derecho, respondió ahora el Roger.&lt;br /&gt;¿Por dónde?, volvió a preguntar nuestro recién estrenado chofer, ya cuando íbamos por San Fernando. Derecho, le dije, Tú, sigue derecho.&lt;br /&gt;En la caseta de la autopista a Cuernavaca, Gerardo ya no hizo la misma pregunta, sólo dijo derecho, seguimos derecho.&lt;br /&gt;Bien, pensé, una vueltecita por la carretera servirá para aflojar la máquina.&lt;br /&gt;En Cuernavaca, nos consultamos. Tomamos el café aquí o seguimos. Derecho, afirmamos todos. Sigamos derecho.&lt;br /&gt;¿Saben? Yo no conozco el mar,  comentó el dueño del coche.&lt;br /&gt;Ya nadie volvió a preguntar. Un poco para disculparnos a nosotros mismos, nos decíamos, tomamos el café, y nos regresamos.&lt;br /&gt;Y así fue. Llegamos a una cafetería de Acapulco, pedimos algo más que café, y antes de emprender el retorno, Gerardo se paró frente a la playa.&lt;br /&gt;-Está imponente el mar, exclamó. Acto seguido se quitó los zapatos y fue a meter los pies al agua. Sólo eso.&lt;br /&gt;Volvió, nos subimos al carro y tomamos la carretera.&lt;br /&gt;Excuso decirles cómo nos fue a todos en nuestras respectivas casas por desaparecer sin avisar. Por poco y nos quedamos sin cena y sin regalos.&lt;br /&gt;Contra nuestros temores, Gerardo conservó el vocho. No mucho tiempo, porque terminó por estrellarlo en una fea curva del Pedregal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110360892703856598?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110360892703856598/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110360892703856598&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110360892703856598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110360892703856598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/12/derecho-sigue-derecho.html' title='Derecho, sigue derecho'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110317638366988111</id><published>2004-12-15T23:52:00.000-06:00</published><updated>2004-12-15T23:53:03.670-06:00</updated><title type='text'>P.D. ¡Cómo los extraño...!. </title><content type='html'>JESSICA ZERMEÑO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa estaba vacía. Salió aprisa y olvidó cerrar su vieja libreta de recuerdos. Una especie de diario, al cual recurría sólo cuando la pena era más grande que las ganas de seguir. Así, entre hojas viejas y letras corridas por lágrimas, se alcanzaba a leer un poco de su dolor:&lt;br /&gt;Sólo faltaba un día. La celebración del 12 de diciembre era doble tradición: la clásica comida para festejar a la tía Lupe y el sorteo de nombres para hacer intercambio de regalos para la Nochebuena. Todos los años era lo mismo, sí, era una comida de "festejo" pero al fin y al cabo un domingo como todos Ðvisita en casa de la abuela-. Mis pláticas interminables con los primos, los tíos preguntando del trabajo y las madres metidas en el tema de la fe. En fin, nuestros temas de sobremesa. Creo que lo más emocionante era cuando cada cual escogía el papelito para saber a quién tenía que comprar un regalo. Al primo sangrón, la tía exigente o aquel primo que siempre le regalan ropa interior. Aún así mi necesidad de esos momentos, esta vez se triplicó. La abuela murió hace unos años, claro la familia se dispersó un poco. No como yo. Aún cuando era una reunión familiar de vez en vez caía algún amigo entrañable de la familia.&lt;br /&gt;Llego el día, esa mañana me sentí como si fuera ir a la gran fiesta, ya no era un domingo más. No sólo me alegraba saber que vería mi familia consanguínea. Ahora también sería una visita para papá, mamá, Gaby y Tinito. Hace tres semanas no los veo y cinco meses que salí de casa. P.D. ¡Cómo los extraño...!&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110317638366988111?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110317638366988111/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110317638366988111&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110317638366988111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110317638366988111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/12/pd-cmo-los-extrao.html' title='P.D. ¡Cómo los extraño...!. '/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110248047924650557</id><published>2004-12-07T22:20:00.000-06:00</published><updated>2004-12-07T22:34:39.246-06:00</updated><title type='text'>Adolescencia recobrada</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy abuelo. No es que sea muy viejo, es que mi precoz hija menor nos adelantó el estatus a toda la familia. Pero no quiero escribirles de eso hoy, pues excedería a la enésima potencia el espacio de las Crónicas al vuelo si les contara un poquito de mi nieto.&lt;br /&gt;No. La referencia a mi condición va por otro lado.&lt;br /&gt;Allá, cuando era yo un adolescente desgarbado, conocí en un tranvía a una muchachita que me robó el corazón (y aún se niega a devolverlo).&lt;br /&gt;Por los vuelcos que da la vida ( y como dice la canción, no son como yo pensaba), ella fue a vivir a Canadá, donde conoció a un simpático desertor de la guerra de Vietnam, y se casó con él.&lt;br /&gt;Cuando hubo amnistía, se fueron a vivir a Estados Unidos y procrearon a una niña que es ahora ya toda una mujer.&lt;br /&gt;Aquella bellísima nunca novia mía no ha perdido el contacto conmigo. De hecho, la ahora célebre doctora en lingüística, especialista en maya-kachiquel, cada vez que vuelve a México, con una frecuencia que yo desearía mayor, me busca.&lt;br /&gt;La última vez que vino, la fui a visitar a la casa de su familia, en Mutualismo, uno de esos, mis rumbos recurrentes.&lt;br /&gt;El asunto es que allí me topé con su madre, y digo me topé, con el verbo que nunca usó Cervantes cuando el Quijote dio con la iglesia del Toboso, porque las pasé duras cuando era un iluso pretendiente.&lt;br /&gt;Ya les digo que soy abuelo y que ella, la entonces chica del tranvía, es madre de una jovencita en edad de merecer, como decían los clásicos.&lt;br /&gt;Pues esas circunstancias no le bastaron a la santa señora. Desde que llegué me hizo sentir como al chamaco atolondrado que rondaba con serenatas la ventana de su hija. A lo largo de la noche no dejó de dar vueltas por la sala con cualquier pretexto para mirar el reloj y poner cara de “las vistas tienen sueño”. Vamos, casi como las miradas que yo uso con los yernos que no me caen bien ( y son todos, según mis hijas).&lt;br /&gt;Fue entre divertido y extraño, pero quizá deba agradecerle que esa noche me devolvió la adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cronicasalvuelo@yahoo.com&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110248047924650557?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110248047924650557/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110248047924650557&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110248047924650557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110248047924650557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/12/adolescencia-recobrada.html' title='Adolescencia recobrada'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110239585339264327</id><published>2004-12-06T23:03:00.000-06:00</published><updated>2004-12-06T23:04:13.393-06:00</updated><title type='text'>Rumbos recurrentes (II)</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya les había contado de los rumbos recurrentes. Si algún lector hay por ahí, quizá recordará la historia de Tacubaya. Entonces prometí hablarles de algunas calles de la colonia Juárez.&lt;br /&gt;Con esa zona recurrente mi relación comenzó en la secundaria. Las tareas me llevaron a buscar una biblioteca, y fui a dar a la Benjamín Franklin, en Londres y Berlín.&lt;br /&gt;No me quedaba cerca, pero me gustaba. Además, el camión de la línea Popo-Sur 73-colonia del Valle, pasaba frente a mi casa, a la vuelta de la Alberca Olímpica, y me dejaba en la esquina de la biblioteca.&lt;br /&gt;Años después, cuando estudiaba la apasionante carrera que me tiene aquí tecleando, por cuestiones académicas y de otros amoríos, hube de frecuentar el despacho de un celebérrimo columnista y profesor de la UNAM, que se ubicaba en la calle de Nápoles y luego en Insurgentes, a unos metros de la ya inexistente librería Hamburgo.&lt;br /&gt;Ya sabedor de que hay rumbos recurrentes, no me sorprendió regresar a Nápoles y Liverpool como cliente de una cafetería que está ahí.&lt;br /&gt;Después, un periódico en el que había trabajado se mudó a Londres, entre Nápoles y Dinamarca. ¿Y eso qué, dirán, si ya no trabajaba ahí?.&lt;br /&gt;Sin embargo, ahí laboraba entonces una pelirrojita, queridísima amiga, que ya apareció en la historia de Tacubaya. Y heme, aunque esporádicamente, de nuevo por la zona.&lt;br /&gt;Ella ya no labora en ese medio, pero para rematar, se fue a vivir, no hace mucho, a la calle de... Nápoles, a una cuadra de la que fue sede del Ateneo de Angangueo, oficina de mi profesor.&lt;br /&gt;Así que tampoco me puedo desprender de esas calles de la Juárez.&lt;br /&gt;Queda para una tercera entrega el recurrente rumbo de la Roma.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110239585339264327?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110239585339264327/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110239585339264327&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110239585339264327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110239585339264327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/12/rumbos-recurrentes-ii.html' title='Rumbos recurrentes (II)'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110188951775704706</id><published>2004-12-01T02:23:00.000-06:00</published><updated>2004-12-01T23:38:11.913-06:00</updated><title type='text'>Rumbos recurrentes (I)</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay rumbos de la ciudad que se entrometen. Por más que uno no tiene un interés particular por determinada zona, irremediablemente acaba por acudir ahí.&lt;br /&gt;Tal me sucede, por ejemplo, con el área Escandón-Tacubaya. Y con algunas calles de la colonia Juárez.&lt;br /&gt;En la primera, todo comenzó muy temprano, pues ahí viví y asistí al kínder. Era realmente pequeño cuando nos mudamos de la casona de Martí y Carlos B. Zetina. No fue un abandono completo, pues mi abuela vivía en Ciencias, y eso hacía obligatorio el regreso. Nada extraño, dirán, pero déjenme que les cuente. &lt;br /&gt;A ella le compraron una casa en un suburbio, así que la zona debió quedar en el olvido.&lt;br /&gt;Excepto que a mi madre se le ocurrió inscribirme en la preparatoria de la universidad que está en Benjamín Franklin, a dos cuadras del que fue mi kínder en Carlos B. Zetina. Tres años de asistir con regularidad a Tacubaya, bueno. Sólo que los caminos de la vida... Un viaje en el tranvía me llevó a conocer a una chiquilla de la secundaria 8 que me robó el corazón (y todavía no lo devuelve). Vive su familia en Mutualismo, no muy lejos mis primeras calles de la zona. Así que no pude alejarme del rumbo.&lt;br /&gt;Pasaron los años. Mis hijas necesitaban una primaria y una preparatoria. Las inscribí en el colegio Luis Vives. Frente a mi prepa, en la calle Carlos B. Zetina, la de mi preescolar.&lt;br /&gt;Luego, por razones que no vienen al caso, la mayor pasó a una preparatoria de la cerrada de la Paz, en la misma colonia. En esa época me aclientelé en un cafecillo de la esquina de Progreso y Ciencias.&lt;br /&gt;Luego mis hijas fueron a otras escuelas.&lt;br /&gt;Y ya me creía libre de la región, cuando una entrañable amiguita pelirroja comenzó a trabajar en una revista cuyas oficinas están en... cerrada de la Paz y Progreso. El cafetín de la esquina de Ciencias, con las mismas dependientas, nos sirvió como lugar de encuentros.&lt;br /&gt;Ya me resigné. Seguro que, aunque ahora no sé para qué, he de volver al rumbo.&lt;br /&gt;La historia de la Juárez... para la próxima.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110188951775704706?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110188951775704706/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110188951775704706&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110188951775704706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110188951775704706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/12/rumbos-recurrentes-i.html' title='Rumbos recurrentes (I)'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110178979007475497</id><published>2004-11-29T22:41:00.000-06:00</published><updated>2004-11-29T22:43:10.073-06:00</updated><title type='text'>¡Sólo vacío! </title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Eran las nueve de la noche. La semana transcurrió sin ningún sentido. Se propuso olvidar el dolor que venía arrastrando. Pero no pudo. Su corazón seguía marcado. En el trabajo, con los amigos, la familia y que decir cuando la soledad era su más grande agonía.&lt;br /&gt;Entre cuatro paredes que no le traían recuerdos felices, sólo lágrimas. Desde el primer día que la cubrieron. Y desde entonces muy pocas cosas le salieron bien.&lt;br /&gt;Intentó hacer consciencia de cómo había llegado hasta ese sitio. Hacía unos meses su vida era tan diferente. Lo tenía todo, al menos todo lo que quería, lo que necesitaba para sonreír. Para sentirse viva.&lt;br /&gt;Esa noche fue insoportable el silencio. Ese que no la dejaba ni pensar.  Una lágrima fría recorrió su mejilla. Y de ahí, no paró el sentimiento de vacío. Nadie a su alrededor para consolar su triste pasión. Hasta el eco le hacía daño.&lt;br /&gt; Salió de casa en busca de nuevos aires. Subió por las escaleras hasta el segundo piso. Los recuerdos de su más grande amor pasaron por su mente. El tercer piso. Las risas con sus hermanas, esas peleas que ya no volverían. Su madre y todas las diferencias generacionales. Evocó el único recuerdo que tenía de su padre queriéndola. Cuarto piso. La magia se desvaneció, sólo unos instantes de su vida bailando, actuando. Recordó cuando los aplausos fueron el mejor obsequió de su amor por el teatro. Y las grandes amistades que de ahí salieron. Quinto piso. Las piernas no respondían más. Pero siguió de frente. El aire golpeaba contra su cuerpo. La oscura noche le abría paso. La cordura se perdió de la mano de la felicidad. Llegó al filo del edificio. Miro a su alrededor. Los autos pasaban por la calle de Nápoles. Nadie se percató de su presencia. Subió un pie al filo de la barda. Se equilibró. Cerró los ojos. Dejó atrás los pensamientos, los malos recuerdos. Encontró la esperanza de por fin separarse del dolor. Dio un último paso para encontrar, otro vacío…   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110178979007475497?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110178979007475497/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110178979007475497&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110178979007475497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110178979007475497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/slo-vaco.html' title='¡Sólo vacío! '/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110170961236058897</id><published>2004-11-29T01:24:00.000-06:00</published><updated>2004-12-02T03:35:23.626-06:00</updated><title type='text'>Por la Rojita</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que era un vago, sí, lo era. Y que conocía bien las calles y la manera de sobrevivir en ellas, también. Pero le llegó su momento, como a todos.&lt;br /&gt;Lo primero que hacía al despertar era estirarse, sacudir todo el cuerpo y lanzarse al recorrido cotidiano. La ruta, perfectamente definida. Empezaba por revisar su cuadra. Los postes de la colonia estaban ya bien marcados, pero cada día había que reafirmar el dominio en el territorio.&lt;br /&gt;Luego a la carnicería. Ahí lo esperaba algún hueso con carne que roer. Los despachadores del comercio sabían que una buena amistad con un individuo de esa calaña podría resultar muy útil en esta ciudad tan insegura.&lt;br /&gt;Luego, si era día de tianguis, pues a recoger las cuotas de los vendedores o a sisar alguna mercancía mal cuidada por los comerciantes díscolos.&lt;br /&gt;Ya más tarde había que inspeccionar los contornos del barrio. A ver si no había por ahí otro gandul como él que quisiera disputarle la zona.&lt;br /&gt;Lugo se tiraba por ahí a tomar el sol o a guarecerse dela lluvia, según la temporada.&lt;br /&gt;Más tarde regresaba con sus amos a reclamar la comida del día, como si no hubiera recibido ya su colación en otros lados.&lt;br /&gt;Así la rutina, hasta que un día se le atravesó La Rojita. Guapísima, ella. Con porte, juventud y alegría.&lt;br /&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/img/48/2389/640/roji.jpg"&gt;.&lt;br /&gt;Nada más que la aludida se refugiaba tras una reja inexpugnable. El ya era perro viejo, hecho a las costumbres, pero a partir de entonces varió su rutina. La veía, la llamaba, y ella, adentro, si acaso le lanzaba una mirada desdeñosa. Cuántos días con sus noches pasó vigilando la verja con la esperanza de que se abriera.&lt;br /&gt;Ya lo daban por perdido.&lt;br /&gt;Casi a desgana cumplía sus recorridos, unos días sí y otros no, para cuidar esa maldita valla.&lt;br /&gt;Lo peor es que la calle se llenó de admiradores de la susodicha. Con todo, perseveraba.&lt;br /&gt;Y llegó por fin el día en que una sirvienta descuidada dejó la reja abierta. La Rojita salió a la carrera hacia la calle. El se quedó paralizado por instantes y se lanzó tras ella. Por la calle avanzaba un carro a toda velocidad. El quiso advertirle del peligro y trató de acercársele. La hembrita, cuando lo vio cerca, corrió más rápido. Sí, ella estaba a salvo, pero nuestro amigo se quedó paralizado al verla huir. Así fue como lo alcanzó el auto.&lt;br /&gt;Ahora, medio cojea y teme acercarse a la reja. No por los coches, que todavía sabe librarlos.&lt;br /&gt;Es por otros miedos que no se atreve a confesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13-06-04&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110170961236058897?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110170961236058897/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110170961236058897&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110170961236058897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110170961236058897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/por-la-rojita.html' title='Por la Rojita'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110170945270057014</id><published>2004-11-29T01:21:00.000-06:00</published><updated>2004-11-29T00:24:12.700-06:00</updated><title type='text'>Mari-iguana</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su paso fue efímero, pero dejó huella. En cuanto llegó, supimos que se llamaría Mari.&lt;br /&gt;Era una iguana que a todos nos pareció hermosa y simpática... Menos a mi madre.&lt;br /&gt;La trajo un amigo de mi hermano, cuya madre tampoco alcanzó a percibir el encanto del bicho.&lt;br /&gt;Lo del nombre era obligado, aunque no logramos discernir si el reptil era hembra o macho. De cualquier manera se quedó como Mari. También habíamos pensado que si conseguíamos un loro o perico, se llamaría Coco, aunque fuera perica o lora.&lt;br /&gt;Pero nunca lo tuvimos.&lt;br /&gt;No es que se tratara de una familia de drogadictos. Sólo que entonces parecía muy divertido escandalizar a padres y vecinos.&lt;br /&gt;Mari-iguana debió pasar su primera noche en la caja de huevo en la que llegó. Ningún argumento convenció a mi madre de dejarla deambular por el departamento. Tampoco aceptó que pernoctara en el cuarto de mi hermano.&lt;br /&gt;Al día siguiente, cuando mamá había salido, la Mari fue liberada.&lt;br /&gt;Oteó un poco, y se quedó inmóvil. No se le veían muchas intenciones de desplazar, correr o saltar. Quizá era su iguanitud natural. A nosotros nos llegó el aburrimiento de verla tan poco activa, Y entonces empezó a moverse. Primero con parsimonia, y luego corrió a esconderse debajo de un mueble donde no la podíamos alcanzar. De ahí no salió en toda la mañana.&lt;br /&gt;Se le ocurrió emerger en el momento menos oportuno. Justo cuando mi madre estaba parada junto al mueble. Al salir le rozó los pies y la hizo pegar un brinco digno de figurar en algún libro de marcas.&lt;br /&gt;Lo malo es que la iguana Mari consiguió con eso su definitiva expulsión del hogar.&lt;br /&gt;Fue a parar con otro amigo que ofreció llevarla a un rancho costero.&lt;br /&gt;Eso nos dijeron y quisimos (y queremos) creerlo.&lt;br /&gt;Tal nos dijeron. Que luego averiguáramos que en la casa del amigo eran aficionados a la comida exótica, no nos hizo temer por la Mari...&lt;br /&gt;¿O sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17-10-04&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110170945270057014?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110170945270057014/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110170945270057014&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110170945270057014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110170945270057014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/mari-iguana.html' title='Mari-iguana'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110144575228535134</id><published>2004-11-25T23:08:00.000-06:00</published><updated>2004-11-25T23:09:12.286-06:00</updated><title type='text'>Yo no sé de eso</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió de su casa después de tomar con poco apetito un vaso de leche y un pan. Iba con cierta aprehensión, pues ese día tenía un examen. ¡De matemáticas!, faltaba más. Su madre no parecía tener conciencia de lo crítico de la situación y conducía con cierta calma.&lt;br /&gt;En cambio, para la pequeña Carmen, acercarse a la escuela le hacía aumentar la opresión en el estómago. Pero sí estudié, se decía, repasé todo lo que nos han explicado. Hice muchas sumas y restas. Tengo que pasar.&lt;br /&gt;Por fin arribaron. Se le ocurrió intentar el truco de sentirse mal, pero sabía que su  madre no lo tragaría. Descendió resignada del auto, arrastrando la mochila.&lt;br /&gt;Casi no atendió las primeras clases con la mente fija en la hora de la prueba. Y no era la única, el ambiente general del grupo era de inquietud.&lt;br /&gt;Inexorable, llegó la hora.&lt;br /&gt;La maestra dictó la primera pregunta:&lt;br /&gt;El equipo A anotó un gol en el primer tiempo. El equipo B anotó dos en el segundo tiempo, pero el árbitro anuló uno. ¿Cuántos goles se anotaron en el partido?&lt;br /&gt;Carmen sudó frío. No estaba preparada para esto. Ninguno de los ejercicios que hizo le daban algún indicio para resolver este inexpugnable y cruel problema.&lt;br /&gt;Miró al techo, atisbó las hojas de sus compañeros, pero no, nada la iluminaba.&lt;br /&gt;Garrapateó una respuesta cuando ya la maestra recogía los exámenes.&lt;br /&gt;Su madre la encontró entre triste y enojada cuando la recogió.&lt;br /&gt;No es justo, le dijo, era un examen de matemáticas. Luego se quedó callada.&lt;br /&gt;En su casa, la maestra revisaba los exámenes. Llegó al de Carmen y soltó la carcajada.&lt;br /&gt;La respuesta de la niña era escueta:&lt;br /&gt;No sé cuántos goles se anotaron porque yo, de futbol, no entiendo nada.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110144575228535134?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110144575228535134/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110144575228535134&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110144575228535134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110144575228535134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/yo-no-s-de-eso.html' title='Yo no sé de eso'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110144568194192557</id><published>2004-11-25T23:07:00.000-06:00</published><updated>2004-11-25T23:08:01.940-06:00</updated><title type='text'>El primer amor</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo se detuvo sólo para recordar. Sus ojos poco a poco se cerraron tras un gran golpe en la cabeza. Muchas cosas pasaron por su mente. Así como una película de su feliz vida. Entonces los recuerdos llegaron. Se alojaron en su mente, con mucha ayuda del corazón. El amor fue el personaje principal.&lt;br /&gt;¡Ah el amor!, materia en la que pocos son eruditos. Así llegó el recuerdo del primer amor.&lt;br /&gt;Aunque para el mundo entero Lili, la pequeña de trencitas a la que  solía molestar durante el recreo, era su primer amor, ella no fue la dueña de ese recuerdo.&lt;br /&gt;Su secreta conciencia mostró a la primera mujer que había hecho latir a su corazón. Era la miss Bere. Esa que siempre llegaba al salón de segundo grado con sonrisa hechizante. La misma con quien aprendió a ser caballeroso y cargar su bolso o cualquier otro accesorio femenino.&lt;br /&gt;Nunca olvidaría el primer sello de abejita trabajadora. La miss Bere le regalaría no sólo esa sonrisa mágica, también un premio que lo hizo diferente a los demás, pues el poseía un portalápices de perrito hecho con las delicadas manos de su maestra.&lt;br /&gt;Las matemáticas no eran su fuerte, pero los números eran más fáciles con las didácticas enseñanzas de su profesora favorita.&lt;br /&gt;Bueno hasta un gran bailarín sería por ella, pues a diferencia de otros años, bailar frente a los padres de familia sería divertido si miss Bere estaba cerca.&lt;br /&gt;Le encantaba escuchar los relatos de la historia de México con la dulce voz de miss Bere, aunque le molestaban los murmullos de los niños de atrás porque no lo dejaban escucharla bien.&lt;br /&gt;Entonces los recuerdos pararon. Un alejado sonido lo llamaba. Luisito, Luisito... escuchó feliz. La voz de miss Bere lo hizo reaccionar. Abrió sus ojos y del sueño pasó a la realidad. Ahí el rostro preocupado de su maestra por el golpe que se había dado en la cabeza al caer de su banca.&lt;br /&gt;Ese día miss Bere lo curó y el dolor ni se sintió. Es más, Luisito hasta meditó que bien valdría la pena volver a caer para tener toda su atención.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110144568194192557?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110144568194192557/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110144568194192557&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110144568194192557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110144568194192557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/el-primer-amor.html' title='El primer amor'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110144561035175244</id><published>2004-11-25T23:04:00.000-06:00</published><updated>2004-11-25T23:06:50.350-06:00</updated><title type='text'>No el primero, sino el más reciente</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También se cayó. Y se golpeó la cabeza. O buscó que se la golpearan. El resultado fue el mismo. Se acordó de la miss... Y de la chica de las trenzas, y de las que siguieron. Pero ya no estaba en la primaria. De hecho, ya no estaba en las escuelas. Pero en ese viaje por las zonas de la noche las recuperó a todas. A las que sí y las que no, y a las que quién sabe.&lt;br /&gt;Y podía decir que se quedó con la última, o como dicen los que temen a los términos absolutos, con la más reciente... Y vaya que lo era..&lt;br /&gt;Reciente para ella, y tan última que daba miedo.&lt;br /&gt;Esta vez no despertó con los dulces susurros de la miss, sino con el duro débito de la realidad.&lt;br /&gt;Y ni así. Con las críticas y los desencuentros. Con las historias añejas y la falta de futuro,. regresó a la conciencia porque era necesario. Porque, ella, la de ahora, lo iba a necesitar. Porque para la última, para la más reciente, se aproximaban las horas del crepúsculo. Y aunque ella misma nunca fue capaz de discernir de dónde le tenía que llegar la luz, sabía que se la brindaban sin condiciones.&lt;br /&gt;Su misma luz y sus mismos sueños.&lt;br /&gt;Regresó pues, para cumplirle. Para demostrarle que ella, como la miss, podía ser inaccesible, pero insustituible.&lt;br /&gt;Por eso recuperó la conciencia e hizo el esfuerzo para estar ahí, justo en el lugar, donde ella, al regresar de su viaje por las tinieblas, encuentre todo el apoyo que le haga falta... Cualquiera que éste sea.&lt;br /&gt;Ahora y para siempre..&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110144561035175244?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110144561035175244/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110144561035175244&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110144561035175244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110144561035175244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/no-el-primero-sino-el-ms-reciente.html' title='No el primero, sino el más reciente'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110127609761439840</id><published>2004-11-24T01:01:00.000-06:00</published><updated>2004-11-24T00:01:37.613-06:00</updated><title type='text'>¡Se sacó la espina!</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los nervios la pobre ni durmió. Parecía una chiquilla nerviosa por el festival del colegio. Despertó temprano a todos. Sacó su traje charro. El de gala. Era un día muy especial, tenía que sacarse la espinita de haber sido descalificada. Practicó mucho en la semana. Llegaba a casa. No comía se enfundaba en sus pantalones vaqueros y corría al Lienzo Charro de la Villa. El calor de esa semana era infernal, sin embargo la ilusión era más fuerte. Ese viejo hobby de montar a caballo, había quedado poco a poco en el olvido. Quizá por las hijas, el trabajo, el marido. El caso es que había una nueva oportunidad.&lt;br /&gt;Peino su cabello con una trenza, no olvido el gran moño blanco. Se puso sus botas charras y una espuela en el pie izquierdo. Salió temprano de casa rumbo al Lienzo de Constituyentes. Ahí muchas féminas montaban sus caballos. Ella evitó las rivalidades.&lt;br /&gt;La suerte la hizo abrir la competencia de Cala de caballo para mujeres. Un nuevo rubro de la charrería en el que pocas incursionan aún. Ahí estaba María del Carmen De Lorenz en un lindo caballo canelo, mejor conocido como el Remini. Ejemplar que la mano de Pancho Zermeño arrendó.&lt;br /&gt;El juez le dio la orden de salida. El animal salió corriendo desde el fondo del partidero. Buena velocidad. La punta sin problemas, el animal sabe meter bien sus patas para dar un buen espectáculo. Miles de aplausos. Su corazón latía muy rápido, pero reflejaba tranquilidad. Esta vez no batalló con la bestia. Realizó todo lo estipulado por el reglamento. Se sacó la espina. Logró el segundo lugar. Mejor dicho le robaron el primer lugar. Viva la corrupción, los jueces arruinaron el gran día. Vaya forma de engañar. ¿Cómo lo sabemos? Hemos visto, gracias a Maricarmen, más veces que nadie ese video. ¡Y si que lo hizo mejor que ninguna!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110127609761439840?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110127609761439840/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110127609761439840&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110127609761439840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110127609761439840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/se-sac-la-espina.html' title='¡Se sacó la espina!'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110127599532412238</id><published>2004-11-23T23:59:00.000-06:00</published><updated>2004-11-24T00:02:39.696-06:00</updated><title type='text'>Amaneceres</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amaneceres son para mí, paradójicamente, el final del día. Ese momento en que la luz perfíla el inicio de la mañana, suele encontrarme despierto. Esa ruptura celeste del verdadero cambio de día me subyuga. Los tonos rojizos en el cielo me hacen evocar tantas cosas...&lt;br /&gt;Mi primer amanecer está muy lejos, aunque sigue fresco en mi memoria. Fue mi padre el responsable. Ese día, dijo, habría que madrugar para ir a remar, La emoción por ir a pulsar una lancha era grande, por supuesto, pero era más grande lo que me aguardaba.&lt;br /&gt;A las 4:30, vino la voz fuerte a despertarnos. Nadie chistó. En un rato todos estábamos bañados, peinados y listos.&lt;br /&gt;En el auto sentíamos frío y cosquilleos. Fue lento el trayecto. Ahora entiendo que la calma era deliberada, porque don Jorge, mi padre, detuvo el auto antes de entrar al bosque -entonces los coches entraban a Chapultepec sin restricciones.&lt;br /&gt;Luego nos dijo que miráramos al cielo.&lt;br /&gt;Cuánta emoción. Ahí combatían las luces con la penumbra, y poco a poco se imponía la cabellera roja de la mañana a las sombras del día previo. Qué iba a saber yo lo que con los años eso significaría...&lt;br /&gt;Luego, con toda la calma, buscamos una lancha. Remar, alcanzar la otra orilla, salpicar a los hermanos fue divertido, pero nunca tan emocionante como ese amanecer.&lt;br /&gt;Los años y el oficio me dieron la vuelta. La primera vez que me alcanzó la luz después de trabajar me simpatizó. Ahora, es tan normal...&lt;br /&gt;Adicto, pues, también a los amaneceres, me confieso.&lt;br /&gt;Y ahora me doy cuenta de que los atardeceres, cuando la noche morena vence a las luces de ocaso, también merecen una historia.&lt;br /&gt;Se las debo...&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110127599532412238?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110127599532412238/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110127599532412238&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110127599532412238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110127599532412238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/amaneceres.html' title='Amaneceres'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110118687260768191</id><published>2004-11-22T23:13:00.000-06:00</published><updated>2004-11-22T23:14:32.606-06:00</updated><title type='text'>Inolvidable, amor en secreto</title><content type='html'> JESSICA ZERMEÑO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía un domingo cualquiera, pero para él no sería así. Estaba a punto de cristalizar un sueño que anhelaba y se veía incierto. Eran las siete de la mañana. Vaya que tenía sueño. Hubo quien sugirió que cancelara su cita. Pero pensó en el tiempo que había esperado para que llegara ese momento. ¿Cancelar? No. Ni loco. Así que se alistó para visitar lo que él llama el paraíso. De la emoción llegó 35 minutos antes al Palacio de las Bellas Artes. A lo lejos, observó a una hermosa muchacha. De 27 o 28 años, no más. Ella distrajo su atención, pero seguía esperando a su acompañante. Caminó un poco.&lt;br /&gt;Con asombro descubrió que ese negro y lacio cabello, que caía tan armoniosamente sobre aquel rostro celestial, que esos ojos color ámbar, brillantes, dominantes, radiantes como el destello de una estrella, que esos labios delicados como el pétalo de una rosa y esa voz, siempre amable, firme, dulce, eran de la musa que podía acelerar su ritmo cardiaco. Se sintió tan vulnerable, sumiso y frágil ante aquella hermosa mujer. Se dio cuenta que era su acompañante. Entraron a disfrutar de la función. Al término fueron a desayunar. En algún momento, se hizo un silencio que parecía eterno y pensó que aquella eternidad a lado de ella siempre sería un privilegio.&lt;br /&gt;El desayuno transcurrió rápido. Ella hablaba y él la admiraba en silencio. Respetuosamente. Mágicamente, idealizando y guardando el recuerdo del paraíso terrenal que era estar a su lado.&lt;br /&gt;Luego, cada uno se marchó en direcciones distintas, con la promesa de un nuevo encuentro. Así se avivó en él la ilusión de otro instante. Junto a aquel ángel caído del cielo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110118687260768191?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110118687260768191/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110118687260768191&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118687260768191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118687260768191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/inolvidable-amor-en-secreto.html' title='Inolvidable, amor en secreto'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110118679746085520</id><published>2004-11-22T23:12:00.000-06:00</published><updated>2004-11-22T23:13:17.460-06:00</updated><title type='text'>Compañía peluda</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;Pasábamos horas en completa paz. Pero eso a veces implica soledad. Deseos de tener a alguien con quien jugar, hablar, soñar y llorar. Las cuatro paredes de casa no siempre son buena compañía.&lt;br /&gt;Cuando nos fuimos a vivir solas pensamos en muchas cosas. Que sí los gastos. Los adornos y reglas para la casa. Y lo bien que resultaba tener horarios diferentes para cuidar el hogar.&lt;br /&gt;Pero las tardes y noches a veces son más largas en soledad. El miedo de que alguien toque a la puerta es estresante.&lt;br /&gt;Cierto día llegó de manera inesperada. Estaba enferma. Algunos dicen que fue de tristeza porque la abandoné en mi otra casa. Es la Rojita. Una perrita traviesa. De lo más inteligente que puede ser un animal de cuatro patas. Pero al mismo  tiempo es de lo más atrabancada.&lt;br /&gt;Así llegó al departamento. Las primeras horas le costaron trabajo. No había mucho espacio para correr. No había comida especial para perro. Y su camita se había olvidado. Pero nos trajo alegría, compañía y un poco de seguridad, pues ladra hasta porque la mosca vuela. Eso seguro le molesta a los vecinos, pero no nos importa, el edificio es cien veces más ruidoso.&lt;br /&gt;No estará por mucho tiempo, sólo hasta que mejore. Aun así ya se apoderó de ciertos lugares de la casa. Suele echarse en los pies, mientras lavas los trastes, te peinas en el baño. Es una tierna sombra que te sigue a donde quiera que vas. No hay privacidad. Está en todo. Es una peluda compañía que se deja apapachar y que te rompe el corazón cuando sales de casa y añora tu regreso.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110118679746085520?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110118679746085520/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110118679746085520&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118679746085520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118679746085520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/compaa-peluda.html' title='Compañía peluda'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110118674606428165</id><published>2004-11-22T23:11:00.000-06:00</published><updated>2004-11-22T23:12:26.066-06:00</updated><title type='text'>Sin luces</title><content type='html'>Sin luces&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba por la acera de Insurgentes. La chica, tras sus lentes oscuros, era guiada por su madre para sortear todos los obstáculos callejeros. Peatones, ambulantes, puestos de periódicos, baches, postes, escalones...&lt;br /&gt;La muchacha demostraba una relativa habilidad,  pero era notorio que no tenía mucha experiencia como invidente. No llevaba el clásico bastón, menos un perro. Su madre-lazarillo la protegía, pero en ella también se notaba la poca experiencia como guía. Las últimas veces que la llevó de la mano se remontaban a los años de primaria.&lt;br /&gt;Era pues una cieguita reciente.&lt;br /&gt;Las personas con las que se cruzaban y alcanzaban a observarlas ponían una cara de conmiseración que daba pena. Su rostro expresaba una gran tristeza por ver a una mujercita tan joven y de cierta belleza afectada de la vista.&lt;br /&gt;Entraron a una cafetería. Ya al acomodarse en la mesa, el capitán y las meseras comenzaron a verla de forma extraña. No estaban acostumbrados a atender a una minusválida, y erraban en acomodarle los cubiertos y luego los alimentos.&lt;br /&gt;Ella se dejaba guiar por su madre para localizar salsera, salero y vasos.&lt;br /&gt;Al retirarse, las mismas caras de lástima la siguieron.&lt;br /&gt;Sonó el celular de la chica. Ella lo sacó y levantando las gafas oscuras, miró el identificador de llamadas.&lt;br /&gt;Los lastimeros circundantes se quedaron pasmados un momento y luego cambiaron su expresión a la de ofendidos. Por alguna razón, se sentían engañados. Ninguno se detuvo a pensar que su mala lectura de las conductas de la chica no eran culpa de ella.&lt;br /&gt;No, no era ciega, pero sí acababa de pasar por una operación ocular que la obligaba a mantener los ojos cerrados.&lt;br /&gt;Requería ayuda y apoyo, pero no lástima, como no la necesitaría si estuviera completamente ciega. Eso no lo entendieron los agraviados.&lt;br /&gt;Peor para ellos.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110118674606428165?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110118674606428165/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110118674606428165&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118674606428165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118674606428165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/sin-luces.html' title='Sin luces'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110118659991785843</id><published>2004-11-22T23:09:00.000-06:00</published><updated>2004-11-22T23:09:59.916-06:00</updated><title type='text'>La diferencia que hacen los demás</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo despertador una vez más se había quedado parado. Se sentó en la cama un poco angustiado. Sus pies tocaron el frío piso. Buscó las pantuflas. Caminó diez pasos hacia el baño. Su mano izquierda buscó la llave del agua caliente. El torrente líquido comenzó a salir. Se duchó apresurado.&lt;br /&gt;Salió del baño. Tomó uno de los trajes al azar. Lo bueno era que todo estaba ya listo en el gancho. Se vistió rápidamente. Tomó su bastón y salió de casa.&lt;br /&gt;Se puso sus gafas oscuras. Podía sentir los rayos del sol calentando su piel. Levantó el rostro. Salió de casa y camino cerca de 25 pasos hacia la avenida Balderas.&lt;br /&gt;En el camino el delicioso olor a pan recién horneado hizo que los aires contaminados de la ciudad se perdieran por cuestión de momentos.&lt;br /&gt;Aunque había prisa, era necesario esperar el microbús indicado. Llegó a la parada. Nadie a su alrededor. Las cosas serían más difíciles.&lt;br /&gt;Luego de diez minutos alguien hizo la parada. Entonces aprovechó para preguntarle al chofer: “Pasa por Antonio Caso”. Sí, respondió el conductor. Subió. Afortunadamente una mujer se levantó de su asiento para bajar en la siguiente esquina. Una mano le indicó el lugar que quedó vacío. Una voz cálida le anunció que él le indicaría donde bajar, pues también lo haría en esa calle.&lt;br /&gt;Agradeció la amabilidad de los usuarios de esa combi. Los semáforos en verde permitieron la rápida llegada a su destino. Bajó entonces acompañado de cinco pasajeros más. Esperó paciente el retiro del microbús. Alistó su sentido auditivo y atravesó la peligrosa calle sin más ayuda. Poco a poco, con bastón en mano se perdió entre la gente de esta ciudad, sin más diferencia que aquella que los hombres hacen al notar su ceguera.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110118659991785843?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110118659991785843/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110118659991785843&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118659991785843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118659991785843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/la-diferencia-que-hacen-los-dems.html' title='La diferencia que hacen los demás'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110118649626372300</id><published>2004-11-22T23:05:00.000-06:00</published><updated>2004-11-22T23:08:16.263-06:00</updated><title type='text'>La Mili</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Mili se sabe defender. Ya lo demostró. Todas sus habilidades de resistencia impidieron que una partida de camajanes (Peje dixit) se la llevaran.&lt;br /&gt;La Mili es una camioneta de modelo reciente, y hay que decirlo, muy consentida por su dueño, mi viejo amigo, Roger, el caminante, a quien ya hemos paseado por este espacio.&lt;br /&gt;La aventura no fue agradable, pero terminó con bien. Roger tiene una perra, la Dana. Cada fin de semana la llevaba a pasear a la Cima, en los límites del Distrito Federal, rumbo a Cuernavaca.&lt;br /&gt;Esta vez los acompañaba Lupita, la esposa de mi amigo. El sitio es ideal para satisfacer los ímpetus ambulatorios de Roger y los bríos de la Dana.&lt;br /&gt;Habían terminado su paseo,  cuando de entre la maleza les salió un grupo de tipos embozados y provistos de escopetas. La Dana es valiente y empezó a gruñir. Con prudencia, Roger la tranquilizó.&lt;br /&gt;Los despojaron de dinero, celulares, relojes, y los obligaron a subir a la Mili para internarse por brechas que conducen a quién sabe donde.&lt;br /&gt;En un lugar aislado se detuvieron, y, para asegurarse de  que mis amigos no huirían, quitaron la batería a la Mili.&lt;br /&gt;Se llevaron el estéreo y  los dejaron ahí, quizá para ir a buscar herramientas  con que terminar de desvalijar el transporte.&lt;br /&gt;Se hizo de noche y la pareja con la perra padecía de frío y miedo. Con las primeras luces se decidieron a salir, y a campo traviesa, lograron llegar a la carretera.&lt;br /&gt;Volvió mi amigo con la policía por la noche, después de levantar la denuncia correspondiente, pero lo intrincado del camino y la oscuridad impidieron localizar ala Mili.&lt;br /&gt;Al tercer día de los hechos, volvió el  comando a la búsqueda.&lt;br /&gt;Y sí, en una vereda  oculta por los árboles, estaba la Mili. Aparentemente intacta.&lt;br /&gt;A su alrededor había huellas de un camión con el que habían querido  arrastrarla. Se veían señales de intentos de forzar las cerraduras, pero ni el cofre, ni las puertas, ni la cajuela cedieron. La Mili  resistió como las buenas.&lt;br /&gt;Le quedó una chapa fracturada como marca de  guerra, pero venció.&lt;br /&gt;Aun al operador de la grúa que acudió al rescate le costó trabajo trasladarla.&lt;br /&gt;No, si su camionetita no se deja de cualquiera, ayúdeme a convencerla, comentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 16/11/04&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110118649626372300?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110118649626372300/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110118649626372300&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118649626372300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110118649626372300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/la-mili.html' title='La Mili'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110093991382757279</id><published>2004-11-20T02:38:00.000-06:00</published><updated>2004-11-20T02:41:18.663-06:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Charo y Jello &lt;a href="http://www.hello.com/" target="ext"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: 0px; PADDING-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; PADDING-LEFT: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; PADDING-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; PADDING-TOP: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" alt="Posted by Hello" src="http://photos1.blogger.com/pbh.gif" align="absMiddle" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/48/2389/640/Sores.2.jpg"&gt;&lt;img class="phostImg" src="http://photos1.blogger.com/img/48/2389/50/Sores.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Antes de tener casa&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110093991382757279?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110093991382757279/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110093991382757279&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110093991382757279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110093991382757279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/charo-y-jello-antes-de-tener-casa.html' title=''/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110092741503291232</id><published>2004-11-19T23:03:00.000-06:00</published><updated>2004-11-20T02:35:46.103-06:00</updated><title type='text'>Bienvenidas a casa</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la historia de dos valientes chicas que un día decidieron emprender sus vidas lejos del cariño de sus padres. Ahora serán Charo y Jelo. Jelo y Charo.&lt;br /&gt;Ambas familias pusieron el grito en el cielo. Ciertos tabúes impiden la comprensión.  ¡Cómo dos mujeres solas¡ Esta ciudad es muy peligrosa. Y así miles de malos deseos. Pero si no tienen dinero. No saben lo que es mantener una casa. Van a terminar peleadas y con deudas. Aun así, ilusionadas emprendieron el sueño. Buscar un hogar.&lt;br /&gt;Caminaron por las calles de la colonia Juárez. Apuntaron cantidad de teléfonos. Visitaron departamentos sin tener cita. Algunos inquilinos fueron convencidos por las chicas para mostrarles sus viviendas. Eso les dio una idea de lo que querían. Pero no todo fue tan sencillo.&lt;br /&gt;Rentar un departamento en pleno siglo XXI es muy complicado.&lt;br /&gt;Primero, un lío para encontrar a la dueña, conocer el departamento y precios. Más tarde todo el papeleo y un aval.&lt;br /&gt;El primer día se quedaron en espera por más de dos horas y media. Una confusión hizo que la señora Ema asistiera a otras de sus propiedades.&lt;br /&gt;Finalmente, lograron conocer el lugar de sus sueños. Sencillo, de dos recamaras, un baño y una pequeña cocina, sin estufa.&lt;br /&gt;No era nada comparado con la casa en la que habitaron por más de 20 años, pero lo llenarían de ese calor de hogar.&lt;br /&gt;Recorrieron los vacíos rincones del departamento número 9. Ya veían sus nuevos días de penas y glorias en las paredes que ahora guardarán sus secretos.&lt;br /&gt;La ilusión no se pudo ocultar en sus ojos. Aunque el precio hizo un nudo en sus gargantas. ¡Vaya tontas, qué esperaban!&lt;br /&gt;No importó. Ya habían hecho cuentas y estaba dentro del presupuesto, algo apretado, pero quedaba cubierto. Las nuevas responsabilidades había que adquirirlas desde ese día.&lt;br /&gt;El compromiso de palabra se logró. Ema fue amable, aunque no accedió a entregar hasta dentro de una semana el nuevo hogar.&lt;br /&gt;Para estas fechas, las paredes susurrarán “Bienvenidas a casa”. Y un sleeping y varias maletas serán las únicas pertenencias que ayudan a evitar el extraño eco, ese que les recuerda el ruido de casa que ya no escucharán.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110092741503291232?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110092741503291232/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110092741503291232&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092741503291232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092741503291232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/bienvenidas-casa.html' title='Bienvenidas a casa'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110092673362083189</id><published>2004-11-19T22:57:00.000-06:00</published><updated>2005-07-21T22:36:24.733-05:00</updated><title type='text'>Un puro dolor</title><content type='html'>CARLOS ALBERTO PATIÑO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo vi en la madrugada, sentado en la banca del parque. Pese a la hora, me acerqué. Algo en él llamó mi atención. Claro, si somos viejos conocidos. Vaya que lo somos.&lt;br /&gt;Lo insólito de la situación no lo sorprendió. Su mirada parecía decirme "te estaba esperando".&lt;br /&gt;Sin mediar saludos, empezó a hablar:&lt;br /&gt;"Es el dolor, ¿sabes?. Eso es lo único que me queda. Es todo lo que ella me provoca. Se fueron la ternura, el cariño, el amor. En algún momento empezó a asomar el rencor, pero ya ni eso. Simplemente un dolor puro, profundo, intenso.&lt;br /&gt;"Lo consiguió poco a poco. Alzando barreras, interponiendo indiferencias, marcando distancias.&lt;br /&gt;"Ni siquiera amistad ni afecto. Nada pude lograr. Es conmigo como una baldada emocional, sin capacidad de expresar un sentimiento positivo. A veces, cuando todavía buscaba explicaciones para su contradictoria cercanía, llegué a pensar que el bloqueo obedecía al miedo de despertar mis esperanzas, pero que, en el fondo, sin saber cómo manejarlo, tenía algún cariño. Pero no, todo era ilusión.&lt;br /&gt;"Tampoco acepté que fuera una tipa utilitaria. Nunca me alcanzó la imaginación para eso. Dicen que me sobra ingenuidad.&lt;br /&gt;"Yo era su amigo. Más allá de mis emociones profundas, siempre estuve atento a sus necesidades, a sus deseos, a sus problemas. Sin embargo, fueron contadas las veces que pude acudir a ella como amiga. Y menos fueron las ocasiones en que ella mostró algo parecido a un supuesto amistoso.&lt;br /&gt;"No me importó, ahí seguía mi mano siempre dispuesta. Hasta que la rechazó. No sé si consciente o inconscientemente. Quizá es su invalidez emocional. No la culpo.&lt;br /&gt;"En fin, lo que mejor obtengo de ella es este dolor.&lt;br /&gt;"Me han aconsejado que ya lo deje, que acabe con él.&lt;br /&gt;"Pero si eso es todo lo que consigo de su parte, no tengo más remedio que conservarlo. Es lo único que me deja, pero viene de ella."&lt;br /&gt;Quise hacer algún comentario, darle ánimos, pero los ojos del personaje ya me despedían.&lt;br /&gt;Lo dejé ahí, en la banca, guarecido por la noche y cultivando su dolor. Ese dolor que también comenzó a inundarme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110092673362083189?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110092673362083189/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110092673362083189&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092673362083189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092673362083189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/un-puro-dolor.html' title='Un puro dolor'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110092664974563995</id><published>2004-11-19T22:53:00.000-06:00</published><updated>2004-11-19T22:57:29.746-06:00</updated><title type='text'>Sombras de teatro</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un sábado. No como cualquier otro. Hacia meses que no se veían. Que no sabían nada el uno del otro. El lugar del rencuentro no era el mejor. Había desventajas. Sin embargo, el destino intentó un acercamiento, quizá el último.&lt;br /&gt;En el ambiente se revivieron los días de gloria. Las tardes de bailes incansables. Las risas desvariadas por cualquier tontería. La amistad a flor de piel, motivo de conflictos. El corazón que se entregó sin preguntar por qué. Las peleas. Los secretos contados. Los miedos conocidos.&lt;br /&gt;No fue fácil llegar. Aunque el camino era el mismo. Ese que desde hacía más de siete años un día comenzó a vivir. Pese a regaños. Aún en contra de la familia.&lt;br /&gt;De nuevo en busca de la magia que ese lugar le guardaba.&lt;br /&gt;Recorrió con tristeza las calles cercanas del barrio Bravo de Tepito. Cuan sería su valor y coraje que no importaban las malas noticias de asaltos y muertes tan característicos del lugar.&lt;br /&gt;La mirada baja. El corazón latió. Frente a sus ojos la morada de sus sueños. La vieja casa de cultura Enrique Ramírez y Ramírez. Recordó el bien y el mal que le provocaba estar ahí.&lt;br /&gt;Las palabras fueron pocas. Las lágrimas cayeron al mismo tiempo que sus sentidos asimilaron el hecho de que el corazón de su amigo había dejado de latir. &lt;br /&gt;Desde ese día, ese viejo teatro anida los recuerdos más emotivos de su amistad. Memorias que duelen entre las bancas, las luces, el escenario y el maquillaje que ayuda, sólo un poco a olvidar, a ser un nuevo personaje que evite recordar el dolor de haber perdido un amigo.&lt;br /&gt;Ahora, una sombra más se ve recorrer los viejos pasillos del teatro...&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110092664974563995?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110092664974563995/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110092664974563995&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092664974563995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092664974563995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/sombras-de-teatro.html' title='Sombras de teatro'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110092639598187692</id><published>2004-11-19T22:51:00.000-06:00</published><updated>2004-11-19T22:53:15.980-06:00</updated><title type='text'>Avatares acuáticos</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua es cabrona. Esa es la lección básica de los ingenieros hidráulicos. Cada vez que uno se refiere al tema, los expertos dan como primera explicación ésa que seguramente fue una de las primeras advertencias que recibieron cuando estudiantes.&lt;br /&gt;De que el agua es como dicen los especialistas, las muestras son abundantes en la historia de nuestra ciudad. La más reciente la tuvimos en Iztapalapa. Y fue más o menos leve, si la comparamos con un caso como aquel que ocasionó la muerte de un conductor en uno de los puentes del Periférico.&lt;br /&gt;El agua merece esa calificación por los estragos que causa tanto por su abundancia como por su escasez. Incluso por su comportamiento físico, por ejemplo, el llamado “golpe de ariete” que se produce cuando una gran cantidad de líquido se precipita. La fuerza del impacto es tal que puede arrasar con casas y vehículos de los más pesados.&lt;br /&gt;Aun en pocas cantidades, su efecto puede ser letal. Recordemos el tormento chino que consistía en dejar caer una gota de agua sobre la cabeza de un condenado hasta que el golpeteo permanente le perforaba el cráneo.&lt;br /&gt;El agua acaba por erosionar la roca más dura y disuelve casi cualquier sustancia. Si encuentra un orificio, por pequeño que sea, empezará a filtrarse y a ampliar el hueco hasta terminar con cualquier barrera. Por eso las cortinas de las presas son vigiladas minuciosa y constantemente.&lt;br /&gt;El agua es así, y yo lo sabía, pero nunca fui más consciente de ello como cuando, al pasar frente a una fonda, recibí una buena cantidad de líquido que una mujer lanzó desde el local, tras hacer la limpieza. Quedé helado, y ya imaginará el lector el aroma del cubetazo. Entonces recordé el adjetivo de los ingenieros, pero no fue precisamente para el agua. Se lo había ganado con creces la oportuna dama.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110092639598187692?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110092639598187692/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110092639598187692&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092639598187692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092639598187692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/avatares-acuticos.html' title='Avatares acuáticos'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110092628955036227</id><published>2004-11-19T22:45:00.000-06:00</published><updated>2004-11-19T22:51:29.550-06:00</updated><title type='text'>Colecta para un sepelio (El Güero)</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le decían El Güero, aunque todos en el rumbo sabían que su nombre era Carmelo. Cada  mañana, de lunes a sábado, despertaba al vecindario con los chiflidos que daba para avisar de su  llegada por la basura. Nada de los campanazos tradicionales. Un largo silbido y el grito ¡la baaaasura! hacían que en casas y departamentos corrieran señoras, señores y muchachas para entregar los desperdicios  hogareños.&lt;br /&gt;Algunos, los más ocupados o los más flojos, tenían ya apalabrado al Güero para que, mediante un incremento en la propina, recogiera las bolsas que se habían depositado la noche previa frente a las puertas.&lt;br /&gt;El acuerdo solía llegar a que debajo de la bolsa estuvieran las monedas suficientes para asegurar que Carmelo se llevaría los desechos. El inconveniente era que a veces la basura permanecía acomodada en su lugar, pero las monedas desaparecían. Eso ocurría con mayor frecuencia cuando el hombre y sus colegas decidían hacer una incursión a la pulquería que al final de la calle sobrevivía a los cambios de las costumbres etílicas urbanas.&lt;br /&gt;Una sábado por la tarde, cuando ya el recorrido tradicional debía haber concluido, alguien empezó a llamar a las puertas del vecindario. Eran un par de muchachos de piel blanca y gesto compungido.&lt;br /&gt;Pedían una cooperación para enterrar a su padre, que había sido atropellado precisamente en la lateral del periférico, a unos pasos de la salida de la pulquería.&lt;br /&gt;Por los rasgos y el relato, nadie dudó en que los chicos eran los hijos del Güero. Fueron abundantes los donativos de los vecinos que estimaban a su recolector de basura.&lt;br /&gt;Con dolor y preocupación, los clientes empezaban a preguntarse quién sustituiría a don Carmelo, tan servicial y de confianza.&lt;br /&gt;El lunes siguiente, cuando los más diligentes se preparaban para perseguir al camión de la zona y entregarle su basura, resonó el chiflido del Güero.&lt;br /&gt;Ahí estaba, sano, completo y reclamando su propina.&lt;br /&gt;No, cómo me voy a morir, decía a los curiosos, no, y menos atropellado, con el tiempo que llevo andando en las calles. Qué par de chamacos tan mañosos, remataba, para seguir al siguiente edificio a hacer su cobranza.&lt;br /&gt;Poco tiempo después se le vio salir de la piquera escoltado por los dos muchachos. Efectivamente, eran sus hijos, ahora enviados por la avergonzada madre para evitar que Carmelo organizara otra cooperacha fúnebre.  &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110092628955036227?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110092628955036227/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110092628955036227&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092628955036227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110092628955036227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/colecta-para-un-sepelio-el-gero.html' title='Colecta para un sepelio (El Güero)'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110084844357634278</id><published>2004-11-19T01:12:00.000-06:00</published><updated>2004-11-19T01:14:03.576-06:00</updated><title type='text'>Maléfico plan</title><content type='html'>Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una trágica tarde de viernes. Corría de un lado a otro huyendo de mamá. La sola idea de su escalofriante plan, me hacía implorar piedad. Ella no podía estar en sus cinco sentidos.&lt;br /&gt;Las mamás suelen olvidar cosas, la mía es de ese club, pero esta vez la pesadilla llevaba ya varios días.&lt;br /&gt;“Vamos Jessy, esto no dolerá”, decía con voz tierna. Pero yo me resistía, en parte sí por cobardía y por una especie de alergia al dolor.&lt;br /&gt;A quién se le ocurrió la idea de amarrar el extremo de un hilo a la puerta y el otro, a mi pequeño y desafortunado diente de leche. Pero eso era lo de menos, lo malvado venía cuando había que cerrar la puerta para arrancar el diente de mi encía.&lt;br /&gt;Ni loca podía permitir que mi madre utilizara esos métodos en mi boca. Sólo tenía seis años, demasiado joven para sufrir.&lt;br /&gt;Debo reconocer que mi enemigo era muy insistente. Y fue ahí donde conocí la vieja historia ambiciosa que a muchos niños hace caer. La frase era contundente. “Si no, no te traerá nada el ratón”. Muy seductora, pensé. Pero no me convenció.&lt;br /&gt;Fue la abuela mi gran salvadora. “Tarde o temprano se caerá sólo” dijo. Y yo, estaba dispuesta a esperar. ¿Cuál era la prisa?&lt;br /&gt;Mamá abandonó su maléfico plan y yo, no sé por qué extraña razón me puse sus viejos patines. Material prohibido para mí. Quería demostrarle que ya sabía patinar. Logré esquivar el comedor. La velocidad aumentó. ¡Yujuuu! la vida sobre ruedas era divertida, hasta que se me atravesó el sofá.&lt;br /&gt;¡Que buen golpe¡ Muchas lágrimas y enojo. Mi diente se había caído con el impacto. El dolor era terrible. No el de la encía, de eso ni me percate. Tuvimos que buscar con lupa mi diente. No podía perderme de la gran recompensa que el Ratón de los dientes dejó bajo mi almohada esa noche.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110084844357634278?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110084844357634278/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110084844357634278&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110084844357634278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110084844357634278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/malfico-plan.html' title='Maléfico plan'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110084836147478490</id><published>2004-11-19T01:11:00.000-06:00</published><updated>2004-11-19T01:12:41.473-06:00</updated><title type='text'>Roja, comme il faut</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roja, dije sin dudar. Me preguntaba el taquero por la salsa. Nada de mayor importancia. Pero al expresar mi elección, algo hizo ping, allá adentro, donde las neuronas fosforean cuando logran una sinapsis. Es que lo de escoger a la roja me es algo automático. El chispazo en aquella cena fast track me hizo recordar la infancia.&lt;br /&gt;Siempre elegí la ficha roja en los juegos de mesa, ya se tratara del parkasé o de la lotería. Incluso en el turista o en la carreterita, el auto rojo era mi preferido. Al extremo de rehusarme a jugar si alguien se adelantaba o pretendía que participara con la ficha o el auto amarillo.&lt;br /&gt;Una vez, en una feria, gané un juego de raquetas con un gallito. Muy, bien. Una era roja y la otra azul. Ah, las que hube de pasar para que mis hermanos escogieran la azul a la hora de jugar en la azotea, o, en un descuido familiar, en la esquina, con esa banda que tan bien nos hizo.&lt;br /&gt;Rojo, pues, es el color de mi destino.&lt;br /&gt;Lo malo es que esa pigmentación suele ser complicada. Por ejemplo en los semáforos que se empeñan en abandonar el ámbar justo cuando uno pasa por el crucero. O, en el futbol. La maldita tarjeta bermeja aparece, siempre injustamente, si uno decide responder con una discreta patada al contrincante que quiere meter un gol. También si, con toda cortesía, se le mandan saludos a la progenitora de un árbitro débil visual (así se dice ahora a los cegatos), de esos que marcan un penalti sin respetar la celebérrima mano de Dios.&lt;br /&gt;En fin, que eso de optar por la Roja, ficha, salsa,  tarjeta o..., tiene sus asegunes.&lt;br /&gt;C’est la vie, dicen los clásicos. La vie en rouge, diré, parafraseando a la Golondrina, a doña Edith Piaf.&lt;br /&gt;Vale.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110084836147478490?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110084836147478490/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110084836147478490&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110084836147478490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110084836147478490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/roja-comme-il-faut.html' title='Roja, comme il faut'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110084823537723904</id><published>2004-11-19T01:09:00.000-06:00</published><updated>2004-11-19T01:10:35.376-06:00</updated><title type='text'>Un hombre de adicciones</title><content type='html'>Carlos Alberto Patiño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre lleva un libro consigo. Al trabajo, a la escuela, a comer, a los cafés y bares, hasta a hospitales y funerarias.&lt;br /&gt;“Quién sabe cuándo se presente una emergencia de lectura”, dice a los preguntones&lt;br /&gt;Ese es uno de sus vicios. Otro es la habilidad para ingerir y expeler humo de tabaco. También se confiesa aficionado a los tintos, al café, a desvelarse y a navegar en Internet.&lt;br /&gt;“¿Qué puedo hacer, si soy un hombre de adicciones?”, confiesa.&lt;br /&gt;Por eso se reconoce como un enamorado perenne, sobre todo si de causas imposibles se trata.&lt;br /&gt;Como también padece de adicción al trabajo, tiene que darse maña para cultivar sus dependencias. Tal vez esa sea la causa de las ojeras de mapache que luce de manera casi permanente.&lt;br /&gt;No hace mucho adquirió una nueva afición. Y más vale no tocarle el tema, porque puede pasarse horas hablando de él.&lt;br /&gt;Una noche dejó pasmados a sus amigos. Llegó y dijo: “Nunca creí que me pasaría toda la tarde abrazado de un tipo.”&lt;br /&gt;Cuando todos empezaron a mirarlo como a bicho raro, añadió: “Runfla de canallas mal pensados. Estuve con mi nieto, cargándolo toda la tarde. Y la verdad que ésa es una de las experiencias más agradables que he tenido.”&lt;br /&gt;El muchacho en cuestión tiene ya casi dos años y lo está obligando a convertirse en fan de dos películas y sólo dos: El rey león y un documental llamado Baby School. Son horas y horas las que se han pasado mirando los videos.Todo parece indicar que hay un nuevo ejemplar de adicto en esa familia.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110084823537723904?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110084823537723904/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110084823537723904&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110084823537723904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110084823537723904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/un-hombre-de-adicciones.html' title='Un hombre de adicciones'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110075628200667385</id><published>2004-11-17T23:36:00.001-06:00</published><updated>2004-11-17T23:55:27.926-06:00</updated><title type='text'>El reencuentro</title><content type='html'>Crónicas al vuelo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jessica Zermeño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tanto que dejó de verla. Apenas entraba a la adolescencia. Las cosas no suelen ser fáciles en esa época. Aún así el cariño nunca muere.&lt;br /&gt;¡Que tardes de fantasía con la abuela! La magia, los dulces sin limitaciones, juegos eternos, consentimiento total, tardes de cuentos. Muchas caricias, abrazos, curaciones de raspones y lágrimas por el hecho de crecer.&lt;br /&gt;Esa tarde preparó todo para el reencuentro. Revivió sus memorias, cargo con ellas. Con la última foto donde están juntas, muestra del paso del tiempo.&lt;br /&gt;No olvidó un obsequio, como hacerlo si nace del corazón. Alcatraces blancos, una docena. Sus favoritas.&lt;br /&gt;Preparó un discurso. Nada formal, sólo palabras que de pronto llegaban a su mente. Esas que un día no pudo decir porque ya estaba lejos. Aún así nunca es tarde.&lt;br /&gt;Partió en su búsqueda. Lo hizo sola, el reencuentro era duro, triste desde aquel mes de febrero del 99 que se distanciaron.&lt;br /&gt;Hubo lágrimas, poca comprensión de su decisión. La familia lo resintió, pero lo aceptó. Ella no.&lt;br /&gt;Llegó al lugar donde está ahora la abuela. Tiene un gran jardín. Muchas flores, aunque no todas son de su preferencia. El espacio es poco, muy reducido pero se acopló.&lt;br /&gt;Caminó por el pasto hasta donde se encuentra. Fue un momento difícil, un nudo en la garganta evitó las palabras. Pero no el amor. Y aunque ese sentimiento de abandono y soledad se volvió a sentir, se consoló con el hecho de saberla cerca.&lt;br /&gt;No pudo mirarla nuevamente a los ojos, ni darle un abrazo, es difícil dárselo a una tumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110075628200667385?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110075628200667385/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110075628200667385&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110075628200667385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110075628200667385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/el-reencuentro.html' title='El reencuentro'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9217306.post-110075599111133493</id><published>2004-11-17T23:28:00.000-06:00</published><updated>2004-11-17T23:56:08.930-06:00</updated><title type='text'>La amada</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Crónicas al vuelo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Carlos Alberto Patiño&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es femenina y por lo tanto, contradictoria. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Te atrae y te rechaza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando la buscas, no te responde, pero si la ignoras, te daña.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Puedes estar seguro de que la conoces, pero ella te demostrará cuánto te falta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su edad es engañosa. Te muestra sus rasgos infantiles y una faceta adolescente; pero posee también los más antiguos espíritus.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es deslumbrante al mismo tiempo que sórdida. En sus recovecos ofrece virtudes y vicios. Encanta con unas, te pierde con los otros. Como las plantas exóticas te llama para devorarte.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su cabellera resplandece rojiza en las madrugadas y por las noches se ilumina, pero guarda sombras que te hieren.Es territorio de todos y de nadie. Se da, pero te repele. Te llama, se aleja, te reclamaEs tan bella como peligrosa; tan violenta como seductora. Cuando se estremece, mata; apacible, te convoca; violenta, te amenaza.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es rica y pobre. Dominante y humilde. Orgullosa, triste, encantadora. Muchos y muchas han querido domeñarla. Le hablan, le susurran y le mienten, pero son tan pocos los que logran conquistarla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es pródiga con encumbrados y parias. Aloja a desesperados, noctámbulos y madrugadores. Emocionada escucha lisonjas, indiferente oye denuestos. Si le place, responde; si se abruma te ignora. Tiene actitudes de diva y de santa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Puede darte lo que necesitas o negarte todo. Por eso la buscan muchos, por eso tantos la odian.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es altiva por derecho propio, tierna por naturaleza, salvaje por convicción y noble por herencia. Confunde a los extranjeros, pero se entrega a propios y extraños.Es tierna y amarga, dura y fascinante. Es mi ciudad, la de México, la nuestra. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;2001-2004&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9217306-110075599111133493?l=alvuelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alvuelo.blogspot.com/feeds/110075599111133493/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9217306&amp;postID=110075599111133493&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110075599111133493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9217306/posts/default/110075599111133493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alvuelo.blogspot.com/2004/11/la-amada.html' title='La amada'/><author><name>Carlos Alberto Patiño</name><uri>https://profiles.google.com/111759829758147877522</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-SqGGe8PbcNc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAByo/NO20b5D1tfA/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
